La comida está para que la disfrutemos

El disfrute y el comer en exceso tienen una relación muy interesante.

Y complicada…

La mayoría de las personas piensan que comer en exceso tiene algo que ver con el placer o el disfrute.

«Sabe bien»

«No quiero parar»

«No podría decir que no – No quería privarme.»

Una parte de nuestro cerebro nos dice que comer en exceso es sobre disfrutar de un montón de comida, de satisfacer un antojo, de darnos algo que realmente queremos.

La verdad es, que comemos un montón de comida que no nos proporcionan placer.

Piensa en alguno de esos últimos atracones, alguna vez que hayas comido más de lo que deseabas haber hecho, y pregúntate:

  1. Lo que comí, en una escala del 1 al 10, ¿cuánto me gustó?
  2. ¿Que porcentaje de eso que comí, realmente, disfruté al 100%, de toda la experiencia y todo el sabor?

Si eres como la mayoría, puede que hayas comido algo que de verdad te gustase. O puede que hayas comido algo, que en realidad no era tan delicioso como habías pensado. O quizás lo era.

Es aún más probable que no saboreases ni disfrutases de cada bocado, de esa cosa que pensabas era tan maravillosa.

De hecho, a menudo pregunto a mis clientes «Si dejaras de comer cuando ya no saboreases, ¿comerías menos cantidad? ¿cuánto menos?».

Las respuestas son a menudo sorprendentes.

¿Comerías menos si dejaras de comer cuando ya no lo saboreases?

Comemos mucha comida que realmente no saboreamos o disfrutamos.

Utilizamos la comida para reemplazar el disfrute, la alegría que nos falta en nuestras vidas.

Porque estamos ocupados o cansados, o porque creemos que tenemos que «merecerlo» o «ganarlo» o solo hacer grandes cosas por nosotros mismos después de que todo lo demás se hayan hecho (¿alguna vez terminas con tu lista de cosas por hacer?).

La comida es fácil, la comida es accesible y la comida «no ocupa» espacio. Podemos realizar múltiples tareas mientras comemos.

El problema es que comemos por disfrute, pero sin disfrutar de nuestra comida.

La comida es algo que podemos experimentar con todos nuestros sentidos. Saborear por completo lo que comemos significa experimentar no solo el sabor, sino también la textura, el olor, la apariencia.

La comida existe para que la disfrutemos.

Y la comida no está destinada a ser nuestra única alegría o nuestro salvavidas cuando el día no fue bien. La paz con la comida requiere un mejor equilibrio. Nos merecemos un mejor equilibrio.

Disfrute y comer, disfrute y comer en exceso. ¿Cuál es la relación entre ambas en tu vida? ¿Están en equilibrio?

¿Qué paso podrías dar esta semana para añadir más alegría – más disfrute real y sabroso – a su vida, sin que sea comida?

Qué hacer cuando quieres comer sano, pero tu pareja, tus padres o tus amigos no

Estás mentalizado y vas a por todas. Ya has notado algunos de los beneficios de pasarte a una alimentación saludable y no quieres volver a tu otra versión. Te organizas y preparas tu menú semanal, haces la compra y hasta te has inmerso en la moda del batch cooking, estás dándolo todo en la cocina preparando platos deliciosos y equilibrados.

Seguramente, motivado por tu ilusión y tus buenos resultados, intentas contagiar a todo aquel que tienes cerca, les explicas los beneficios de una alimentación saludable y por qué sería bueno para ellos también. Pero resulta que tu pareja, tus padres o tus amigos no están en la misma honda, por más que les explicas, nada… Con el tiempo se producen desacuerdos, broncas y enfados.

Nuestras elecciones de comida pueden verse influenciadas por nuestra pareja, padres, amigos o compañeros, especialmente si vives con ellos. Probablemente pases mucho tiempo con ellos, cocinando, saliendo a cenar juntos y la comida es algo que suele unirnos. Así que ¿qué pasa cuando alguien cambia su forma de comer pero los demás no? Cosas como salir a tomar un helado, una tarde de series mientras pides algo a domicilio, reservar un restaurante para una ocasión especial… pueden complicarse un poco.

Muchos de mis clientes me preguntan qué pueden hacer para que sus compañeros se unan a ese cambio. Por lo general, están entusiasmados con los cambios que han logrado y quieren que los demás también se beneficien.

La persona que está mejorando sus hábitos suele presionar demasiado o incluso comienzan a hacer sentir culpables a los demás para que dejen sus malos hábitos y coman de manera diferente. El problema es que hacen esto sin fijarse en todos los problemas o cosas que su pareja/amigo/compañero puede estar viviendo.

Cada relación es diferente y depende de ti y de tu pareja el enfoque que decidáis. De todas formas, el truco para lidiar con estos conflictos relacionados con la comida no son muy diferentes a lidiar con otras cosas de pareja (comunicación, compasión y comprensión). Aquí os dejo algunas estrategias que he usado en mi consulta para ayudar a abordar esta situación.

Definir límites, aceptarlos y respetarlos

Da igual lo cercanos o la conexión que tengáis, siempre serás una persona única con tus propios gustos, necesidades, metas y deseos. A menudo estás tan unido/compenetrado con la otra persona que puedes comenzar a actuar como si fueses una extensión de ella y ella de ti. Cuando olvidas que tu pareja tiene sus propias cosas en la cabeza, puedes no darte cuenta que sea mucho pedir o esperar que tu pareja haga cosas a las que no están listos o no quieren hacer solo porque tu, si que quieras o porque pienses que es algo bueno para ellos. Seguro, esa persona puede hacer algo para complacerte, pero este tipo de motivación es a corto plazo.

Tener independencia en una relación es algo importante y también en lo referente a comida. Si tu pareja, amigo o tus padres no están interesados en cambiar su dieta, deberías respetarlo. Presionarlos, avergonzarlos o culparlos no es la actitud a tomar. Respeta sus elecciones y simplemente dales ejemplo con las tuyas, sin comentar nada, si ven y se dan cuenta de tus cambios o de tus mejorías, seguro que cuando estén listos serán ellos mismos los que te pidan consejo.

Honestidad

Si, es verdad, la vida sería algo más fácil si tu y tu pareja o amigos siguieseis la misma filosofía en cuanto a vuestra alimentación. Muchos menos dolores de cabeza en la hora de cocinar o cuando hay que elegir restaurante o sitio para ir a tomar algo.

Pero si por lo que sea no es así, y cada uno tenéis una forma de alimentaros, no dejes de lado tu nueva filosofía, continúa con tu propósito. Come lo que te hace feliz y te ayuda a sentirte radiante y genial. Puede que sea más fácil caer en la forma en que tu pareja o tus amigos quieren comer, pero te prometo que eso no te dará la felicidad a largo plazo.

Míralo como un momento para invertir en tu conciencia y para comprender mejor la forma en que te gustaría comer. Se consciente de lo que la comida te aporta, un equilibrio entre satisfacción y nutrición. Conéctate con lo que tu mente y cuerpo siente cuando comes diferentes tipos de comida. Hacer esto te ayudará a entender mucho mejor qué significa comer saludable para ti versus lo que es para los demás.

Busca tu tribu

Solemos poner demasiada presión en solo una persona para satisfacer nuestra necesidades.

¿Que tu pareja no quiere hacer cambios? Ok, pero, ¿qué pasa con el resto de personas que forman parte de nuestra vida? Compañeros de trabajo, familiares, amigos o incluso vecinos puede que sí que quieran cambiar de hábitos pero no sepan muy bien como o incluso que ya hayan dado sus primeros pasos y quieran cocinar o salir a cenar contigo, para compartir todas vuestras experiencias. Puedes compartir los objetivos que te has fijado y hablar sobre los pasos prácticos que estás tomando para conseguirlos. Cuando haces esto con otra persona que tiene el nivel de motivación similar al tuyo, es todo un subidón, te sientes en familia, arropado, comprendido y aprendes y creces mucho más.

Establecer vínculos conjuntos con aquellos alimentos en los que ambas partes estéis interesadas

Id a comprar juntos y preguntaros qué os gustaría comer durante la semana. No tiene porque ser lo mismo, quizás tu quieres boniatos y tu pareja quiere arroz blanco. ¡No pasa nada!

Intenta encontrar formas de preparar comidas juntos. No solo es una forma genial para afianzar lazos entorno a la comida, si no que además os ayudará a fomentar y apreciar más todo el proceso. Si tu pareja está abierta a ello, elige un día de la semana donde ambos cocinaréis algo que disfrutéis juntos. Si a los dos os gusta comer fuera, tomad turnos para elegir un restaurante que tenga opciones para ambos. Echa un vistazo al menú y si no estás seguro, coméntales unas cuantas opciones para elegir. Incluso estando en puntos diferentes en vuestra forma de comer, podéis encontrar algunas formas de disfrutar y crear un lazo de unión entorno a la comida.

Cambiar tu forma de comer no es fácil. Hay un montón de razones por las que alguien puede no querer cambiar sus hábitos de alimentación, y es importante darse cuenta de cuales son esas razones. Míralo de este modo: explorar los problemas alimentarios juntos con curiosidad puede ser una excelente manera de construir una conexión y comprensión.

Señales de que no comes lo suficiente

El estrés, los horarios frenéticos, las enfermedades, el dolor y el ajetreo de la vida cotidiana pueden afectar nuestro apetito y la forma en que nuestros cuerpos regulan el hambre, lo que a menudo nos lleva a no comer lo suficiente o comer mal.

Cuando hablamos de nutrición tenemos que hablar también de nuestro apetito y de nuestro peso. Hay más artículos de los que podría contar sobre «cómo perder 5 kilos», «pérdida de peso» y más, pero los medios de comunicación no comparten el otro lado de la historia de la persona, lo que hay detrás. Hablan de suprimir el apetito sin importar la causa o la razón.

En momentos de estrés hay personas que les dá por comer más (debido al incremento de cortisol) y a otras se les olvida comer (por la hormona liberadora de corticotropina (1) En esta última situación, omitimos comidas o no comemos lo suficiente debido al estrés o la disminución del apetito. No comer suficientes alimentos y privar a tu cuerpo de nutrientes esenciales puede causar estragos en tu metabolismo y en tus hormonas.

A continuación analizamos las señales, no tan sutiles de que tu cuerpo puede no estar obteniendo suficientes proteínas, carbohidratos y grasas vitales, y lo que puedes hacer para aumentar tu ingesta de forma responsable y con una dieta equilibrada.

SEÑALES QUE NO COMES SUFICIENTEMENTE

1. POCA ENERGÍA

Si llevas varias semanas muy cansado, independientemente de cuanto duermes o de la calidad de tu sueño, podría ser el momento de estudiar tu dieta. La energía se parece a muchas cosas, y nuestra filosofía en NS no equipara exactamente la energía con el conteo de calorías. Sin embargo, es innegable que uno de los peligros más comunes de no comer suficientes calorías son los bajos niveles de energía.

De acuerdo con las pautas dietéticas oficiales, debemos consumir alrededor de unas 2.000 calorías diarias, por supuesto dependerá de nuestro estado fisiológico, actividad física y demás.

Pero no solo hay que tener en cuenta la cantidad de calorías a consumir, si no también la calidad. Alimentar tu cuerpo con proteínas de calidad, carbohidratos complejos y grasas saludables te ayudará a aumentar los niveles de energía pues acelerarás tu metabolismo. De hecho, estudios muestran que consumir una dieta rica en fibra puede prevenir la obesidad y el síndrome metabólico y promover bacterias beneficiosas en el intestino. (2)

2. MAREOS

El mareo puede ser uno de los primeros signos físicos que puedes sufrir si no has comido suficiente. Cuando no comes suficiente, tus niveles de azúcar en sangre pueden caer en picado y hacer que te sienta mareado o desmayado. Los mareos también pueden ser una señal de que estás deshidratado, así que bebe mucha agua durante todo el día, infusiones sin azúcar o algún vaso de agua con gas.

Como snack rápido, puedes comer algo con hidratos y proteínas, como un plátano con un poco de crema de cacahuete, un puñado de frutos rojos y nueces, o palitos de verduras con un poco de hummus. Esta combinación te ayudará a aumentar tus niveles de azúcar en sangre e incrementar tu energía. Si el mareo persistiese después de estos snacks, ponte en contacto con un médito o dietista para descartar otros posibles problemas.

3. DÉFICIT COGNITIVO Y DE PRODUCTIVIDAD

¿Alguna vez has tenido momentos olvidadizos? En plan «no recuerdo donde he dejado las llaves». Esto nos pasa a todos, ¡pero si te pasa muy frecuente podría ser la forma en que tu cuerpo te envía una señal para que comas mejor. Posponer comidas o interrumpir los horarios normales de comida para ir a reuniones o atender llamadas altera la forma en que tu cuerpo recibe energía, posponiéndolo. Así que si son las 3 p.m y te has dado cuenta que no has comido en todo el día, es hora de ir a la cocina y tomar algo.

Nuevamente, es mejor optar por alimentos de calidad y nutritivos. Si no has podido llevarte la comida al trabajo, pasa del fast food y d elas comidas congeladas ultraprocesadas, elige una ensalada grande con muchas verduras frescas, patata, aguacate, pollo a la parrilla u otra proteína de tu elección y un delicioso aliño. Los alimentos ricos en vitaminas B, ácidos grasos omega-3, ácido fólico y antioxidantes pueden ayudar a aumentar la función cerebral y prevenir el deterioro cognitivo. (3)

4. CAÍDA DEL CABELLO Y UÑAS QUEBRADIZAS

Si no estáS comiendo suficientes alimentos o no estás aportando suficientes nutrientes a tu cuerpo, los órganos más importantes, como el cerebro o corazón, dejando a un lado otros tejidos menos importantes como el cabello, la piel o las uñas. Es por eso que puedes notar que tu apariencia física se ve afectada cuando tu cuerpo no obtiene los nutrientes que necesita. La salud del cabello, la piel y las uñas está estrechamente relacionada con lo que comes, junto con la cantidad de minerales, grasas saludables o proteínas que absorbe su cuerpo.

Es normal perder entre 50 y 100 pelos todos los días, pero si pierde más de lo normal y parece que tus uñas se rompen más fácilmente, es posible que te tengas que centrar en nutrir tu pelo y uñas de dentro para fuera. Comienza comiendo alimentos que ayuden a producir más queratina, la proteína que fortalece el cabello y las uñas. Las espinacas, las judías, la avena, el salmón, los huevos y los frutos rojos son excelentes fuentes de nutrientes para el cabello y las uñas. Las proteínas, la biotina, el hierro, la vitamina B12, los ácidos grasos omega-3, en particular, son los mejores nutrientes para ayudarte a mantener el grosor, el brillo y el crecimiento.

5. HUMOR IRRITABLE

¡El hambre es una emoción! Si estás luchando contra un día muy estresante y tienes que salir corriendo sin desayunar, tu nivel de azúcar en sangre y tu estado de ánimo pueden caer en picado. Los estudios muestran que los niveles bajos de glucosa pueden causar enfurecimiento y comportamiento violento. (4) Así que, cuando no has comido nada, la irritabilidad puede ser uno de los primeros efectos secundarios notables de no comer suficientes calorías. Además puede causar dolores de cabeza, migraña, mareos y náuseas.

La mejor manera de evitarlo es comer comidas regularmente y snacks saludables, si es necesario, durante el día. Disfrutar de un horario normal de comidas te ayudará a mantener estable el nivel de azúcar la sangre, por lo que mantendrás el ritmo con tu estado de ánimo positivo, buena energía y sentirte como tu mejor yo frente a la versión irritable e odiosa.

6. TENER FRÍO

¿Sientes frío o escalofríos todo el tiempo? Podría ser una señal de que necesitas más comida. Necesitas consumir una cierta cantidad de calorías para mantener tu cuerpo a una temperatura ideal mientras realiza otras funciones corporales. Si no estás comiendo lo suficiente, probablemente no podrás llevar a cabo la termogénesis de manera eficiente, que es un proceso que ayuda a tu cuerpo a generar calor. Algunas investigaciones sugieren que las personas que siguen una dieta restrictiva tienen temperaturas corporales más bajas que las que no lo hacen. (5)

Las mujeres que también tienen bajo peso o tienen poca grasa corporal pueden desarrollar un fino vello para ayudar a atrapar el calor. Es común en personas con anorexia nerviosa o personas extremadamente delgadas.

6. TENER SED

Asegurarte de comer lo suficiente es una forma de controlar tus niveles de hidratación porque muchos de los electrolitos que ingieres con los alimentos afectan la regulación de la sed, incluidos el sodio, el potasio y el magnesio. Si todavía sientes sed después de beber un vaso de agua, es una señal de alerta de que puedes no estar consumiendo suficientes calorías. A veces, tu cuerpo también puede confundir la sed con el hambre. Solo recuerda evitar las bebidas azucaradas, los refrescos o zumos de frutas.

7. AMENORREA

La amenorrea es el término científico para cuando pierdes la menstruación. Las mujeres podemos perder la regla por una gran variedad de razones, que incluyen embarazo, cambios en la dieta y estrés. A veces, ciertos medicamentos que tomamos también pueden afectar tu ciclo menstrual. Condiciones de salud específicas como el hipotiroidismo y el síndrome de ovario poliquístico también pueden afectar tus niveles hormonales y, por lo tanto, tu menstruación.

La amenorrea también puede ocurrir si no comes lo suficiente y tienes poca grasa corporal o tienes bajo peso, alrededor del 10 por ciento por debajo del peso «normal», que es diferente para cada uno de nosotros. Tener bajo peso puede detener la ovulación y causar cambios anormales en tus hormonas, por lo que algunas mujeres con hábitos alimenticios desordenados o mujeres que son atletas de alto rendimiento a menudo pueden perder sus períodos. En algunos casos, sus cuerpos tampoco obtienen suficientes nutrientes para llevar a cabo las funciones corporales normales.

TE RECOMIENDO

Sobre todo, y lo más importante con este artículo es estar atento y en sintonía contigo mismo y la capacidad de tu cuerpo para mostrarte signos de que algo puede no estar bien o tan bien como podría estar. Si necesitas ayuda, ¡para eso están tus médicos y dietistas! Se preocupan por ayudarte a elaborar un plan para añadir más alimentos nutritivos, energéticos y ricos en nutrientes a tu vida para restaurar tu salud.

Como disfrutar del verano cuando no te gusta tu cuerpo y te sientes estresado con la comida

Para todos aquellos que siguen una dieta, que tienen dificultades con su peso, que no sienten confianza en cuanto a su cuerpo y su relación con la comida, el VERANO puede ser causa de miedo y pánico. Cada día, nos bombardean con tácticas para conseguir «el cuerpo del verano», moldearlo y perder peso, para que así podamos estar felices, corriendo en la playa y disfrutando del verano de nuestras vidas. De ahí que pensemos que si no hacemos/conseguimos esas cosas, no podremos ser felices. Y a medida que nos acercamos más y más al verano y no tenemos el cuerpo que creemos deberíamos tener, nos sentimos estresados, ansiosos y estoy dispuesta a apostar que hasta de inventarnos cualquier excusa para no tener que ir a la playa.

Una de las cosas más comunes que veo en personas que sienten esto (yo solía sentirme así) es el miedo de estar alrededor de amigos, conocidos que no hemos visto desde hace tiempo. El miedo a que nos critiquen nos abruma, a los comentarios de las personas que queremos y los pensamientos de que «nos hemos descuidado».

La comida también puede ser como una olla a presión. Vacaciones, bbq, días en la playa, picnics, aperitivos, cenas tardías… todas esas cosas que nos sacan de nuestra rutina y con ellos de «nuestro control». El verano por naturaleza impulsa al comportamiento de blanco o negro con la comida. O bien estoy haciendo dieta o no la estoy haciendo y como todo lo que se me pone por delante (lo cual causa culpa y vergüenza, y hace que vuelvas al modo dieta estricta) ¿Puedes identificarte con esta locura?

Pronto, el día de playa no se trata ya de la playa, el agua, la arena y el sol… si no que se trata de no comer nada en todo el día, sentirse demasiado gordo para llevar un bikini, y paralizado por lo que otros puedan pensar de ti con ese bikini.

La bbq familiar ya no va de divertirte con tu familia, si no de la fuerza de voluntad que deberás tener para no comerte todos esos hidratos, el ejercicio que deberás hacer antes para ganarte esas calorías extra y las críticas de esos familiares que sabes te van a decir de lo que hay en tu plato o de tu peso actual.

Todos esos pensamientos son sofocantes y roban el 100% de la diversión. Y desde que ponemos exactamente la misma presión en nosotros mismos desde el comienzo del año, las vacaciones, antes de que te des cuenta, te has pasado TODO el año viviendo con una inseguridad, con una ansiedad entorno a la comida y tu cuerpo, que te aisla, te hace infeliz y hace que te estés perdiendo mucho de esta vida.

¿Qué tiene que cambiar? ¿Realmente quieres seguir así? Mira a tu alrededor. Hay personas de todos los tamaños y tallas disfrutando sus vidas y disfrutando del verano. Tu también podrías. ¿Merece la pena seguir castigándote, solo por encajar en esos estándares sociales que alguien ha establecido, antes de poder ser una persona social, de jugar en la playa y de disfrutar de tus vacaciones? Bien, tu decides. Pero quizás pueda ayudarte…

A continuación te dejo lo que me ayudó a mi, y que sé puede ayudarte a ti también. Mi consejo no será el secreto para verdes peso rápidamente y entrar en el bikini, no, mi consejo comienza contigo, con tu mentalidad y tu perspectiva.

1. Deja de obsesionarte con tu peso y la comida que comes.

Ya sea verano o no, te animo a que consideres cuantas veces, cada día, estás controlando lo que comes, cuanto pesas, como está tu estómago o tus muslos, comparando cuanto solías pesar y cuando pesas ahora, si te vale la ropa y cómo de infeliz eres con el cuerpo que tienes ahora mismo.

Pensar, controlar de forma excesita todas estas cosas, además de ser enfermizo, hace que te bloquees y no puedas crear una relación intuitiva con la comida y una conexión positiva con tu cuerpo (como qué es lo que sientes, compasión y apoyo a tu propio cuerpo vs a cómo nos vemos o cuanto pesamos).

Tenemos que comenzar a eliminar, echar todo ese ruido en nuestra cabeza, esos pensamientos que no nos hacen ningún bien, para poder así escuchar a nuestro propio cuerpo. ¿Anotas todo lo que consumes, pesas tu comida y a ti? Quiero que te preguntes ¿por qué? Y considera cómo te sentirías si ya no lo hicieses, si te liberases de ello. Vivirás con mucho menos odio hacia ti mismo, negatividad y sentimientos de que has fallado.

Comienza a celebrar otros aspectos de ti mismo, como quién eres, qué te gusta hacer y que tipo de diversión querrías disfrutar este verano.

Habrá espacio para otras cosas además del deseo de comer y pesar menos.

Sé que da miedo, pero ¡rétate! ¿cuántas veces te has levantado sintiéndote bien, luego pones un pie en la báscula, no ves lo que querías y esto arruina tu día? ¿cuantas veces te has sentido bien, luego has mirado la app que te ayuda a controlar las calorías y has visto que has agotado todas las que te correspondían para el día, y te toca restringirte a pesar de que tienes un hambre atroz? Estos comportamientos destruyen tu humor, te dejan atrapado en ese sitio donde no puedes crecer ni avanzar. Te hacen infeliz.

Este verano, comienza cada día escuchando a tu cuerpo. No lo compliques demasiado. Honra tu hambre, baja el ritmo, céntrate en cómo te sientes o quieres sentirte vs el número de la báscula y observa como tu humor y tu bienestar general comienzan a cambiar. Es con estos cambios que tendrás ganas de más y más eventos este verano.

2. No se trata de ti (se trata de ellos).

Sé como te sientes. Estás aterrorizado cuando tienes que ver a amigos y familiares después de que tu cuerpo haya cambiado. Puedes sentirte paralizado con la posibilidad de las críticas, y eso muchas veces me hizo decir que no y quedarme en casa. Prefieres quedarte en casa hasta que «recuperes tu cuerpo».

Este deseo de querer tu cuerpo de vuelta, puede hacer que pierdas amistades y te pierdas muchos eventos familiares. Hace que pongas tu vida y tu diversión en pausa. Sólo por el tamaño de tu cuerpo.

Quiero que lear bien esto: NADIE TE ESTÁ JUZGANDO A TI. Se están juzgando a ellos mismos. En cualquier momento que alguien haya comentarios sobre tu cuerpo, peso o qué hay en tu plato, se están autoproyectando. Si es saludable, puede que te desanimen porque ellos no creen que pudiesen elegir opciones saludables sobre las que no lo son. Si es sobre tu cuerpo, puede que ellos odien el suyo, o se sientan inseguros o incómodos y estén intentando desmoralizarte para sentirse ellos un poquito mejor.

No se trata de ti. Y tu eres mucho más que solo tu cuerpo, peso o hábitos alimenticios.

Así que aprovéchate de esas otras cosas y hazlas brillar! ¿Eres gracioso? ¿Se te da bien contar historias? ¿Eres un buen oyente? ¿jovial? Se tu mismo y disfrútalo. Si tu estás en tu luz y no en tu sombra… nadie tendrá nada que decir. Sí esto es lo que yo voy a comer! Sí este es mi cuerpo en mi bikini! Sí no voy a permitir que nadie me pare y voy a disfrutar. ¿No te gusta mucho más esta versión de ti?

3. ¡La vida es corta! Cambia tu perspectiva y no desperdicies otro minuto.

Me he perdido un montón de cosas porque no me gustaba mi cuerpo, o tenía miedo de estar con otras personas porque no sentía que fuese lo suficientemente buena o estaba insegura.

¡Y no quiero que esto te pase a ti!

Así que para comenzar a superar estos miedos que tenemos, tenemos que llenarnos de la perspectiva que queremos, para así echar lo que no queremos. Este es el método que uso en las consultas privadas. Es mucho más sencillo, porque la realidad es que todos esos pensamientos negativos existen por una razón. Cómo creciste, que se te inculcó, la sociedad, el marketing, las redes sociales… lo mejor que puedes hacer para darle la vuelta, es poco a poco pero de forma segura, centrarte en algo diferente. algo más productivo, más positivo.

Puedes comenzar por aquí:

  • Céntrate en qué te gusta de tu cuerpo, no en lo que no te gusta.
  • Céntrate en qué estás haciendo y cuanto te estás divirtiendo vs tu peso o la comida.
  • Céntrate en cómo te sientes y otros aspectos de salud vs la talla o el tamaño de tu cuerpo y el número de la báscula.
  • Céntrate en ingredientes deliciosos de verano, una parrillada de verduras, melocotones jugosos, sandía super sabrosa… vs los ingredientes que temes comer.
  • Sal y muévete, porque te hace sentir genial y disfruta del sol vs hacer cardio en el gimnasio solo para quemar calorías.

¿Qué te parece? ¿Te sirvió de ayuda? Comparte conmigo tus momentos ‘aha’.

Alimentos ‘no saludables’ que sí que son saludables

¿Confundido sobre qué deberías comer?

¿Sientes que cada vez que crees haberlo entendido todo, otra dieta nueva o restricción de moda aparece así de la nada?

No estás solo. Con la mayoría de personas que hablo en consulta están totalmente confundidas sobre qué es una dieta saludable. Y la verdad que no me extraña, hasta yo muchas veces he dudado…

Cada día nos bombardean con titulares conflictivos y contradictorios muchas veces, sobre qué deberíamos comer.

«¡La grasa te hace engordar! ¡Los hidratos son el demonio! ¡No importa de donde venga tu comida, siempre que cubra los macronutrientes necesarios! ¡La fruta hay que comerla fuera de las comidas!». Estas y muchas otras afirmaciones (muchas veces sin fundamento) nos las encontramos cada día en cualquier medio de comunicación, o nos las dice un compañero de trabajo o el vecino de arriba…

Hay un montón de información errónea o cogida con pinzas que hasta demonizan alimentos que son totalmente saludables. Y que si los eliminas de tu dieta, lo que haces realmente es perdiéndote mucho de su valor nutritivo que es clave para una dieta saludable.

Mi regla número uno para llevar una vida saludable, es básicamente, consumir ingredientes naturales, o mínimamente procesados (producto elaborado con dichos ingredientes reales), sin sustancias extrañas, sin azúcares (menos de 5g por 100g de producto), ni aceites refinados ni hidrogenados ni trans y bajos en sodio…

Es decir, todo aquello que la naturaleza nos da y los elaborados con esos ingredientes. Comiendo eso, llevarás una alimentación saludable. Esto obviamente varía si tienes alguna alergia, intolerancia, enfermedad o un objetivo concreto como ganar masa muscular o bajar grasa (aquí habría que aplicar más criterios para ajustar muy bien esa alimentación a tu situación fisiológica concreta)

Bien, pues ya es hora de dar la re-bienvenida a esos alimentos con los brazos abiertos.

A continuación te cito algunos de los alimentos ‘no saludables’ que deberías reconsiderar incluir en tu dieta de nuevo.

Pasta

Spaghetti w Roasted Squash Sauce

La pasta tiene una mala reputación pues es rica en carbohidratos, pero hay un montón de estudios que sugieren que es realmente buena para ti y puede ayudarte a controlar tu peso.

Además es super económica y versátil, basta con que añadas una fuente de proteína y una buena porción de verduras y voilà, tienes un plato equilibrado, nutritivo y delicioso.

De hecho, la ciencia de la dietética y nutrición tradicional, basa nuestra alimentación en carbohidratos, las recomendaciones generales son de 50-55% de carbohidratos al día.

Aunque claro, no todas las pastas son iguales. La pasta integral tiene mayor cantidad de fibra, de vitaminas (manganeso, selenio, cobre y fósforo). Yo últimamente me he aficionado a la pasta hecha con legumbres, la cual puedes encontrar ya en casi cualquier supermercado.

¿Mi truco con la pasta? Añado todas las raciones de verdura que puedo, si al día deberíamos tomar mínimo 3 raciones de verdura, yo añado dos a mi plato de pasta, tomates, cebolla, zanahoria rallada, espinacas… No te pierdas mi super salsa de calabaza para pasta o mis pasta con guisantes y espinacas

Queso

Mucha gente elimina el queso de sus dietas cuando quieren perder peso. Pero tengo buenas noticias para ti, el queso no es malo para tu salud, y no deberías sentirte culpable por comerlo.

El queso contiene calcio (esencial para tus huesos), proteína, vitaminas y minerales como vitamina A, B2, zinc, fósforo y magnesio.

No me mal-interpretes. No te recomiendo comerte una rueda entera de brie o un taco entero de queso manchego de una sentada. Pero añadir un poco de queso a tu comida saludable la hace más sabrosa y te apetecerá comerla más a menudo.

Prueba a añadir un poco de feta a tus ensaladas, parmesano a tus cremas o requesón en vez de nata en tu plato de pasta.

Pan

Por la popularidad de las dietas bajas en hidratos como la dieta cetogénica, parece que el pan se ha convertido en el enemigo público número uno. Pero no hay ninguna razón por la que tengas que eliminar el pan de tu dieta por completo.

De hecho, como la pasta integral, el buen pan (no esa masa precocida asquerosa que nos dan en los supers) es una fuente de muchos nutrientes y vitaminas, al igual que de fibra, la cual te ayuda a mantenerte lleno durante más tiempo. Ya sea pan integral con aguacate y huevos poche para desayunar o un sandwich de pan integral con pollo y montones de verdura para comer, el pan puede ser muy conveniente para una comida saludable. La clave aquí es la moderación: comer pan una vez al día no te hará daño.

Arroz

El arroz muchas veces se agrupa en la categoría de pan y pasta.

Un arroz integral, negro, rojo o salvaje son opciones excelentes y junto con otros cereales como el mijo, trigo sarraceno o quinoa, no tiene gluten y nos aporta un muchas cosas buenas y puede hacer la base perfecta para una comida super nutritiva.

Al igual que con la pasta, sírvelo con una ración de proteína y doble ración de verduras y tu comida podría ser perfecto ejemplo de cualquier libro de nutrición.

Fruta

No es que se diga que la fruta es mala, de hecho creo que todo el mundo (o eso espero) sabe que la fruta es esencial en nuestra alimentación…

Pero si que hay muchas leyendas urbanas sobre la fruta. Que si hay que comerla fuera de las comidas. Que si no hay que comerla por la noche. Que si no hay que mezclar diferentes tipos de fruta…

Se aconseja comerla fuera de comidas porque al ser un ingrediente que se digiere más rápidamente, si la tomas después de una comida pesada, la fruta terminará fermentando antes de poder digerirla, provocando hinchazón y gases. Pero si eres diabético la debes consumir con más alimentos para que tus niveles de azúcar en sangre no se disparen…

Como ves al final depende de ti y de tu organismo. Tu te conoces mejor que nadie y da igual lo que te diga el médico, el influencer de turno, que al final será tu cuerpo quien te diga cuando debes comer la fruta. Experimenta y observa cuando te sienta mejor la fruta.

Crema de cacahuete

Muchas personas catalogan la crema de cacahuete como algo malo. Pero no es el caso. La crema de cacahuete puede perfectamente tener su espacio en una alimentación saludable, y de hecho es un ingrediente que a menudo disfruto untada en tostadas o en aliños para ensalada.

Es una fuente excelente de proteína, vitamina E (antioxidante), potasio, magnesio y otros minerales y vitaminas.

Elige siempre la natural, 100% cacahuete, sin azúcares ni otras grasas añadidos. Úntala en una rebanada de pan con unas rodajas de plátano, sobre gajos de manzana o como aliño de una colorida ensalada.

¡Sal de tu zona de confort!

zona de confort

A menudo buscamos la perfección. Intentamos el trabajo perfecto, o la ropa adecuada para lucir perfectos, queremos la casa perfecta y los amigos perfecto. Probamos el yoga ‘perfecto’ o la meditación para así poder andar en un camino perfecto de sanación. Pero esta idea de perfección a menudo crea confusión. Estamos asustado de cometer errores por miedo a perder esa perfección. Cuando aspiramos a lo perfecto, cualquier cosa menos que perfecto, lo que es la mayoría de cosas, son juzgadas, desprestigiadas o pensamos en ellas de forma negativa.

Pero si hay algo que quieres cambiar en tu vida, tendrás que darte un ligero empujón fuera de tu zona de confort y tolerar algo de imperfección. Esto nos asusta a la mayoría. ¡Por algo se llama zona de confort! Sin embargo, ningún cambio se producirá si te quedas en el mismo lugar siempre.

Todos tenemos nuestras razones y justificaciones, escusas de porqué no hacemos cambios. Defendemos nuestros comportamientos, justificamos nuestra falta de acción o culpamos a otras personas de porqué estamos atrapados. Nos quejamos de que es muy duro o abandonamos porque lleva mucho tiempo.

Perfeccionismo, procastinación y parálisis son los tres peores inhibidores del cambio. Muchos de nosotros tenemos tendencia a querer pasar los primeros cien años de vida arreglando todos los problemas, y los próximos cien años realmente viviendo.

Tal inclinación a evitar riesgos, a evitar hacer algo mal, solo nos impide hacer cosas que realmente podríamos disfrutar, y nos impide las prácticas habituales que nos hacen progresar.

Hay muchas razones por las que nos atascamos en nuestra rutina y no hacemos cambios, pero la razón más común es el miedo. El cambio puede dar miedo, puede ser abrumador, es desconocido y no siempre tenemos la garantía de que sea lo que esperábamos o queríamos. ¿qué pasa si fallas o te equivocas?

Para crecer y hacer cambios, tenemos que estar dispuestos a arriesgarnos al fracaso. Tienes que estar dispuesto a hacer el trabajo duro. Y el trabajo más duro es salir de tu zona de confort. Si no estás dispuesto a equivocarte, no puedes esperar progresar para aprender a hacerlo bien.

Y esto ocurre en cualquier área de tu vida que quieras cambiar: salud física, emocional, relaciones, trabajo… cualquier cosa.

Y el clave real es que no puedes salir de tu zona de confort solo una vez, tienes que continuamente empujarte fuera de ella. Se que es muy fácil desanimarse porque con la primera vez no viste el cambio que esperabas, sé que es difícil, pero es la clave, tienes que seguir intentándolo si realmente quieres ver un cambio.

He de reconocer que yo misma soy una persona que suele vivir en su zona de confort (aunque siempre claro, depende de con quién me compares), pero a veces me dan ‘arrebatos’ impulsivos y salgo de mi zona de confort. Es lo que me pasó hace un par de días cuando hice mi primer Instagram Live… ¿Me salió perfecto? NO. ¿Me trabé con las palabras y me gustaría que se pudiese grabarlo de nuevo? SI. Pero reflexionando sobre ello, puede que no sea el mejor directo de la historia, pero lo hice y he aprendido mucho de ello. Tuve la suerte de contar con dos super amigas que me apoyaron hasta el infinito y estuvieron ahí conmigo, escondidas detrás de la cámara y esto me ayudó mucho y lo hizo hasta más especial, y también por la confianza y ánimos de Nuria Coll, la fundadora y directora de Soy Como Como. Me quedo con la emoción de los preparativos, el subidón, la alegría y la satisfacción del después, por no decir del super poke bowl que nos comimos al terminar 🙂

zona de confort

A continuación te dejo con los tres pasos que tienes que dar si quieres salir de tu zona de confort y crear un cambio en tu vida:

Identifica que es exactamente lo que quieres cambiar.

¿Cómo puedes llegar donde quieres si no sabes donde estás yendo? Permíttete visualizar la vida que quieres para ti mismo. ¿Donde está el problema y qué quieres conseguir? Haz una visión de la vida que quieres vivir, centrándote en como quieres sentirte. Desde esa visión, puedes identificar las áreas de tu vida que necesitan especial atención y seguramente un cambio.

Pasa a la acción.

Especial mente una acción contraria a la que sueles hacer. Por ejemplo si quieres mejorar tu salud cardiovascular, comienza a correr. Si ya solías correr, comienza a correr más deprisa. Si, es duro. Si, sería más fácil tumbarte en el sofá con un buen libro, pero necesitas comenzar a cambiarlo! Si quieres mejorar tu autoconfianza, sal de tu zona de confort, de tus conversaciones negativas y críticas hacia ti mismo y repítete afirmaciones positivas, incluso si es realmente incómodo y difícil hacerlo.

Y finalmente, continúa haciéndolo.

Si te has comprometido con los pasos uno y dos, después de un tiempo, esta nueva acción no será más un reto y se convertirá en tu zona de confort. Tienes que continuar empujando las barreras de tu zona de confort si quieres continuar con el crecimiento y el cambio. Y esto es lo que espero hacer, el otro día hice mi primer Instagram live y trabajaré para que no sea el último J

Creo que todos podemos seguir creciendo y cambiando. El crecimiento es un viaje de por vida que nunca termina. Date permiso para seguir esforzándote, para seguir luchando para ser imperfecto con algo, sigue abriéndote un poco más y continúa creciendo porque, si no, lo único que estarás haciendo será ¡privándote de todo tu potencial!

Cómo ser más amable contigo mismo

Se amable contigo mismo

Solía ​​ser muy buena castigándome.
Cada día, por la tarde noche, solía repasar todo aquello que había hecho mal, en lo que había fallado, obviando y descuidando aquello que había hecho bien.

Soy una persona que espera mucho de si mismo. Y así me pasaba, que me decepcionaba cada dos por tres cuando era o hacía algo menos que perfecto.

Así que el propósito de año nuevo que me hice el año pasado (2018) fue sencillo: Ser amable conmigo misma … excepcionalmente amable. Esto hizo que tuviese que cambiar mis patrones de pensamientos y hábitos.

Este experimento me hizo darme cuenta que cuando soy amable conmigo misma, tengo mucha más confianza. Ya no necesito los elogios de los demás para sentirme bien (aunque siempre se agradecen :P)

Ser amable contigo mismo es amarte a ti mismo.

Ser amable es el acto. El resultado es amarte a ti mismo.

Comienza con el acto. El sentimiento le seguirá.

Durante mi búsqueda de amor propio, uno de los consejos habituales es que «te hables a ti mismo como si estuvieras hablando con tu mejor amigo». Pero sinceramente, siempre he encontrado ese consejo difícil de implementar. Necesitaba algo más práctico, así que

Quería algo más práctico. Así que seguí buscando, y esto es lo que aprendí de mi año siendo amable conmigo misma.

Pero primero… Ser amable contigo mismo significa amarte lo suficiente como para:

  • Perdónate por no ser perfecto. Recordándote que ya eres suficiente.
  • Centrarte en tus mejores cualidades, en lugar de centrarte en tus insuficiencias.
  • Y decir «no» cuando otros te piden demasiado (y saber que la incomodidad temporal que puedes experimentar al hacerlo es mucho mejor que lamentarte luego por haber dicho sí).

Ser amable contigo mismo no es algo que pasa de la noche a la mañana, no te despiertas una mañana y ya eres amable contigo. Es un proceso…

Es algo que tienes que elegir activamente hacer todos los días.

Aquí hay algunas cosas sencillas que he hecho durante el último año o más que me han ayudado a ser más amable conmigo mismo.

Date cuenta de tus pensamientos

¿El primer paso? Date cuenta cuando te estás culpando, lamentándote o cuando estás haciéndote pasar un mal rato.

Si ni siquiera te das cuenta de que te estás castigando, es muy difícil cambiar.

Cuando ahora me acuesto en la cama por la noche y me viene un pensamiento negativo, simplemente trato de notarlo. Puedes decirte a ti mismo «Oh, esto es una comparación» o «esto es ansiedad».

Intenta separar la emoción de ti … (es decir, ESTO ES una comparación vs YO ESTOY comparando).

Intento no caer en «Oh, María, te estás comparando de nuevo. ¡Para! Porque eso no es muy amable. Y no ayuda.»

Esto es sorprendentemente simple y maravillosamente poderoso que puedes comenzar a practicar desde ya.

Prepara primero TU comida

Conozco a muchas personas, y yo entre ellas, que se suele preocupar primero por que el resto de la familia, amigos, comensales coman y se dejan a ellos últimos para el final, y resulta que entonces no queda nada decente.

Si este eres tú, es hora de cambiar.

Es hora de ofrecerte a ti mismo lo mismo que das a los demás.

Sí, te estoy diciendo que te pongas tu primero la máscara de aire, como en los aviones. Pero más prácticamente, haz tu comida primero. O al menos, haz que sea una prioridad darte lo que le das a los demás.

No te estoy pidiendo que seas egoísta. Solo recordándote que es necesario que te permitas tu espacio, que pidas tu parte justa y que seas increíblemente amable contigo mismo.

Reta el tiempo que y con quién pasas en las redes sociales.

Es posible que pasar tiempo en las redes sociales te haga desconectar y distraerte, pero también son un intercambio de energía.

Las redes sociales requieren energía de ti, te quitan energía …

Esta podría ser la razón por la que estás cansado o agotado después de pasarte la tarde deslizando por tu feed. O la razón por la qué sientes que nunca tienes tiempo para ti mismo.

Cuando ya te sientes un poco mal, lo último que quieres hacer es mirar el perfil, el muro de noticias de otra persona. Pero sabrás que puedes tomar el control. Ponte horarios para navegar en las redes, usa apps que te avisen de que te has excedido del tiempo, elimina aquellos perfiles que te hacen sentir mal y sigue y apoya a aquellos perfiles que te hacen sentir bien, que te animan y te enseñan la vida tal y como es, no una ilusión óptica imposible de alcanzar.

Acepta cumplidos

Cómo de común es que pasemos de largo los elogios que nos hacen y las críticas las sintamos como un puñetazo en la cara…

Cuantas veces restamos importancia cuando nos hacen un cumplido, como cuando nos dicen, «uy que vestido más bonito llevas» y respondes «va, me lo compré en rebajas…» o «va, lo tengo desde hace mucho tiempo».

Cuando comienzas a aceptar cumplidos, comienzas a sentirte más digno. No quiero decir que debes solo confiar en los elogios de otras personas para tener confianza o autoestima, pero si creo que a veces otras personas pueden ayudarnos a recordar que somos dignos de aquellos momentos en que es fácil olvidar.

Cambia el habitual «¿este trapo viejo?» por un simple y amable, «muchas gracias».

E incluso recopila todos los cumplidos en un diario, un DIARIO DE PIROPOS.

Es muy bonito guardar un registro todas las cosas bonitas que la gente dice acerca de ti. De lo contrario, te olvidarás y lo único que recordarás a las 2 am es todo aquello en lo que has fallado…

Cuando alguien me envía una nota encantadora, o un amigo me hace un cumplido genuino, lo guardo en un documento de Word en mi ordenador. O en la sección de notas de mi móvil. O en un diario al lado de mi cama.

Suena raro. Pero funciona.

Cuando necesites levantarte el ánimo, puedes leer todos esos piropos y elogios.

No des por hecho que tienes un problema

Si alguien está siendo grosero contigo, por defecto asumes ¿que has hecho algo mal? Por ejemplo, piensas, «Obviamente no les gusto» «¿Tal vez fue algo que dije?»

La verdad es que solo tienes tu punto de vista, tu perspectiva, no sabes realmente lo que esa otra persona están pensando o lo que está sucediendo en su vida y el escenario más probable es que no tenga nada que ver contigo.

Se consciente, seguro, pero también, practica dar menos importancia. Si a alguien no le gustas, está bien. No es tu trabajo en la vida agradar a todo el mundo.

Consuélate

Cuando noto que hay pensamientos negativos en mi cabeza, activo la voz de mi padre. Esta es una voz suave y amable que dice «está bien, lo hiciste lo mejor que pudiste».

Encuentra la voz de tu padre y úsala a menudo.

Pregúntate ¿Qué puedo aprender de esto?

Cuando te equivocas, puedes rápidamente pensar «lo he arruinado de nuevo, ¡qué desperdicio! Ahora tengo que comenzar de nuevo…»

Pero equivocarse, o ser imperfecto (también conocido como ser humano), nunca es una pérdida de tiempo.

Porque siempre hay algo que ganar o aprender de esos errores.

Cuando vuelvas a equivocarte, o te encuentres en una situación incómoda, pregúntate: «¿qué puedo aprender de esto?»

Comenzarás a ver que nada es una pérdida de tiempo y que no todo se ha arruinado.

Elige un mantra

Honestamente nunca he sido muy fan de los mantras, la palabra en sí ya no me gusta…. pero aun así comencé a usar mantras y descubrí que realmente ayudan.

Mi terapeuta me enseñó esto, que estoy practicando y disfrutando recientemente:

«Yo soy suficiente. Soy esencial ”.

Me solía gustar «Me acepto a mí misma y acepto a los demás», el cual me ayudó con mi perfeccionismo / expectativa.

Para mí, un mantra actúa como un interruptor para el cerebro, ayudándome a notar pensamientos inútiles y «cambiar de canal» como encender el mando a distancia.

Cuando entro en modo de comparación, este es mi plan.

a) Primero observo: «Esto es una comparación», luego …

b) Repito mi mantra y luego trato de

c) cambiar el canal. Aclara y repita según sea necesario.

Perdónate por no ser perfecto.

No es tu trabajo en la vida ser perfecto … o hacer que todo salga bien. No necesitas lucir perfecto desde todos los ángulos o hacer que a todos les gustes.

Estás hecho para mucho más.

Si estás siendo duro contigo mismo, es porque esperas la perfección.

Está bien tener altos estándares, soñar a lo grande. Pero no está bien enfadarte contigo mismo cuando te equivocas. Puedes querer mucho para tu vida y también dejar de lado el perfeccionismo que te está frenando.

¿Quizás tienes miedo de que a la gente no le gustes tanto si se dan cuenta que no eres perfecta (divertido / guapo / delgado)?

Curiosamente, cuando muestras tu lado imperfecto, tiendes a gustarle más a la gente. Eso es porque es un alivio cuando descubrimos que alguien más tampoco es perfecto, ¡igual que nosotros!

Cuando te presentas como eres, los demás pueden suspirar aliviados porque también pueden finalmente dejar de lado sus pretensiones y ser quienes son. Y eso es mucho más bonito que todos aquellos que quieren vender humo y pretenden ser lo que no son. ¿No te parece?

Encuentra a alguien que te escuche.

No, no me refiero a tu madre, ni a tu mejor amigo, ni a tu peluquero. Me refiero a un profesional, a quien se le paga por escuchar.

Algunas personas reciben masajes cuando se sienten mal, yo he ido a terapia durante mucho tiempo y es una de las cosas más amables que he hecho por mí.

Vas al gimnasio por tu cuerpo, ¿por qué no ejercitas tu cerebro?

Practica decir que no

¿Te sientes demasiado cansado para salir o ayudar a alguien? Está bien, es normal y no tienes porqué hacerlo.

Siempre me digo: Di no ahora para que no te arrepientas más tarde.

Prefiero sentirme un poco mal, al principio, a corto plazo que lamentarme más tarde durante más tiempo.

Sí, te puedes sentir un poco incómodo diciendo que no, pero te prometo que se hace más fácil y, mientras que decir que no a otra persona puede hacerte sentir que eres poco amable, sabes que es una cosa increíblemente amable que puedes hacer por ti mismo.

Meditar

Me encantaría decirte que es algo que hago a menudo. Pero no. Estoy trabajando en ello. Siempre me siento mejor, confiado y menos ansioso cuando medito.

La meditación puede ser la mejor manera de ser amable contigo mismo.

Así que necesitaba poner «meditar» en esta lista porque ser amable conmigo mismo es también aceptar que no necesito hacerlo todo a la perfección y haberlo hecho todo yo para poder ayudar a otras personas.

Y tal vez tu, lector encantador y amable, puedes dejar un comentario a continuación o en las redes sociales y compartir consejos sobre cómo aprender a meditar de forma más constante.

¿Cómo eres amable contigo mismo? ¿Qué te funciona? Deja un comentario a continuación (en la parte inferior) o comparte conmigo en las redes sociales.

¿No estás feliz con tu cuerpo ni con tu peso? Sigue leyendo…

¿Infeliz con tu peso? ¿Odias tu cuerpo? ¿Te gustaría tener el cuerpo de otra persona?

Sé lo que es sentirse constantemente infeliz con tu peso, tu cuerpo y odiar tu aspecto. Si has estado intentando perder peso toda tu vida pero no has llegado a ninguna parte, entonces es hora de probar un nuevo enfoque (porque amigo mío, esa vieja estrategia que has estado usando claramente no te está funcionando).

Si estás leyendo este artículo, entonces sabes que algo debe cambiar. Ya tienes porqué luchar con la comida, odiar tu cuerpo o tu peso.

A continuación te doy unos consejos para dejar de sentirse infeliz con tu cuerpo y peso:

1. No te saltes las comidas

Lo sé, estas ‘intentando ser bueno’.

Pero de verdad, lo único que pasa cuando te saltas alguna comida por querer adelgazar, es que se crea un sentimiento de privación, te sientes privado y hambriento y te comías todo lo que está a la vista.

Saltarse las comidas disminuye el metabolismo y no ayuda a perder peso. Cuando reduces mucho tus calorías, tu cuerpo reacciona poniéndose en modo supervivencia, reduce su metabolismo (es decir que quemas menos calorías al realizar sus actividades fisiológicas – respirar, dormir, digerir, asimilar…) y almacena el poco combustible que le proporcionas para poder seguir a flote.

Si quieres amar tu cuerpo y tu peso, debes dejar de saltarte las comidas.

2. Cambia tus redes sociales

¿Cuántos años gastarás deseando tener el cuerpo de otra persona antes de darte cuenta de que mirar fotos de personas delgadas no te motiva a perder peso? De hecho, es lo contrario.

A largo plazo, la llamada ‘inspiración’ te hace sentir infeliz con respecto a tu peso y, en general, te hace sentir mal contigo mismo (es decir, te motivas MENOS).

Si quieres amar tu cuerpo y tu peso y estar realmente saludable, debes pararlo, deja de seguir cuentas en las redes sociales de personas que no te hacen sentir bien, guapo o lo suficientemete delgado.

Restringe la forma en que usas las redes sociales. Hazme caso en esto. Revisa tu círculo interno

Feliz con tu cuerpo

3. Revisa tu círculo cercano

Las personas con las que pasas más tiempo tienen mucha influencia sobre ti. Así que, ¿quiénes son sus mayores influencers?

Si sales con una persona cuya alimentación es mala y te hace comer mal, rompe con ella.

Si tu amigo bebe mucho alcohol y te hace emborracharte cada vez que os veis. Háblalo con esa persona y ver como podéis resolver la situación.

Si tienes un amigo que siempre juzga los cuerpos de otras personas, de forma despectiva, haciéndote sentir mal. intenta distanciarte…

Mi familia solía comentar sobre mi comida, que si comía mucho, que si no comía lo suficiente. Un día les expliqué que con sus comentarios no me ayudaban y dejaron de hacerlo.

Puedes decidir quién dejas que te influya en tu vida. Si no quieres estar infeliz con tu cuerpo, toma el control.Aceptar que tu cuerpo es imperfecto.

4. Acepta que tu cuerpo es imperfecto

¿Cuántos AÑOS has desperdiciado odiando tu cuerpo y deseando que fuese diferente? Y todo ese odio, ¿dónde te ha llevado?

En algún momento, debes decidir que tu cuerpo está bien tal como está. Nunca se verá de la manera que tu quiere, siempre le verás algún imperfecto y algo que te gustaría mejorar. Tu cuerpo es imperfecto.

Tienes un par de opciones. Puedes pasar el resto de tu vida odiando la forma de tus muslos o tu barriga, o puedes decidir aceptar que tu cuerpo es imperfecto.

Esto no significa que dejes de trabajar para estar saludable. Pero sí significa que dejes de castigarte y odiarte a ti mismo. Lo que encontrará es que cuando ama tu cuerpo, comer de manera más saludable y hacer ejercicio se hace más fácil.

A mi me salen rollitos en la tripa cuando me siento, tengo un culo blando y y celulitis en mis muslos. Odié mi cuerpo durante muchos años. Pero llegó un punto en el que decidí que odiar mi cuerpo estaba arruinando mi vida y no me llevaba a ninguna parte. Cuando finalmente acepté mi forma natural, cuidar mi cuerpo con una alimentación saludable y ejercicio se hicieron mucho más fácil. Mi cuerpo es imperfecto pero esta sano y fuerte.

5. Elige UN cambio sencillo

Cuando estás sano, se siente bien y es difícil sentirse infeliz con tu cuerpo. ¿Quieres estar más saludable? Empieza poco a poco.

Cambia muchas cosas, de manera rápida y conseguirás que nada perdure demasiado tiempo, da igual lo motivado o las buenas intenciones que tengas. Es siempre mejor, adoptar pequeños cambios e ir progresando, una vez que se han convertido en una rutina, adopta otro cambio nuevo, pasito a pasito se llega mucho más lejos. Ya verás como dentro de un año estarás super agradecido de haber hecho el esfuerzo. Algunos de esos cambios que puedes comenzar a implementar y que son mucho más efectivos que las dietas son:

Cambia los refrescos azucarados por agua.

Dejar el alcohol para el fin de semana y ocasiones especiales.

Da más de 10.000 pasos cada día.

No comas delante de la tele.

Vete a dormir media hora antes.

Cocina más en casa y añade más verdura a tus platos.

Una vez que sientes el nuevo hábito saludable como parte de ti, elige otro y repite el proceso cuando estés listo. Aquí hay algunas ideas más: 29 hábitos saludables sorprendentemente simples.

6. Centrarse en la salud. No en perder peso.

Las básculas pueden ser tu mejor amigo o enemigo. Y la mayoría de las veces es lo segundo. Las básculas te mantienen atrapado en un ciclo emocional, con una obsesión con la comida (lo que a menudo significa que comes más, no menos) y un odio a tu cuerpo.

Cuando dejé de querer bajar de peso y empecé a centrarme en estar saludable, terminé haciendo las paces con la comida, mi cuerpo se fue moldeando y perdí algún kilo. De forma naturalmente, y fácil.

Deja de ‘tratar de ser bueno’ y comienza a tratar de sentirte bien.

Si te gustó este artículo, te encantará mi programa Transforma Tu Relación con la Comida. Es un cambio de vida porque te enseñarle a vivir de manera saludable sin obsesionarse ni sentirse culpable por la comida. No más caerse dentro y fuera de tu camino.