10 consejos para disfrutar de las Navidades

Ahora que las Navidades están en pleno apogeo, probablemente programadas unas cuantas comidas y eventos sociales.

Si bien, esto puede ser súper divertido, también puede ser bastante estresante, especialmente cuando sientes la tentación de darte el gusto y comer bastantes alimentos y bebidas, que te dejan sintiéndote, no demasiado bien.

Entonces, ¿qué debes hacer?

Primero, no te estreses, a continuación, comparto contigo mis 10 mejores consejos fáciles y saludables para las fiestas navideñas que puedes incorporar fácilmente a tu rutina.

10 CONSEJOS FÁCILES Y SALUDABLES PARA LAS NAVIDADES

EQUILIBRA TU AZÚCAR EN SANGRE
Probablemente me hayas leído esto antes, pero te animo a que evites ir a una fiesta muerta de hambre. Esto no es ideal para tus niveles de azúcar en sangre (estarán demasiado bajo y experimentará antojos importantes y deterioro de la función cerebral, puedes experimentar almacenamiento de grasa, disfunción suprarrenal, desequilibrio hormonal) y además será MUCHO más difícil siendo intencional y consciente de la comida que realmente quieres comer.

En su lugar, verifica tus niveles de hambre antes de la fiesta. Si ya tienes hambre, te animo a tomar un snack o un batido con 10g de proteína en polvo, un puñado grande de verduras (espinacas, calabacín, coliflor…), 1/4 de aguacate o 1 cucharada de aceite de coco, 250ml de bebida vegetal y un plátano o unos frutos rojos.

Este mix de proteína, grasa y fibra te ayudará a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre, las hormonas y las emociones antes de la comida, evento o fiesta, permitiéndote mostrarte lo mejor posible y evitar tirarte sin control a la bandeja de aperitivos.

PLANIFICA CON ANTICIPACIÓN (CUANDO PUEDAS)
Aunque es posible que no siempre tengas esta opción, revisa el menú con anticipación si puedes, ya que saber y elegir lo que quieres comer con anticipación te permitirá tener una intención y que no tengas que decidir en un momento más complicado, cuando solemos tender a actuar con el piloto automático.

COMPENSA EL ALCOHOL
Si sabe que se avecina una gran fiesta esa noche (y planeas beber), intenta moverte o hacer ejercicio esa misma mañana. Según han demostrado los últimos estudios, el ejercicio puede compensar parte del estrés oxidativo (es decir, el aumento de las enfermedades que causan inflamación + deterioro cognitivo) que se produce cuando se consume alcohol.

QUE TU PRIMERA BEBIDA EN LA FIESTA SEA SIN ALCOHOL
Optar por una bebida sin alcohol al principio, si es agua mejor que mejor, te ayudará a hidratarte y compensar la deshidratación del alcohol que vendrá después. También te permite ser más intencional con la alimentación y resto de bebidas durante la noche.

ELIGE OPCIONES RICAS EN PROTEÍNAS
Si tienes mucho hambre y no puedes esperar a que comience la comida principal, intenta tomar aperitivos ricos en proteínas que te ayude a equilibrar tu nivel de azúcar en sangre. Algunas buenas opciones/ejemplos serían cóctel de gambas, hummus y verduras, jamón ibérico o brochetas de pollo. Si puedes ponerlo en un plato y comerlo sentada, sería estupendo, esto te ayudará a desencadenar esas señales de saciedad y promueve una alimentación consciente.

TEN CLARO LO QUE TE GUSTA Y RECHAZA CORTESAMENTE LO QUE NO
Este es, sin duda, mi consejo n.° 1 para comer sano durante las festividades. Vaya a la fiesta con una lista sobre tus comidas festivas favoritas que te encantan. Permítete disfrutar conscientemente de estos alimentos, pero asegúrate de decir no a los alimentos que no te gustan, que no merecen la pena.

Si te sientes presionada por el anfitrión/anfitriona, no pongas excusas y recuerda que realmente no tienes que justificar tus elecciones. Más bien, sonríe cortésmente y explica que comer de esta manera te hace sentir mejor, o que estás guardando espacio para tu postre favorito, etc., y luego sigue adelante.

HIDRÁTATE PRE, DURANTE + POST FIESTA
La hidratación es TAN clave para una salud óptima, y todas esas cava, champán y cócteles te dejarán sintiendote fatal. Antes de salir, comprométase a beber al menos un par de vasos antes del evento y bebe un vaso de agua por cada bebida alcohólica que bebas. No olvides terminar la noche con más agua.

IMPULSA LOS NIVELES DE GLUTATION
Beber alcohol agota el glutatión, que es un antioxidante CRUCIAL para ayudar a nuestros cuerpos a defenderse de las toxinas, por lo que querrá asegurarse de realizar muchas cosas antes y después de la fiesta para ayudar a tu cuerpo a desintoxicarse.

Prueba cualquier forma de ejercicio que te haga sudar (o una sauna), bebe mucha agua y asegúrate de incorporar alimentos ricos en glutatión como verduras crucíferas (brócoli, bruselas, col rizada, coliflor) y vitamina del grupo b (huevos, hígado de res, frijoles/lentejas, espinacas, aguacate, etc.)

También puedes intentar tomar suplementos que respalden la función hepática, incluidas las vitaminas B, las vitaminas A, C, D y E y la N-acetilcisteína, que es un precursor del glutatión.

TEN UN PLAN QUE TE AYUDE A SENTIRSE MEJOR AL DÍA SIGUIENTE
Si te excedes o te despiertas al día siguiente sintiéndose con resaca/hinchada, intenta incorporar hábitos que sabes te ayudan a sentirte mejor. Esto podría ser beber un gran vaso de agua con limón, salir afuera a dar un paseo, prepararte un batido o un desayuno rico en nutrientes.

Recuerda que los hábitos positivos se construyen unos a otros, por lo que si comienzas el día siguiente inmediatamente con un acto saludable, es más probable que continúes con esa tendencia durante el resto del día.

No olvides tomarte las cosas con calma, todas somos humanas, y castigarse por las elecciones de la noche anterior no te servirá de nada (una noche llena de alcohol, sin una verdura y llena de alimentos poco nutritivos, echará al traste tus avances y tu salud). Siempre, SIEMPRE tienes la oportunidad de continuar de nuevo y elegir de nuevo.

Desequilibrio del azúcar en sangre y equilibrio de minerales

desequilibrio azucar en sangre y equilibrio de minerales.

Casi siempre que se habla de diabetes, hipoglucemia y resistencia a la insulina se hace mención y se mucho hincapié en la importancia del equilibrio de macronutrientes.

En general en la sociedad hay un miedo generalizado a los carbohidratos. En la última década se ha popularizado las dietas bajas en carbohidratos, y cada vez veo más en consulta mujeres que han demonizado este macronutriente provocando un empeoramiento de los síntomas en general.

¿Es el consumo de carbohidratos el culpable de problemas metabólicos como el síndrome de ovario poliquístico (SOP y la resistencia a la inuslina? ¿Hay algo más en juego que no estamos teniendo en cuenta?

Es importante pensar en carbohidratos, proteínas y grasas y cómo deberían usarse en las comidas para crear platos equilibrados para mejorar el funcionamiento del azúcar en sangre. Pero si solo nos centramos en esto, posiblemente estemos dejando una parte muy importante sin tratar. Algunos minerales esenciales que encontramos en los alimentos juegan un papel muy importante en el metabolismo del azúcar y es algo que debería mirarse también cuando tenemos diabetes, hipoglucemia y resistencia a la insulina.

Si hacemos un análisis más concreto, vemos que el potasio, el magnesio o el calcio afectan a nuestras hormonas y por tanto a nuestra salud también. Veamoslo con detalle.

Efecto del potasio sobre el azúcar en la sangre

El potasio es esencial para la regulación de la presión arterial, el mantenimiento del equilibrio de líquidos y el pH del cuerpo, para la dilatación de las arterias…. pero ¿sabías que también apoya el azúcar en la sangre?

El potasio sensibiliza nuestras células a la hormona tiroidea, es decir que necesitamos potasio para que nuestras células reciban la hormona tiroidea. Si nuestras células no tienen suficiente de esta hormona, se vuelven menos sensibles a la insulina (la hormona responsable de transportar la glucosa a las células). Menos sensible (más resistente) a la insulina significa que la glucosa no entra dentro de las células y se queda en la sangre provocando picos de azúcar e hiperglucemias.

El potasio tiene efectos similares a los de la insulina, ayudando a llevar el azúcar en la sangre a las células. Si la glucosa no puede entrar a las células, ya sea por resistencia a la insulina o por falta de insulina, se queda en la sangre y genera niveles altos de azúcar en la sangre.

El potasio está involucrado en la conversión de glucosa en glucógeno, azúcar almacenada en el hígado para energía futura. No tener suficientes reservas de glucosa en el hígado significa que nuestros cuerpos se ven obligados a usar fuentes alternativas de combustible entre comidas, lo que aumenta el riesgo de caídas de azúcar en la sangre.

En estudios recientes se sugiere que niveles más bajos de potasio en sangre pueden conducir a un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Y adivina que… la mejor manera de obtener potasio a través de tu dieta es con carbohidratos, especialmente patatas, agua de coco, calabaza y frutas como el plátano.

Efectos del magnesio sobre el azúcar en la sangre

El magnesio tiene la capacidad de regular el azúcar en sangre y regularizar la insulina. De hecho la naturópata, Lara Briden, llama al magnesio la «metformina natural». ¿Cómo funciona el magnesio para mantener el equilibrio del azúcar en la sangre?

El magnesio es un cofactor de muchas enzimas involucradas en el metabolismo de la glucosa, y además también controla cómo nuestros cuerpos procesan el azúcar. Controla la acción de la insulina y la captación de glucosa dependiente de la insulina a nivel celular. Por otro lado, estudios han demostrado que la deficiencia de magnesio induce hiperinsulinemia (cuando las células beta del páncreas liberan demasiada insulina).

La hiperinsulinemia causa niveles bajos de azúcar en la sangre a corto plazo, pero a la larga, el páncreas se desgastará y las células del cuerpo se volverán resistentes a la insulina, lo que dará como resultado, niveles altos de azúcar en la sangre.

Una deficiencia crónica de magnesio puede afectar la acción de la insulina y aumentar la resistencia a la insulina, lo que contribuye a condiciones como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y la diabetes tipo 2.

Al igual que el potasio, el magnesio también se usa para producir la hormona tiroidea, que como hemos dicho, afecta directamente a la sensibilidad a la insulina.

Por último, el magnesio regula la respuesta al estrés, reduciendo el cortisol y con ello, reduce los niveles de glucosa en sangre. Cuando el cortisol se libera en el torrente sanguíneo, ¡también lo hace la glucosa!

Como puedes ver, el magnesio es 100 % necesario para metabolizar la glucosa correctamente, y la mayoría de nosotros tenemos una deficiencia del mismo gracias al ritmo acelerado y estresante que nos impone la sociedad.

Efectos del calcio sobre el azúcar en la sangre

El calcio tiene unas funciones y beneficios para la salud muy importantes, pero un exceso de calcio en el cuerpo puede tener un efecto negativo en los niveles de glucosa en sangre. ¿Porqué? Los niveles altos de calcio suelen aparecen como resultado del estrés crónico y pueden conducir a una deficiencia o pérdida de magnesio, sodio y potasio. Cuando estas proporciones de minerales están en desequilibrio a favor del calcio, pueden surgir muchos problemas en el cuerpo.

Si tenemos una proporción de calcio/magnesio alta (más calcio que magnesio) esto hará que se produzca mucha insulina, ya que el calcio favorece la liberación de insulina del páncreas. Como hemos dicho, necesitamos suficiente magnesio para contrarrestar la insulina y regular el azúcar en la sangre.

Relación calcio/potasio alta: indica una función tiroidea lenta, producimos menos energía en el cuerpo y esto contribuye al metabolismo de la glucosa.

Muchas veces, cuando hay un nivel de calcio elevado, hay una proporción baja de sodio/magnesio, lo que sugiere glándulas suprarrenales lentas y esto deriva en caídas del azúcar en sangre.

Para reducir el calcio, la vitamina K ayuda a sacar este mineral de las células de los tejidos blandos y lo coloca en los lugares donde debería estar, como los huesos y los dientes.

Resumen

Cuando tratamos condiciones como el SOP, la resistencia a la insulina y la diabetes, no podemos limitarnos a mirar los macronutrientes. Hay mucho más en el funcionamiento del azúcar en la sangre que los carbohidratos. La respuesta no es siempre eliminar o minimizar los carbohidratos, también hay que mirar a los micronutrientes. Cuando equilibremos nuestros minerales como el calcio, el sodio, el potasio y el magnesio, podremos comenzar a ver un progreso real en el equilibrio del azúcar en la sangre.

Comer sano en vacaciones o un restaurante

comer sano en verano

Las vacaciones suelen ser un momento particularmente difícil cuando queremos mantener los buenos hábitos que llevamos implementando desde hace tiempo. Si además sufres de alguna patología, la preocupación es mayor.

Si lo pensamos un poco, tiene todo el sentido que mantener los hábitos no sea sencillo. Nuestras rutinas a menudo cambian con frecuencia debido a eventos, salidas y vacaciones. Además, para muchas personas, esto implica más comidas/quedadas sociales de la que están acostumbradas semanalmente.

Los cambios en las rutinas y los horarios generalmente indican un cambio en las oportunidades y opciones para comer. Es posible que haya más dulces y comidas menos nutritivas de las que estás acostumbradas, más oportunidades para salir a cenar. Si bien las vacaciones son un momento estupendo para celebrar y pasar tiempo con los seres queridos, es comprensible que también pueda ser un poco más estresante.

Pero somos seres sociales, necesitamos salir y sociabilizarnos, e ir a un restaurante y disfrutar de la comida también es parte importante de una vida saludable.

Por eso debemos encontrar un equilibrio y una flexibilidad que nos permita incluir ese alimento/comida socio-emocional en nuestra vida, dentro de un marco lo más saludable posible. debemos aceptar las excepciones en la dieta porque saludable también significa equilibrio y flexibilidad.

Es importante aprender algunos pasos que te permitan gestionar estas situaciones, para así disfrutar más y estresarte menos. A continuación te doy mis mejores consejos para mantener hábitos alimentarios nutritivos y disfrutones durante tus vacaciones y esos eventos sociales que tanto tememos.

comer sano en vacaciones

6 FORMAS PARA COMER SANO EN VACACIONES

Lo primero que hay que tener claro es que no tienes que esperar a septiembre, no tienes que esperar a después de las vacaciones para mejorar tu alimentación. Te mereces ponerte primero, priorizar tu salud y romper el sentimiento de culpa que estás acostumbrada a sentir cuando no comes tan nutritivo como te gustaría.

Establece una intención

Somos criaturas de hábitos. Esto significa que a menudo vamos en piloto automático cuando nos encontramos en escenarios y situaciones habituales. Si te sueles sentir un poco estresada durante eventos sociales en los que hay comida de por medio, o cuando sales a comer fuera, es probable que si no intervienes, la historia se repita.

Antes del evento, de ir al restaurante o de cena con los amigos, piensa en lo que le gustaría experimentar. Piense en el propósito de esa quedada, qué te gustaría hacer, experimentar y cómo te gustaría sentirse después.

Todas las respuestas son válidas. Puede ser que quieras disfrutar de la compañía, disfrutar de la comida maravillosa y deliciosa del lugar de destino (aunque no sea muy buena nutricionalmente). O tal vez sea sentirte nutrida.

Imagina lo que te gustaría que pasase y cómo te gustaría sentirte. Además, piensa en qué harás para que eso suceda. Establecer una intención es una herramienta muy poderosa para garantizar que mantienes una alimentación equilibrada que cubre tus necesidades.

Practica la alimentación consciente

Comer de forma automática e inconsciente es algo muy habitual, especialmente en actos sociales en los que es fácil quedarse atrapada en la emoción y comer sin pensar.

Concéntrate en hábitos alimenticios conscientes a los que puedas aferrarte. Tal vez eso signifique que antes de la comida, te conectas con tus señales de hambre y saciedad, o después de haber comprado esos souvenires culinarios pienses cómo quieres disfrutarlos en casa.

Tal vez sea que hagas una pausa para reflexionar sobre tus niveles de estrés y tus emociones, para asegurarte de abordarlos con compasión y que no intentes gestionarlos con la comida.

¡Incluso puedes establecer intenciones específicas!

Es común que a veces nos sintamos obligadas a comer ciertas cosas porque simplemente están ahí (los helados después de comer, las galletas de cortesía que ponen con el café, el bol de patatas en la mesa, el bizcocho que lleva tu compañera de trabajo porque es su cumple…). Si esto te suele pasar, establece una intención consciente. Pregúntete: “¿Qué alimentos tengo muchas ganas de disfrutar estas vacaciones? ¿O en este evento en particular? Por otro lado, ¿qué es lo que frecuentemente no disfruto realmente y qué quiero elegir no comer?”.

Hacer una pausa para reflexionar y planificar con antelación.

Comunica tus necesidades al resto de acompañantes

La comunicación es esencial para toda buena relación, ya sea con tu pareja, con tus padres, tus amigas y por supuesto con la comida también.

Todos somos únicos de muchas maneras diferentes, por lo que para que podamos comer de manera nutritiva y de una manera que funcione bien para nosotras, es importante comunicar nuestras necesidades.

Ya sea porque tengas una alergia o sensibilidad alimentaria, o porque quieras seguir un cierto tipo de alimentación, es bueno informarte sobre qué tipo de comida servirán en la bbq a la que te han invitado o mirar la carta del restaurante al que quieres ir. Puedes informar al anfitrión que llevarás un plato a la bbq del que podrás comer o puedes buscar por otro restaurante si ninguno de los platos cumple tus requisitos. Así te asegurarás que tendrás algo de comida apta para tus objetivos y necesidades.

Yo me suelo encontrar que en este tipo de reuniones falta siempre opciones de verduras o fruta fresca, por lo que me aseguro de aportar mi granito de arena y llevo un gazpacho, un pastel de verduras o unas brochetas de fruta o una macedonia. Así me aseguro que aunque coma cosas menos nutritivas, también comeré cosas que realmente se me van a nutrir y me van a sentar estupendamente.

Comienza las mañanas con un desayuno nutritivo

Si sabes que vas a comer en el chiringuito, o que te han invitado a una bbq, o que tienes una reserva para cenar en el mejor restaurante de la ciudad, comienza tus mañanas con un desayuno nutritivo.

Así te asegurarás de que al menos una de las ingestas del día, buenos nutrientes que tu cuerpo aprovechará al 100%. Además de que es más fácil elegir alimentos más nutritivos a primera hora del día, pues la exposición a las tentaciones son menores.

¿Ideas de ricos y nutritivos desayunos? Hay un montón:

  • Tostadas de pan de calidad (masa madre, 100% integral) con: tortilla, sardinas, pavo o jamón dulce de calidad, hummus (este de aguacate está riquísimo), salmón ahumado, aguacate, queso de cabra, crema de cacahuete…
  • Huevos: revueltos, poché, a la plancha, cocidos, en tortilla, con cherries, con atún, con champiñones, con queso de cabra…
  • Cereales de calidad: porridge o bitcher de avena, quinoa, amaranto o trigo sarraceno, granola con frutos secos, cereales integrales sin azúcares. Con bebida vegetal o con yogur natural o kéfir. Si le añades fruta fresca es un plus.
  • Tortitas de coco, almendras, de avena u otro cereal entero + fruta fresca
  • Pudin de chía
  • Bizcocho casero sin azúcares añadidos (yo los endulzo con compota de manzana o con plátanos maduros)
  • Batidos en los que haya fruta, pero también verduras como espinacas, calabacín, brócoli o coliflor.

Una vez en el restaurante

Una vez hecha la conexión contigo y con tu hambre, vamos al grano ¿qué opciones nutritivas tenemos para elegir?

Si se trata de un restaurante de tapas a compartir, para dos, podemos pedir varias opciones, 3-5 opciones de verduras, huevo y algo de pescado.

Por ejemplo unas anchoas, boquerones, tortas de camarones, ensalada de tomate con ventresca, timbal de verduras, tortilla de patatas con calabacín o un tataki de atún.

Si es un restaurante más tradicional con menú:

  • Como primero: nos centraremos en las verduras. una buena opción sería elegir una crema, un gazpacho o unas verduras a la plancha, a la parrilla o una ensalada.
  • De segundo: vamos a por la proteína, una que no esté frita y evitar las salsas. Las mejores opciones a la plancha, al horno, al vapor. Si queremos una opción vegana, optaremos por un plato con legumbre o grano integral.
  • Respecto a las bebidas, el agua será siempre nuestra primera opción. Podemos pedir también agua con gas. Actualmente en algunos restaurantes podemos encontrar kombucha o agua de coco.
  • Si optamos con vino siempre tener un vaso de agua al lado para ir alternando, por ejemplo un sorbo de vino y dos de agua.
  • por último llegamos al postre. Aquí de nuevo es importante conectar con la razón por la que estoy en el restaurante y con nuestro nivel de hambre. Si estoy en un restaurante que ha sido premiado por su tarta de queso, pues quizás quiera planear con antelación y dejarle un hueco para probarla y poder saborearla al 100%. 1 postre entre 2-3 personas sería una buena opción.
  • Siempre recordar que hay opciones como fruta fresca, yogures o una infusión digestiva que serían las más nutritivas.

Recuerda disfrutar

Cuando hablamos de alimentación equilibrada, tenemos que hablar del equilibrio entre nutrición y disfrute.

Con demasiada frecuencia, solemos verlo como polos opuestos, por los que tenemos que elegir entre uno u otro. Solo pienso en el disfrute y la gratificación instantánea, o intento «ser buena» y evitar los alimentos menos nutritivos basados ​​​​en el disfrute, por un intento de centrarme únicamente en la nutrición.

Esta mentalidad de todo o nada, nos conduce a una relación poco saludable que nos hace empezar o detenernos. Con el tiempo, esto puede conducir a dietas restrictivas, culpa por la comida, estrés y agobio. ¡Ninguno de los cuales forman parte del equilibrio!

Para evitar esto, comienza a practicar la flexibilidad con tus opciones de alimentación durante las vacaciones. Prioriza e incorpora los alimentos que te encantan, simplemente porque te encantan. Prioriza e incorpora alimentos nutritivos que te hagan sentir bien y nutran tu cuerpo. De esa manera, estás equilibrada de adentro hacia afuera.

¿TE SIENTES ESTRESADA POR LA COMIDA?

Los consejos de este artículo te permitirán comenzar si te sientes estresada por la comida durante las vacaciones. Pero dicho esto, ¡es importante eliminar el estrés alimentario y mantener el equilibrio lo mejor que puedas durante todo el año!

Si esto es algo con lo que tienes problemas, te animo a que eches un vistazo a mi programa Transforma tu relación con la comida, donde aprenderás sobre qué hace que estés en lucha constante contra tu peso y tu relación con la comida, y cómo liberarte de las dietas y la obsesión por la comida.

Retención de líquidos: por qué y cómo evitarla

¿Te notas las piernas cansadas? ¿Sientes los tobillos y las piernas hinchadas?

Ya sea porque estamos sentadas durante mucho tiempo, porque cambios hormonales, porque hemos cogido un vuelo o por el calor, todo esto puede hacer que retengas líquidos. Tu cuerpo está compuesto por un 50-60% de agua. Cuando tu nivel de hidratación no está equilibrado, tu cuerpo tiende a retener agua.

Más concretamente, la retención de líquidos, también conocido como edema, sucede cuando el agua corporal, se queda retenida entre las células del organismo provocando esa hinchazón. Sucede principalmente en las extremidades, piernas, tobillos y pies o en las manos. Se caracteriza por una sensación de «embotamiento» y porque cuando presionas unos segundos sobre la piel, se forma una especie de hoyuelo blanquecino.

Muchas veces se confunde con un aumento de grasa corporal, porque vemos un incremento de volumen corporal, pero no es así, ese incremento de peso está derivado de la hinchazón y retención de líquidos, es agua y no grasa acumulada.

Cuando hablamos de retención de líquidos, no podemos dejar de mencionar el sistema circulatorio y el sistema linfático.

Cuando nuestras venas se dilatan, sea por la razón que sea, la sangre fluye con mucha más lentitud, termina por acumularse en los capilares. Por esto, la retención de líquido suele ir acompañada de pesadez y arañas vasculares. Además este enlentecimiento hace que el sistema linfático tampoco fluya como es debido y favorece la acumulación de líquido entre los tejidos, en vez de volver a la sangre.

¿Qué síntomas provoca la retención de líquidos?

Puede causar que te sientas más pesada de lo habitual y menos ágil o activa.

algunos de los sintomas visuales son:

  • Hinchazón de piernas, pies, tobillos, manos e incluso en la zona abdominal
  • Inflamación de cara, abdome y caderas
  • Articulaciones rígidas o entumecidas
  • Fuctuaciones en el peso corporal

¿Cuales son las causas de la retención de líquidos?

Hay muchos factores que pueden provocar la retención de líquidos. algunas son:

  • Viajar en un avión: la presión de la cabina y sentarse durante largos periodos pueden hacer que el cuerpo acumule más agua.
  • Estar sentado o de pie durante mucho tiempo: la gravedad hace que la sangre se mantenga en las extremidades inferiores. Es importante moverse a menudo para que la sangre circule. Si tienes un trabajo sedentario, fíjate una alarma para levantarte cada 30-60 minutos y dar unos pasos.
  • Cambios menstruales y fluctuación hormonal. Durante la fase lútea tendemos a retener más líquido, especialmente si sufrimos de exceso de estrógenos. También durante el embarazo es común o con la toma de pastillas anticonceptivas.
  • Algunos medicamentos tienen como efecto secundario los edemas. Por ejemplo la medicación para la tensión, quimioterapia, antiinflamatorios tipo AINE, medicamentos para el Parkinson.
  • Una alimentación basada en ultraprocesados, caracterizados por contener exceso de sodio.
  • Componentes genéticos que facilitan que ciertas mujeres sufran de forma más intensa la retención de líquidos.
  • Problemas de riñón o hígado
Retención de líquidos hormonas

¿Cómo puedo eliminar o evitar la retención de líquidos?

Conociendo alguna de las causas, podemos intuir algunos de los remedios que nos pueden ayudar a eliminar o evitar la retención de líquidos. Principalmente las estrategias están enfocadas a mejorar el funcionamiento del sistema circulatorio y el sistema linfático.

Aquí especifíco los que más eficacia tienen

Hidrátate

Sí, puede parecer contraproducente, si retengo líquído ¿cómo voy a beber más agua?

El cuerpo es muy sabio y siente que hay deshidratación y por tanto falta agua, la retiene en tejidos corporales para evitar el déficit. Es por esto, que con una correcta hidratación será más complicado que acumulemos líquidos.

Lo ideal son 6-8 vasos de agua al día. Pero recuerda que también alimentos ricos en agua como las frutas y verduras nos hidratan, o los caldos y las infusiones. Y hablando de infusiones paso al siguiente punto.

Mima tu riñón

Plantas como el diente de león, la cola de caballo, hibiscus o el abedul favorecen el funcionamiento del riñón y ayudan a que no retengamos líquidos.

Disminuye la ingesta de sal

La sal está hecha de sodio y cloruro.

El sodio se une al agua en tu cuerpo y ayuda a mantener el equilibrio de líquidos tanto dentro como fuera de tus células.

Si a menudo comes alimentos con alto contenido de sal, muchos alimentos procesados, tu cuerpo puede retener agua. De hecho, estos alimentos son la mayor fuente dietética de sodio en la mayoría de las dietas occidentales (*) Este exceso hace que se retenga líquido en los tubolos renales para disminuir la cantidad de sodio en sangre.

Potasio y magnesio

Estos dos minerales son esenciales pues mantienen el volumen de la sangre y el equilibrio de líquidos, ayudando a disminuir la acumulación de líquidos. Esto se debe a que contraresta los efectos del sodio y evita que se retenga líquidos y se hinche, a la vez que incrementa la producción de orina.

Alimentos ricos en potasio son el plátano, aguacate, boniato y los tomates. Mientras que los frutos secos, el cacao, las verduras de hoja verde y los cereales integrales son fuentes de magnesio.

Frutos rojos

Arándanos, frambuesas, fresas, moras, grosellas… Son excelentes para favorecer el retorno venoso y mantener la integridad de nuestras venas. Son ricos en vitamina c que ayudan a formar colágeno y este a mantener la integridad de los vasos sanguíneos, evitando la ditalación excesiva.

Castaño de Indias

Estimula la circulación sanguínea.

Muévete

Tanto el sistema linfático como la sangre necesitan movimiento para fluir y evitar así el estancamiento y esa sensación de embotamiento.

Simplemente camina más, sube escaleras, baila, monta en bici, nada… lo que sea pero muévete. Es super efectivo para reducir la acumulación de líquidos en las extremidades y te hará sentir más ligera y de mejor humor gracias a las endorfinas.

Masajes linfáticos

De abajo a arriba presiona las piernas para ayudar que la sangre y la linfa fluyan.

Un cepillado en seco antes de la ducha hace maravillas. Elige uno de cerdas naturales de firmeza media-dura y masajea de pies a cabeza.

Si trabajas mucho tiempo de pie, te animo a utilizar medias de compresión, al principio puede parecer un poco incómodas, pero el objetivo de la compresión es contraer y prevenir la acumulación de líquidos.

Duchas de agua fría

Esto activa el sistema circulatorio, pues el frío contrae las venas y hace que la sangre fluya mejor.

Retención de líquidos y hormonas

Como he comentado al inicio, las mujeres sufrimos más de mala circulación y de retención de líquidos. Esto ose debe a que somos cíclicas y porque las hormonas desempeñan un papel importante en su desarrollo.

Por ejemplo, durante el embarazo, el cuerpo retiene más agua de lo normal, debido sobre todo a que nuestros vasos sanguíneos se dilatan para acoger mayor cantidad de sangre, y a los cambios hormonales. Pero esto es algo que tras el parto se suele resolver por sí solo. Si la inflamación es repentina y va acompañada de dolor de cabeza, vómitos y problemas de visión, cuidado porque podría ser un signo de preclampsia, es decir, hipertensión arterial durante el embarazo, y requiere atención médica inmediata.

Fuera del embarazo, la retención de líquidos está asociada al síndrome premenstrual, derivada de una mala gestión estrogénica. La falta de progesterona que contrarreste el efecto estrogénico en la fase lútea del ciclo, favorece la retención de líquido y la tensión mamaria típica del síndrome premenstrual.

La retención de líquidos es un problema de salud común que puede ser causado por una serie de factores, que incluyen la dieta, los ciclos menstruales y la genética. Algunos cambios en el estilo de vida, pueden ayudar a aliviar la retención de líquidos y que te sientas más ligera. Si necesitas ayuda más personalizada, estaré encantada de acompañarte.

Cómo tu relación con la comida puede afectar a tu salud

nutricion amable

Si no eres nuev@ por la web, sabrás que la comida es mu importante para mi, y que es esencial para nuestra salud. Lo malo que puede volver facilmente un factor estresante más y causar más daño que bien. Uno de los conceptos que defiendo siempre la alimentación o nutrición amable y que creo puede mejorar mucho tu relación con la comida, reducir el estrés y sumar en positivo a tu salud en general.

nutricion amable

¿A qué me refiero con un enfoque de nutrición amable?

 

 

En lugar de utilizar un enfoque perfeccionista típico que se suele adoptar a menudo cuando se trata de la salud, utilizamos un enfoque más compasivo y realista que te ayudará mental, física y emocionalmente. Muchos enfoques de la nutrición convencional no son realistas para la mayoría de las personas que tienen un trabajo, una familia, enfermedades crónicas y otras responsabilidades. No quiere decir que no le hagamos caso, seguramente podamos aplicar algunos puntos y consejos a nuestra vida. De hecho, lo suyo sería averiguar qué es lo más beneficioso para ti, qué es lo que te ayuda a mejorar tu calidad de vida más rápido y avanzar a partir de ahí.

 

 

También es común en el enfoque tradicional, sentir que si no sigues una dieta o un protocolo a la perfección, todo se desmoronará y tus síntomas nunca mejorarán. Esto está muy lejos de la verdad. La nutrición amable tiene en cuenta que no tienes que ser perfecto y probablemente sea lo mejor para tu salud si no lo eres siempre (hola flexibilidad!) También te ayuda a aplicar principios y construir una caja de herramientas que puedes adaptar a los diferentes momentos de tu vida en lugar de seguir otra dieta estricta que inevitablemente dejarás y que harás que vuelvas a buscar otra para comenzar el círculo de nuevo.

 

 

Es importante recordar que la comida no soluciona todo.

 

 

Si bien hemos visto que los alimentos ayudan a mejorar ciertos problemas y transforman la vida de las personas, no lo solucionan todo. Entiendo por qué la gente piensa de esta manera, especialmente con el tipo de marketing de la industria de las dietas y la salud. No dicen que si comemos este alimento y eliminamos ese otro alimento, todos nuestros síntomas se resolverán. O que si tomamos suplementos x, y, y z nuestras hormonas se equilibrarán y estaremos curados. La verdad es que puedes comer tan perfectamente como quieras, pero aun así luchar con problemas de salud debido a otros factores como el estrés.

 

 

Nuestra relación con la comida y nuestra propia imagen corporal a menudo son ignoradas y lamentablemente son parte de la ecuación, porque pueden contribuir negativamente a nuestro estrés.

 

 

Es importante considerar cuánto estrés te está causando seguir una dieta o un protocolo al pie de la letra. Si trabajar en tu salud te estresa, es probable que necesites un enfoque diferente. Dar un paso atrás para ver realmente lo que te está ayudando, lo que te hace sentir bien y lo que puedes dejar de lado puede ser realmente útil. A veces nuestros síntomas no se deben a la comida en si.

 

 

Cómo practicar un enfoque de nutrición amable

 

 

El principio principal detrás de la nutrición amable es que no hay alimentos que sean buenos o malos, pero los alimentos tienen un valor nutricional diferente. Por ejemplo, una naranja tiene más vitamina C que una barra de kit kat. No eres una buena o mala persona si comes ciertos alimentos. Si sufres de una condición de salud crónica o un problema de salud en el que está trabajando, es útil agregar más alimentos ricos en nutrientes para apoyar tu cuerpo, pero no tenemos que eliminar los alimentos menos ricos en nutrientes. Y absolutamente no tenemos que comer «perfectamente».

 

 

Muchas veces con la nutrición amable tienes que comenzar deconstruyendo lo que crees que sabes sobre los alimentos.

 

 

Muchas personas tienen muchos mitos en torno a lo que deben o no deben comer. Comprender el proceso de pensamiento detrás del debería y desglosarlo puede ayudar a neutralizar ese alimento para usted. Por ejemplo, muchas personas quieren limitar los carbohidratos porque creen que los harán subir de peso y provocarán un nivel alto de azúcar en la sangre. Si deconstruimos esto, veremos que los carbohidratos se descomponen en glucosa en el cuerpo, que es la fuente de combustible preferida de nuestro cuerpo. Si evitamos este macronutriente por completo, eso no es beneficioso para nuestra salud. Ahora podemos ver que los carbohidratos no son malos y esto neutraliza este alimento.

 

 

Te cuento más sobre Nutrición amable en este artículo.

 

 

Muchas veces puede confundirse la alimentación intuitiva y la nutrición amable. Y aunque tienen muchas cosas en común, hay que recalcar que comer intuitivamente y comer «todo lo que quieras» debe incluir comer alimentos que sabes que también ayudarán a tu salud. No tiene que ser un todo o nada. 

A veces muchas personas quieren comenzar a comer intuitivamente pero no son capaces de sentir sus señales de hambre y saciedad  porque tienen problemas de salud subyacentes como hipotiroidismo, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis o han estado comiendo poco durante mucho tiempo. Terminan sintiéndose peor, más confundidos y más tentados a volver a una dieta estricta. Podemos comer alimentos que sabemos que tienen beneficios específicos para la salud sin obsesión y darnos permiso para disfrutar también de otros alimentos.

 

 

En resumen, debemos desaprender las reglas alimentarias, dejar de lado una mentalidad perfeccionista y aplicar los principios que funcionan mientras dejamos el resto.

Entendiendo la resistencia a la insulina

La insulina suele tener muy mala reputación, pero realmente la insulina no es mala. De hecho, es una de las hormonas clave involucradas en el control de los niveles de azúcar en la sangre.

La función principal de la insulina es recoger el azúcar que hay en sangre una vez hemos comido, con el objetivo de llevar ese azúcar a las células para que puedan utilizarlas como energía o reserva.

resistencia a la insulina

¿Qué es la resistencia a la insulina?

Cuando se dice que tenemos resistencia a la insulina, lo que ocurre es que, las células no responden adecuadamente a la insulina y queda demasiada azúcar en el torrente sanguíneo. El páncreas detecta esto y continúa soltando aún más insulina para llevar el azúcar a las células, lo que provoca niveles altos de insulina y azúcar en la sangre.

Estos son dos de los valores que hay que observar en las analíticas además de calcular el índice HOMA-IR, que utiliza los niveles de glucosa e insulina en ayunas para valorar si existe una resistencia periférica a la acción de la insulina y evalúa indirectamente la función de las células beta del páncreas.

  • Si el valor es inferior a 1,96 no hay resistencia a la insulina
  • Si está entre 1,96 y 3, se sospecha de resistencia a la insulina
  • Mayor de 3, hay resistencia a la insulina.

Tener la glucosa e insulina altas en sangre, impulsa además los andrógenos (hormonas masculinas como la testosterona) en las mujeres. Estos altos niveles de andrógenos son los que dificultan y retrasan la ovulación, lo que conduce a ciclos irregulares y un mayor desequilibrio en las hormonas sexuales como el estrógeno y la progesterona (recuerda, la única forma en que producimos progesterona es si ovulamos). Por este motivo, es habitual que mujeres con SOP (Síndrome de ovarios poliquísticos) sufran de resistencia a la insulina.

Si bien las mujeres con resistencia a la insulina tienden a ser propensas a niveles altos de azúcar en la sangre, es fácil olvidar que también son propensas a niveles bajos de azúcar en la sangre o cambios bruscos de azúcar en la sangre. Las caídas de azúcar en la sangre son tan dañinas y perjudiciales para el cuerpo como un nivel alto de azúcar en la sangre, por lo que el objetivo es tener un aumento lento y gradual del azúcar en la sangre después de comer y una disminución lenta en las horas posteriores.

¿Cuáles son los síntomas de la resistencia a la insulina?

⚠️ Antojos intensos de azúcar y carbohidratos

⚠️ Dificultad para sentirse llena

⚠️ Sentirse temblorosa, mareada o ansiosa después de estar un tiempo sin comer

⚠️ Fatiga después de las comidas

⚠️ Acumulación de grasa abdominal

⚠️ Manchas oscuras en los pliegues de la piel

⚠️ Niveles altos en ayunas de insulina, glucosa y A1c. Un índice HOMA-IR superior a 3.

¿Por qué se produce la resistencia a la insulina?

No hay una causa clara ni única que provoque sufrir de resistencia a la insulina, pero algunos de los factores de riesgo son:

  • tener sobrepeso u obesidad
  • llevar un estilo de vida sedentario
  • tener una presión arterial alta
  • una mala calidad de sueño
  • fumar

Cómo tratar la resistencia a la insulina

Cuando queremos gestionar mejor el funcionamiento de la insulina y conseguir reducir la resistencia a la insulina, hay tres áreas principales en las que tenemos que pensar:

  • Nutrición
  • Movimiento y Ritmos Circadianos
  • Exposición Solar
  • Estrés

Y si, ¡la resistencia a la insulina es reversible!

Estrategias de nutrición para un nivel de azúcar en la sangre equilibrado

Si podemos evitar los niveles altos y bajos de azúcar en la sangre, podemos reducir la resistencia a la insulina.

  • Incorpora 25-35 gramos de proteína en cada comida.
  • No restrinjas or completo los carbohidratos: elige de forma sabia aquellos complejos de absorción lenta. Consúmelos junto a proteínas y grasas y observa cómo te sientes cuando tomas diferentes proporciones. Si consumes una cantidad constante de carbohidratos a lo largo del día, puede ser realmente útil para mantener el nivel de azúcar en la sangre equilibrados y constante.
  • Aumentar el consumo de minerales como potasio y magnesio. El potasio ayuda a sensibilizar la captación de glucosa en nuestras células, lo que significa que tiene un efecto similar al de la insulina. Los alimentos ricos en potasio también son ricos en glucosa/carbohidratos, ¡la naturaleza y nuestro cuerpo tienen su lógica! Consume papaya, plátano, agua de coco, jugo de aloe vera, tomates, patatas, calabaza, etc., puede aumentar el potasio.
  • ️Llega a los 35 gramos de fibra al día (de alimentos reales en vez de suplementos)
  • Ajusta el horario de tus comidas con tu ritmo circadiano, es decir, comer poco después de despertarse y comer la mayoría de sus alimentos cuando hay luz.

Movimiento y Sueño

  • Salga a dar un breve paseo después de las comidas. Caminar tiene muchos beneficios para la salud, pero dar un paseo corto después de las comidas es una estrategia sencilla que puede ayudar a reducir la respuesta del azúcar en la sangre a esa comida y mejorar la sensibilidad a la insulina.
  • Ten como objetivo 7-9 horas de sueño. No dormir, o dormir poco reduce la sensibilidad a la insulina.
  • Incorpora de forma regular entrenamientos con ejercicios de fuerza. Este tipo de ejercicios mejora la capacidad de tu cuerpo para controlar el azúcar en la sangre y hace que las células musculares sean más sensibles a la insulina.
  • Optimiza tu ritmo circadiano. Un horario de sueño irregular, la falta de exposición a la luz solar y demasiada exposición a la luz azul pueden contribuir tener resistencia a la insulina. Pequeños hábitos como un horario de sueño constante, priorizar la luz del sol de la mañana y minimizar las pantallas por la noche pueden ayudar a alinear el ritmo circadiano.

Toma el sol

Nuestra piel, al estar en contacto con la luz solar, es capaz de producir vitamina D. Esta vitamina provoca mejoras significativas en los niveles de insulina en ayunas y mejora la sensibilidad a la insulina.

Esto se debe a que mejora la producción y liberación de insulina, además de la eficacia del receptor de insulina y actúa sobre el sistema inmune promoviendo una actividad antiinflamatoria.

Exponte al sol siempre que puedas, las mejores horas son pronto por la mañana o a última de la tarde, sin protector solar.

Estrés

El estrés contribuye a niveles elevados de azúcar en la sangre al descargar la glucosa almacenada en nuestro torrente sanguíneo, para dar una respuesta de huida o lucha, y también pueden incrementar si recurrir a la comida como un mecanismo para enfrentarnos al estrés. Si esto ocurre de forma continuada porque sufrimos estrés crónico, aumenta el riesgo de sufrir resistencia a la insulina e incluso diabetes. También puede afectar tu estado de ánimo y a cómo te cuida, lo que puede comenzar a afectar tu salud emocional.

Además el estrés crónico también afecta a nuestras digestiones e impide que nuestro cuerpo pueda regular los niveles de inflamación, pues las células del sistema inmunitario no pueden responder al control hormonal y, en consecuencia, producen niveles de inflamación que promueven la enfermedad. La inflamación causada por el estrés también es un factor importante que contribuye a que nuestras células se vuelvan resistentes a la insulina.

  • Reconoce el estrés, identifica las causas e intenta preverlo con antelación para poder gestionarlo mejor.
  • Cuídate y trátate de forma amable
  • Practica las respiraciones profundas
  • Medita
  • Disfruta de un sueño de calidad
  • Practica ejercicio
  • Habla con un profesional

¿Sufres de resistencia a la insulina o crees que puedes tenerla? ¡Cuéntame más abajo y no te olvides de seguirme en Instagram o escríbeme un email!

¿Por qué tengo tantos gases 💨?

tantos gases

Todo el mundo se tira pedos, incluidas las modelos, los políticos y los actores. mientras que puede ser embarazoso, es algo totalmente normal y que forma parte de la fisiología humana.

Lo que no es normal es tener tantos gases que te sientes hinchada e incómoda constantemente y tienes miedo incluso de que se te escape alguno delante de una multitud. 

tantos gases

¿Qué provocan los gases?

El gas se forma en el tracto digestivo por el aire que aspiramos y por la descomposición de alimentos no digeridos por las bacterias que viven en tu intestino grueso. Todos tenemos bacterias en el intestino que producen gas, y este gas tiene que ir a algún sitio.

Todos de forma natural expulsamos gases unas 20 veces al día. La mayoría de las veces sin olor, un mix de dióxido de carbono, nitrogeno, hidrógeno y a veces metano. Cuando tienen olor, se debe a que a veces ese gas incluye sulfuro.

Si la cantidad de gases que tienes te hacen sentir incómoda, hinchada, incluso con dolor abdominal, entonces es hora de comenzar a prestarle ma´s atención.

¿Por qué tengo tantos gases?

Comes demasiada fibra

Cereales enteros e integrales, fruta fresca, crucíferas (brócoli, col, coliflor, coles de Bruselas… Son alimentos maravillosos ricos en fibra. La fibra es necesaria para evitar el estreñimiento, pero, la fibra no se digiere en el intestino delgado y las bacterias que la descomponen en el intestino grueso producen gas.

Por eso, un exceso repentino de frutas y verduras, legumbres y cereales integrales pueden contribuir a un exceso de gases. Es importante tener en cuenta que hay que incorporarla de forma paulatina. 

Un consejo, asegúrate de beber suficiente agua, pues ayuda a que esa fibra se mueva de forma saludable por el intestino.

Sufres de alguna sensibilidad alimentaria

Muchas veces sabemos que algo nos sienta mal, pero no tenemos mucha idea de qué puede ser… para ello, llevar un diario de comidas que te ayude a encontrar patrones entre lo que comes y los síntomas que tienes.

Tomas demasiados sustitutos del azúcar

Especialmente polialcoholes como el sorbitol, xylitol, lactitol, manitol… Estos no se pueden descomponer en el tracto digestivo y llegan directamente al colon como alimento de tus bacterias, y estas provocan gas, haciendo que eruptes o te tires pedos.

Estos azúcares los encontrarás en la mayoría de productos catalogados como “sin azúcares” o “light”

Tragas mucho aire

Porque respiras por la boca, masticas chicle o chupas caramelos constantemente.

Si te levantas sintiéndote llena o con muchos gases, probablemente es por la forma en que has respirado por la noche. Tragar aire puede ser un síntoma de reflujo gástrico.

Tomas bebidas carbonatadas

Refrescos, sodas, agua con gas están cargadas con burbujas que van directas a tu estómago. Normalmente las expulsamos en el momento eructando, pero a veces llegan hasta los intestinos.

Comes muy deprisa

Esto incrementa la posibilidad de tragar más aire, además de que al no masticar correctamente, no ayudas a descomponer esos alimentos llegando a tu intestino donde las bacterias tienen que hacer todo el trabajo.

Comer conscientemente prestando atención a cada bocado, es esencial para una buena digestión.

No te das un paseo después de comer

Después de una comida rica y nutritiva, es muy tentador tirarse en el sofá a relajarse. Moverte después de comer es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu sistema digestivo.

No quiero decir que te pongas a hacer burpees o correr una maratón, pero si tienes exceso de gases, puedes probar a darte un paseo o hacer unos estiramiento para facilitar la digestión.

Sufres de ansiedad y/o estrés

Solemos absorber aire cuando nos sentimos ansiosas (aerofagia), esto puede hacer que te sientas con más gases de lo habitual.

De hecho el tener problemas gastrointestinales es un síntoma físico de la ansiedad, por lo que también puedes notar más dolor en el estómago y cambios en tus deposiciones. Esto se debe al eje intestino-cerebro del que ya hemos hablado.

Además, cuanto estás estresada o con ansiedad, solemos practicar menos ejercicio y comer más alimentos que provocan gases.

Sufres de una enfermedad gastrointestinal

Si también sufres de dolores estomacales, ardor, cambios en el peso, diarrea frecuente, puede que lo que te estén diciendo esos pedos extra sea que tienes un problema más serio. Celiaquía, síndrome del intestino irritable, enfermedad por reflujo gastroesofágico pueden ser causadas por exceso de gas. Pueden ser también síntomas de gastritis o úlceras.

Si te ha gustado esta información y necesitas ayuda para encontrar la raíz y sobre todo la solución a ese exceso de gases, escríbeme a hola@mariallamas.com

¿Por qué tengo infecciones urinarias?

infecciones urinarias recurrentes

Tener una infección urinaria (ITU) es una m, pero ¿sabes que es peor todavía? Tener infecciones urinarias una y otra vez. Sí, porque se pueden sufrir infecciones urinarias de forma crónica, y créeme que es muy incómodo. Quien las sufre, sabe de lo que hablo, visitas al baño constantemente y es bastante doloroso.

Desafortunadamente, muchas mujeres sufrimos de infecciones urinarias. De hecho, alrededor del 50 al 60 por ciento de las mujeres tienen al menos una en su vida y alrededor de un tercio de las mujeres requerirán tratamiento con antibióticos para una ITU a la edad de 24 años y muchas mujeres sufren de infecciones urinarias recurrentes.

Esa es la mala noticia. La buena noticia es que hay bastantes cositas que puedes hacer no solo para aliviar los síntomas de una UTI, sino también para reducir la probabilidad de necesitar antibióticos e incluso para prevenir que ocurran en primer lugar.

Infecciones urinarias recurrentes

¿Qué es una ITU?

Una ITU es una infección en cualquier parte de su tracto urinario. La infección generalmente comienza cuando las bacterias que normalmente se encuentran en los intestinos entran en la uretra, de donde sale la orina. En lugar de que la orina elimine las bacterias o que tu sistema inmunológico se defienda como se supone, las bacterias comienzan a colonizar el tracto urinario.

Llamamos cistitis a aquellas infecciones que permanecen en la vejiga, y uretritis a las que se dan en la uretra.

A veces, una ITU sigue reapareciendo, lo que se denomina ITU recurrente o ITU crónica. «La mayoría de la gente diría que una verdadera infección urinaria recurrente es cuando la sufres dos veces en seis meses o tres en un año».

¿Sabías que tenemos un microbioma urinario?

Seguramente hayas oído hablar del microbioma o microbiota intestinal, pero qué pasa con nuestro sistema urinario? Pues que tiene su propia microbiota.

El microbioma urinario está formado por diferentes especies de bacterias y puede diferir según la edad y el sexo. Los hombres tienen más probabilidades de tener Corynebacterium, similar al microbioma de la piel, mientras que un microbioma urinario femenino es más probable que tenga la bacteria Lactobacillus, similar al intestino.

Todavía no se sabe a ciencia cierta, pero estudios están demostrando que las infecciones urinarias se producen por una alteración de la microbiota urinaria. Esta alteración también puede provocar incontinencia urinaria.

Si quieres mantener tu microbioma urinario saludable

¿Cómo se mantiene sano el microbioma urinario?
Si te preocupa la salud de tu vejiga, se recomienda trabajar con un urólogo, un ginecólogo o un médico de atención primaria para encontrar un curso de acción personalizado. Los antibióticos a menudo se recetan a pacientes con infecciones del tracto urinario, y la uróloga Vannita Simma-Chiang, M.D., también recomienda opciones de tratamiento sin antibióticos, como suplementos de arándano o d-manosa.

Algunos estudios sugieren que los probióticos, en particular los que contienen Lactobacillus, pueden ser beneficiosos para las mujeres con infecciones urinarias recurrentes. * Aunque se necesitan más investigaciones, esto proporciona evidencia anecdótica de que los probióticos pueden ayudar a equilibrar la disbiosis en el microbioma urinario (o al menos en el microbioma vaginal), ya que lo hacen en el intestino. *

Síntomas recurrentes de las infecciones urinarias

¿Cómo saber si sufres una infección urinaria? Lo más probable es que sufras alguno de estos síntomas:

  • Unas ganas constantes y muy intensas de orinar
  • Una sensación de ardor al orinar
  • Orinar con frecuencia, en pequeñas cantidades
  • Orina turbia
  • Orina que parece roja, rosa brillante o marrón
  • Orina de olor fuerte
  • Dolor pélvico, especialmente en el centro de la pelvis y alrededor del hueso púbico.

Si la infección asciende por el tracto urinario y resulta en una infección renal, puede causar síntomas como fiebre alta, escalofríos, náuseas, vómitos y dolor en el costado.

Generalmente se diagnostica mediante una análisis de orina que presentará glóbulos blancos, glóbulos rojos o bacterias alterados.

Para saber exactamente qué bacterias están detrás de la ITU, hay que hacer un cultivo de orina. En caso de infecciones recurrentes se puede hacer una ecografía, una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (IRM) o incluso un tinte de contraste para resaltar partes de tu tracto urinario. Y por último se puede solicitar una cistoscopia, un tubo largo y delgado con una lente (llamada cistoscopio) que permite ver el interior de la uretra y la vejiga.

¿Por qué sufrimos infecciones urinarias crónicas?

Aunque todavía no se sabe a ciencia cierta por completo, se sugiere que un microbioma urinario alterado puede ser responsable del desarrollo de infecciones del tracto urinario (ITU), principalmente en las mujeres.

La causa más común de las infecciones urinarias son las bacterias, principalmente Escherichia coli, que son responsables de alrededor del 80 al 85% de todas las infecciones urinarias, pero los virus y hongos también pueden causar una infección. Hay un montón de razones que pueden causar infecciones crónicas, pero estas son las más comunes:

1. Ser mujer

Sí, tener vagina no nos ayuda. La razón es sencilla: la bacteria E. coli, que causa la mayoría de las infecciones urinarias, está presente de forma natural (y sana) en el tracto gastrointestinal (y en las heces), pero puede causar una infección si llega al tracto urinario. La anatomía genital femenina favorece que esta pueda viajar más fácilmente y rápidamente hasta el tracto urinario, pues la distancia entre el ano y la uretra es más pequeña que en el hombre. De ahí que seamos las mujeres las que sufrimos más de este tipo de infección.

2. Ser sexualmente activo.

Ser sexualmente activo es un factor de riesgo de infección urinaria. La penetración vaginal puede empujar algunas bacterias hacia el área uretral. De ahí la importancia de una buena higiene genital tras practicar sexo.

3. Estar en la menopausia.

Esto se debe a la disminución de estrógenos que sucede durante la menopausia. Esta deficiencia altera el tracto urinario de una manera que puede aumentar el riesgo de infecciones urinarias.

4. Ciertas condiciones médicas.

Si eres de las que presumes de que puedes aguantar mucho tiempo sin hacer pipí, lamento decirte que tienes más posibilidades de sufrir una infección urinaria. La orina estancada puede permitir que las bacterias causen infecciones.

Personas con una lesión en la médula espinal o daño en los nervios alrededor de la vejiga que pueden tener problemas para vaciar la vejiga, o alguien con un cálculo renal que bloquea el flujo de orina, también se verá afectado.

Otro ejemplo común es la diabetes, por tener un sistema inmunológico más débil, hace que se sea más susceptibles a las infecciones. Además, las bacterias pueden alimentarse de las cantidades excesivas de azúcar.

5. Ser propenso a las infecciones urinarias.

Por cuestiones genéticas, o herencia puedes ser más susceptible a infecciones urinarias.

Prevención y tratamiento de las infecciones urinarias recurrentes

Generalmente se recetan antibióticos para solventar esas infecciones esporádicas. Por lo general, una infección urinaria no es un gran problema y desaparece con antibióticos, pero si tienes infecciones urinarias recurrentes, tu médico puede sugerirte antibióticos en dosis bajas de manera regular. Pero hay que tener cuidado pues tomar antibióticos durante tanto tiempo puede causar efectos secundarios y alterar tu microbioma intestinal, lo que puede sabotear tu digestión, tu estado de ánimo, tus niveles de energía e incluso tu sistema inmunológico. Por lo que antes de zambullirte con los antibióticos de por vida, te recomiendo probar cambios en tu estilo de vida para prevenir infecciones urinarias recurrentes.

Lo mejor, es enfocarnos en la prevención, para así evitar estas infecciones tan molestas.

Hidrátate y vacía la vejiga con frecuencia

Puede parecerte demasiado simple. Pero la verdad es que beber suficiente agua y orinar de forma regular puede ayudar a eliminar las bacterias del tracto urinario y prevenir infecciones.

Además es aconsejable orinar especialmente después de mantener relaciones sexuales, pues con la penetración, se introducen bacterias que pueden llegar al tracto urinario. Si orinas después, ayudas a eliminar esas bacterias antes de que lleguen a tu vejiga.

Límpiate de adelante hacia atrás.

Así mantendrás la zona limpia y lejos del contacto de bacterias

Cámbiate de ropa interior a menudo

Especialmente después de un entrenamiento físico, de sudar mucho o de darte un baño en la piscina o en la playa.

Cambia tu anticonceptivo

Algunos métodos anticonceptivos, como preservativos tratados con espermicida, o diafragmas pueden incrementar la posibilidad de tener infecciones.

Evita productos de higiene femenina

Este tipo de productos pueden irritar tus genitales e incluso alterar tu pH vaginal y tu microbioma urinario, incrementando el riesgo de infecciones urinarias

Estrógenos

Si es menopáusica, estimular la producción de estrógeno es una opción para reducir la probabilidad de infecciones urinarias recurrentes.

Alimentación basada en plantas

Una alimentación más basada en plantas ha demostrado disminuir el riesgo de infecciones urinarias. La bacteria E. coli mencionada anteriormente, suele provenir de carne y ave, por lo que siguiendo una alimentación reducida en carne, evitas el riesgo. Si necesitas ayuda para hacer la transición a una alimentación más vegetariana, no dudes en escribirme a hola@mariallamas.com

Probioticos

El uso de probióticos puede mejorar tu sistema inmunológico, lo que puede ayudarte a prevenir infecciones, incluidas las infecciones urinarias. De hecho, un estudio encontró que tomar la bacteria beneficiosa Lactobacillus ayudó a reducir las infecciones urinarias recurrentes en un grupo de mujeres en aproximadamente la mitad.

Además de los suplementos, Incluye en tus platos más alimentos que te aporten una dosis de bacterias buenas, ayudando a fortalecer tu microbiota interna. Los encontrarás en alimentos fermentados como kimchi, sopa de miso, kéfir, kombucha o chucrut.

D-manosa

La D-manosa es un azúcar natural que se encuentra en alimentos como manzanas, arándanos y arándanos. La D-manosa es eficaz para prevenir las infecciones urinarias porque se sabe que se une a la bacteria E. coli (la causante de más del 80% de las infecciones urinarias) Y se asegura de que se eliminen a través de la orina, en lugar de adherirse a las paredes del tracto urinario. Un estudio probó los efectos de 2 gramos de D-manosa en polvo en 200 ml de agua al día durante 6 meses y encontró que redujo significativamente la incidencia de infecciones urinarias recurrentes y tiene menos efectos secundarios que los antibióticos comúnmente usado para las infecciones recurrentes.

Puede tomar D-manosa a diario en un vaso de agua para prevenir las infecciones urinarias; o, si sufres actualmente de una, puedes incrementar la dosis a una par de veces al día.

Arándanos rojos

Todavía no hay estudios sólidos respecto al tema, pero algunos dicen que los arándanos rojos contienen unas sustancias llamadas proantocianidinas, o PAC, que pueden ayudar a evitar que las bacterias se adhieran al revestimiento del tracto urinario y la vejiga, previniendo así las infecciones.

Personalmente, creo que el contenido de vitamina C del arándano y el contenido de D-manosa hace que tenga sentido utilizarlo como método de prevención de infecciones urinarias, así que si te funciona, sigue tomándolo. Puedes optar por tomarlo en zumo (sin azúcares añadidos) o también en suplemento.

Si contraes una infección urinaria, trata de no estresarte (¡esto solo empeorará la situación!). Prueba con D-manosa, un probiótico, asegúrate de una buena higiene íntima y coloca una almohada térmica en las áreas doloridas. También evitar los alimentos que irritan la vejiga, como el alcohol, la cafeína y los alimentos picantes y ácidos, y, por supuesto, beber mucha agua.

Las infecciones urinarias recurrentes requieren un enfoque de medicina verdaderamente funcional porque si no se tratan, pueden convertirse en una infección grave. Apuesta por hábitos que la prevengan, curen las puntuales y si fuese necesario recurre a los antibióticos.

¿Cómo afecta tu salud intestinal a tu desequilibrio hormonal?

desequilibrio hormonal

Ya he hablado anteriormente de la importancia sobre la salud digestiva y la salud hormonal. Pero ¿sabías que hay una conexión entre ambas y que el estado de una depende del de la otra y viceversa?

De hecho muchos desequilibrio hormonal comienzan en el intestino. Nuestra microbiota intestinal:

  • Alberga el 70-80% de nuestro sistema inmune, y si está inflamado puede ocasionar patologías autoinmunes o desequilibrios hormonales.
  • Contiene estroboloma, un grupo de bacterias responsables de metabolizar y eliminar los estrógenos del cuerpo.
  • Absorbe nutrientes para poder sintetizar hormonas.
  • Ayuda con la eliminación de toxinas y químicos para que haya un equilibrio hormonal.
  • Mantiene a raya los niveles de azúcar en sangre, esencial para que nuestras hormonas estén en equilibrio.
desequilibrio hormonal

¿Cómo afecta un intestino poco sano a tus hormonas?

Como has visto, nuestro intestino puede hacer cosas maravillosas cuando nuestra microbiota está en equilibrio. Pero en la vida moderna, estamos expuestas a montones de toxinas, químicos, alimentos procesados, medicinas, alcohol, estrés… que pueden echar al traste ese equilibrio, causando la conocida disbiosis, o que nuestras bacterias estén en desequilibrio.

Cuando esto ocurre podemos sufrir:

  • Intestino permeable: los nutrientes no son bien absorbidos y moléculas grandes atraviesan la pared intestinal causando inflamación, intolerancias, sensibilidad a la comida. Esto provoca una respuesta inmune que si no se trata puede llegar a provocar una falta de ovulación o que no produzcamos suficiente progesterona (infertilidad), que los estrógenos o testosterona estén sobre estimulados (reglas dolorosas, SOP, endometriosis) o pueden dificultar el funcionamiento de la tiroides (metabolismo, temperatura basal, cambios de humor…)

  • Deficiencias nutricionales derivadas de la mala absorción de los alimentos. Esta falta de vitaminas o minerales son las causas de algunos desequilibrios hormonales.

  • Mala conversión de la tiroides y estreñimiento: necesitamos una flora intestinal saludable para que consigamos suficiente T3, la forma activa de la tiroides que necesitamos para estar enérgicas, para un buen metabolismo, calor corporal y un sistema reproductivo estable (entre muchas otras cosas). Si tu intestino no está bien, puedes sufrir síntomas de hipotiroidismo incluso cuando tu tiroides está sana. Esto también provoca estreñimiento.

  • Exceso de estrógenos: el estroboloma es un conjunto de bacterias en la microbiota que se encarga exclusivamente de mantener en equilibrio tus estrógenos. Cuando el estrógeno no se metaboliza correctamente, no se elimina o se reabsorbe, se produce un desequilibrio. Se produce lo que llamamos una dominancia estrogénica, que está asociada con menstruaciones dolorosas y abundantes, fibromas uterinos, síndrome premenstrual, sensibilidad, bultos y quistes en los senos, e incluso cáncer de ovario, endometrio o de mama. De ahí que el equilibrio de estrógenos sea particularmente importante para la salud de la mujer. El estreñimiento provocado por la mala conversión de la tiroides también impide la eliminación de estrógenos, favoreciendo aun más esa dominancia estrogénica.

Causas y síntomas de un intestino poco saludable

Hay muchas causas, pero las más comunes son:

  • Estrés crónico
  • Alimentación basada en productos procesados y azúcares simples
  • Falta de fibra y poca verdura
  • Uso de anticonceptivos
  • Uso de antibióticos
  • Exposición a tóxicos (higiene corporal, cosméticos, limpieza del hogar…)
  • Mala higiene del sueño
  • Una vida sedentaria

¿Cómo sabes si tu intestino está bien o si puede estar fomentando un desequilibrio hormonal? Los síntomas más comunes son:

  • Hinchazón y flatulencias
  • Diarrea o estreñimiento o combinación de ambos
  • Acné u otros problemas cutáneos
  • Depresión o ansiedad
  • Fatiga crónica
  • Resfriados recurrentes
  • Infecciones recurrentes por hongos o levaduras
  • Dificultad para perder peso
  • Desequilibrio hormonal: Síndrome premenstrual, reglas muy dolorosas, irregulares o ausencia, dificultades para quedarte embarazada, SOP, endometriosis
ejercicio reduce el colesterol

¿Cómo mejorar la salud de tu intestino para corregir tu desquilibrio hormonal?

Estas son algunas de las cosas más fáciles y efectivas que puedes hacer, para mejorar tu salud intestinal y que equilibre a su vez tus hormonas y disfrutes de un ciclo menstrual saludable.

1. Alimentos densamente nutritivos

Come una gran variedad de alimentos ricos en proteínas de calidad, fibra y grasas saludables. Así te asegurarás de estar dando a tu cuerpo los nutrientes que necesita para producir hormonas saludables, además de optimizar la digestión, regular el azúcar en sangre y potenciar una buena salud intestinal, eliminando eficientemente las toxinas.

Céntrate en añadir una fruta o verdura y proteína diferente/nueva cada semana.

2. Come en función de las diferentes fases de tu ciclo

Esto ayudará a esas fluctuaciones hormonales aportándoles los nutrientes que necesitan. Además tu intestino no se verá sobreexpuesto a un alimento en particular que pueda causarle una respuesta inflamatoria. Echa un vistazo a este artículo para saber qué comer en cada fase.

3. Alimentación consciente

Comer en un sitio relajado y cuando estás presente permite a tu cuerpo entrar en su sistema nervioso parasimpático (el del descanso y la digestión) y absorber propiamente los nutrientes que comes (al contrario de lo que pasa cuando comes deprisa). Practica la alimentación consciente. Prueba a cenar sentada en la mesa, sin distracciones, sin televisión ni móvil. Relájate y disfruta de tu comida.

4. Incorpora prebióticos y probióticos

Super importante para potenciar las bacterias buenas del intestino y darles alimentos suficiente para su reproducción.

Fuentes de probióticos son chucrut, kéfir, kombucha, kimchi… pero también se puede tomar en suplementos (siempre bajo supervisión de un profesional)

Los alimentos ricos en prebióticos son los espárragos, plátanos macho, alcachofas, diente de león o avena por ejemplo.

5. Analiza

A veces, la única forma de saber realmente el estado de tu intestino es con un análisis. Normalmente animo a mis clientes a que se pongan en contacto con un profesional de la medicina integrativa que pueda analizar si tiene SIBO, disbiosis o parásitos. Conocer tu estado te ayudará a enfocarte en un tratamiento más efectivo y así recuperar tu salud intestinal y hormonal.

6. Evita desencadenantes inflamatorios

Siempre que puedas evita todas esas cosas que ya se ha demostrado fomentan la inflamación. Es decir evita o reduce el consumo de alcohol, azúcares refinados, harinas refinadas, grasas trans o hidrogenadas… Si puedes te animo a que consumas alimentos orgánicos o de km 0 para evitar toxinas que debilitan tu intestino y promueven la disbiosis.

7. Gestiona el estrés

Ya me has oído decir antes que el estrés crónico no es bueno, ¿pero sabías que es un detonante para los desequilibrios de la microbiota y las hormonas?

Es cierto que la vida siempre tendrá sus altibajos, pero te animo a que te pongas en el asiento del conductor y aprendas herramientas que te ayuden a manejar y gestionar con el estrés. Algunas de las técnicas más comunes son las respiraciones profundas, ejercicio, meditación, el contacto con la naturaleza o escuchar música, cocinar… Pero recuerda que las herramientas son siempre individuales. Lo que me puede desestresar a mi, a ti te puede poner de los nervios.

8. Tener una buena higiene del sueño

Un buen sueño está directamente relacionado con un equilibrio de la flora intestinal. Ya se que no es tan fácil, pero lo que realmente me ayuda a mi a dormir como un angelito es tener un pequeño ritual antes de dormir: cenas no muy pesadas, móvil fuera y aceite de lavanda.

También es interesante las actividades que podemos hacer durante el día como hacer ejercicio, dar un paseo por la tarde o una meditación corta.

9. Suplementación

La suplementación puede ser de gran ayuda, pero es cierto que no será tan efectiva como todo lo que hemos comentado antes. Sí, hay que poner todo eso en práctica y tener la suplementación como un añadido, un extra, un plus.

Algunos de esos suplementos que pueden ayudar a tu intestino y a resolver tu desequilibrio hormonal son probióticos, cúrcuma, glutamina, jengibre o zinc.

Te animo a que te pongas en contacto con un profesional antes de tomar nada, especialmente si estás con medicación o tienes alguna condición médica especial.

Conclusión

Cuanto más sano esté tu intestino, más sanas estarán tus hormonas, más empoderada te sentirás y mejor será tu ciclo menstrual.

Los pasos anteriores son cosas sencillas, naturales y efectivas que puedes poner en práctica desde ya, pero si sufres de síntomas persistentes te animo a que acudas a un profesional de la medicina integrativa o un dietista-nutricionista que pueda ayudarte a dar con la raíz de tu desequilibrio hormonal, tus problemas y te guíe hacia la sanación.

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Conexión entre las migrañas y la alimentación

migraña

Si nunca has sufrido una migraña, puede parecer increíble que un dolor de cabeza pueda debilitarte tanto. Pero las migrañas es mucho más que un dolor de cabeza.

A pesar de lo común que es la migraña, existen muchos mitos sobre la afección: síntomas, causas, quién la padece y cómo reducir sus síntomas.

¿Qué son las migrañas?

Las migrañas son mucho más que un dolor de cabeza intenso. De hecho recientemente se han identificado como un trastorno neurológico que involucra vías nerviosas y sustancias químicas cerebrales.

Se caracteriza por un dolor punzante con síntomas sensoriales y neurológicos. El dolor es mucho más intenso que un dolor de cabeza y la duración también es mayor (de 24 a 48 horas en caso de migrañas)

Síntomas más comunes de las migrañas

Todos tenemos un sistema fisiológico que expresa los desequilibrios de una forma u otra. Para algunos, puede ser el sistema digestivo el que les alerte de que algo va mal; para otros, el sistema inmunológico te grita del estrés acumulado. Las personas con migrañas, es el sistema nervioso que es más sensible de ahí los dolores de cabeza agudos.

Otros síntomas que se suelen experimentar:

  • Estreñimiento
  • Cambios de humor
  • Antojos
  • Dolor en el cuello
  • Sed
  • Bostezos
  • Cansancio
  • Sensibilidad a la luz, olores y sonidos
  • Palpitaciones
  • Nausea
  • Vómitos
  • Auras: estos pueden variar desde visuales, sensoriales (ruidos auditivos o sensibilidad al ruido), luces intermitentes, patrones en zigzag, como si visualmente las cosas fueran a cámara lenta.

¿Qué causa una migraña?

Todavía no se sabe bien la causa exacta de las migrañas o a qué es debido. Como he comentado antes, los últimos estudios apuntan a un trastorno neurológico. Estudios sugieren que un centro del sistema nervioso en las profundidades del tronco encefálico parece perder su equilibrio, lo que desencadena el dolor y los cambios en los vasos sanguíneos.

Muchas cosas pueden desencadenar una migraña, incluidos ciertos alimentos, actividades, medicamentos, emociones, hormonas e incluso detonantes sensoriales como luces brillantes o ruido.

¿Existe de verdad un vínculo entre lo que comemos y las migrañas?

Pues parece que si. Un 25% de las personas que padecen migraña, comer ciertos alimentos provoca el dolor de cabeza o empeora los síntomas.

Muchos de estos alimentos contienen taninos, sulfitos, nitritos, tiramina, octopamina, químicos aritificiales y/o histamina.

Aquí la lista de alimentos más comunes que causan migraña:

  • Quesos curados
  • Alimentos salados
  • Saltarse comidas
  • Aspartamo
  • Glutamato monosódico (MSG)
  • Alcohol
  • Cafeína
  • Frutos secos
  • Chocolate
  • Soja
  • Uvas pasas
  • Aceitunas
  • Naranjas, kiwis
  • Tomate, espinacas
  • Nitratos y sulfatos que encontramos en muchas conservas y embutido
  • Plátano, fresas, frambuesas, naranjas y pomelo (todos ricos en histamina)
  • Levaduras
  • Ahumados

¿Cuales serían los alimentos recomendados para mitigar las migrañas?

Son muy beneficiosos los alimentos libres de histamina como los ricos en:

  • Ácido fólico: legumbres, guisantes, brócoli, espárragos o remolacha, mango y aguacate
  • Vitamina B12: pescado blanco, pollo, pavo, legumbres y shiitakes
  • Magnesio: cilantro, algarroba, arroz integral, semillas de lino

Tratamiento para las migrañas

No es tan fácil como tomarte una pastilla y que el dolor se vaya. De hecho las migrañas son un tanto complicadas. Además de los medicamentos que te puedan recetar, hay muchas cosas que podemos hacer nosotros con nuestro estilo de vida y alimentación.

Ambos pueden ser necesarios para conseguir un tratamiento eficaz y ambos necesitan el apoyo de profesionales de la salud.

Escribe un diario

Sí, no me he vuelto loca. Llevar un registro de tus migrañas te ayudará y te permitirá conocerlas mejor, identificar patrones para así poder anticiparte a cuando podría aparecer una migraña, reducir la frecuencia con que las sufres o incluso evitarlas. Puedes registrarlo incluso en las notas de tu móvil.

  • Qué has comido y bebido
  • Hora de tus comidas
  • Ejercicio que has practicado
  • Tiempo atmosférico
  • Emociones que hayas experimentado
  • Los síntomas que sientes y cuando ocurren
  • Fase del ciclo menstrual en la que te encuentras

Actúa tan pronto como notes los síntomas

Puedes reducir la intensidad de tus migrañas si actúas tan pronto como notes los síntomas. Reduce detonantes tanto como puedas.

Por ejemplo, si sabes que es un alimento en concreto, por deshidratación o estrés, entonces presta atención a estas cosas tan pronto como notes los síntomas. En el caso de las auras son más complicadas de tratar.

Gestión del estrés

Una de los desencadenantes más comunes de las migrañas es el estrés y especialmente el estrés emocional.

Si todavía no meditas, te animo a probarlo e incorporarlo en tu día a día. Meditar calma tu mente y resetea tu cuerpo, te permite ser menos propenso a la reactividad y el estrés que pueden desencadenar las migrañas. Con 5 minutos de meditación puedes notar grandes beneficios.

También asegúrate de descansar lo suficiente y establecer una rutina diaria regular (acostarse y levantarte temprano), incluso los fines de semana.

Cuida tu microbiota

El 70% de tu sistema inmune comienza en los intestinos, por lo que es importante cuidar tu sistema digestivo.

Incorpora probióticos y prebióticos a tus platos. Un poco de chucrut en tu ensalada, un kéfir con frutos secos y fruta, alcachofas, plátano, espárragos que no falten en tu alimentación.

Suplementos

Una planta que ha sido estudiada para el tratamiento de las migrañas es la matricaria (de la familia de los girasoles). Tradicionalmente se ha usado para normalizar la menstruación y facilitar el parto, o aliviar dolores musculares.

Diversos estudios han demostrado que pacientes que tomaban matricaria de forma diaria, tenían menos dolores de cabeza

Petasita, otra planta nativa de Europa y Asia, puede reducir la frecuencia de las migrañas. Ashwagandha también se ha utilizado tradicionalmente para equilibrar el sistema nervioso., reduciendo el efecto estresante de esos momentos que pueden desencadenar una migraña.

Deficiencias de magnesio están ligadas a dolores de cabeza y estudios sugieren que puede ayudar a mejorar el dolor de las migrañas.

Recapitulación

Como puedes ver, cada migraña es única para cada persona y cada uno las experimenta a su manera. Sea como fuere, casi nunca es «solo un dolor de cabeza», hay mucho más trasfondo.

Es muy importante conocer qué siente tu cuerpo, encontrar lo que las detona y las cosas que te permiten controlarlas o gestionarlas para prevenirlas.

Si sufres de migrañas, que quede claro que no está reaccionando de forma exagerada y que te mereces aliviarlas. Se lista y cuídate, lo que incluye también saber cuando necesitas acudir a tu médico. Si tienes un dolor de cabeza muy intenso que dura más de un día y surge de forma repentina, o sabes de forma intuitiva que necesitas ayuda, no dudes y acude a tu médico.

Si alguien a quien amas sufre migraña, se curiosa, no juzgues por lo que está pasando.

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