Hambre premenstrual y cómo gestionarlo

Como mujer, seguramente estés familiarizada con las ganas compulsivas de comer ciertos alimentos, justo unos días antes de tener la menstruación. Esos días tenemos mucha más hambre. Incluso hemos deseado y rogado no sentir esos impulsos irrefrenables de comer. La cuestión es que la mayoría de veces no sabemos porqué sentimos ese hambre premenstrual.

Resulta que como todo lo relacionado con nuestro cuerpo y su funcionamiento, tiene una razón de ser. Veámoslo más en detalle para saber como gestionar mejor ese hambre premenstrual sin morir en el intento.

hambre premenstrual

¿Por qué tenemos hambre antes de la regla?

Si nuestra fase premenstrual hablase, seguramente dijese ¡come! ¡aliméntame! Y si miramos lo que nos dice la ciencia, ese incremento del apetito, esa ansiedad por comer antes de la regla es totalmente normal. Se ha descubierto científicamente, que esas ganas compulsivas de comer tienen un componente fisiológico. Se deben principalmente a fluctuaciones de hormonas, de emociones y cambios en el metabolismo.

Fluctuaciones hormonales

Justo después de la ovulación, cuando comenzamos la fase premenstrual o lútea (leer este artículo para saber más sobre las diferentes fases del ciclo menstrual), los niveles de progesterona comienzan a aumentar y los de estrógenos a disminuir.

Los estrógenos (protagonistas de la fase ovulatoria) tienen la característica de disminuir el apetito, mientras que la progesterona lo incrementa.

¿Por qué ocurre esto? Pues porque el cuerpo se está preparando para una posible embarazo. Está preparando el útero para un posible una posible implantación del óvulo fecundado y almacenando alimento, para alimentar a ese futuro feto.

De ahí que tengamos más hambre. Nuestro cuerpo necesita más energía ante la posibilidad de un embarazo, para que así el feto pueda desarrollarse bien.

Si no se produce el embarazo, el tejido endometrial se desprenderá, dando lugar a la menstruación. Reduciendo también el nivel de progesterona y con ello nuestro apetito.

Como ves, no hay motivos para odiar y evitar tus señales de hambre. ¡Solo tienes que escuchar a tu cuerpo y las señales que te envía! Al igual que antes de la regla tienes más hambre, durante la menstruación y una vez que la terminas, tu apetito disminuye también naturalmente.

Emociones a flor de piel

Durante la fase premenstrual nos sentimos más vulnerables y sensibles. Estas emociones nos pueden hacer buscar alimentos que nos reconforten y nos hagan sentir mejor. Especialmente lo que tendemos a buscar son dulces e hidratos refinados (¡hola chocolate y galletas!)

Si tienes sentimientos intensos durante esta fase del ciclo menstrual, es una señal clara de que el síndrome premenstrual está dirigiendo tu vida…

Si sueles gestionar tus emociones con la comida, lo más probable es que justo en esta fase premenstrual lo pases peor de lo habitual…

Cambios en el metabolismo

Antes de que comience tu periodo, la tasa metabólico de tu cuerpo incrementa. Significando que tu cuerpo puede necesitar hasta 350 calorías extras, para que pueda gestionar de forma eficaz la semana de sangrado.

Como ves, tu cuerpo trabaja duramente en las fases lútea y menstrual de tu ciclo, y esas ganas de comer antes de la regla son una prueba de ello.

¿Cómo gestionar el hambre premenstrual?

Conocer y entender estas razones fisiológicas nos puede ser de gran alivio. Ahora sabemos que no es que nos falte fuerza de voluntad, que no estamos locas, ni somos poco disciplinadas. Si no que ese incremento de las ganas de comer es real y hay una razón de ser para ese hambre premenstrual.

Que sepamos esto, no quiere decir que tengamos vía libre para darnos un atracón de galletas, helado o chocolate, con la excusa de que nos lo pide el cuerpo y que es por cuestiones naturales.

Lo ideal sería, que una vez que entendemos porqué tenemos más ganas de comer los días antes de la menstruación, implementásemos herramientas que nos ayuden a alimentar nuestro cuerpo con los nutrientes que necesita en esta fase premenstrual.

Ajusta tu alimentación a tu ciclo menstrual

Como hemos visto en artículos anteriores, los cambios hormonales, emocionales y de metabolismo significan que tu cuerpo necesitará cosas diferentes. Ajustar tu alimentación a las diferentes fases menstruales es una excelente estrategia para satisfacer lo que tu cuerpo necesita.

Si nos centramos en esa fase premenstrual, tu cuerpo más que nunca necesita de grasas saludables y proteínas. Veaos que alimentos premenstruales son los más recomendados:

  • Apuesta por el aceite de oliva virgen extra, el aguacate, semillas de lino, frutos secos. Huevos de calidad y pescado azul pequeño no deberían faltar en tu plato.
  • Otros alimentos que son necesarios en esta fase son aquellos ricos en triptófano: plátano, cacao puro, garbanzos, almendras, nueces, cereales integrales y enteros y semillas de calabaza.
  • Y como alimentos estrella tendremos los de color verde, que gracias a su aporte de magnesio, hierro, calcio y fibra nos ayudarán a regular hormonas.
  • Infusiones a base de jengibre, cúrcuma y canela te ayudarán con la inflamación e hinchazón.

Honra tu hambre premenstrual

Si sientes ese hambre extra antes de la menstruación ¡COME MÁS!

Cuando tienes hambre, es porque tu cuerpo necesita energía. Escúchalo y come cuando tengas hambre. Si sientes antojos específicos puede que sea porque tu cuerpo necesita un nutriente en particular.

¡Así que come sin culpa!

Come de forma consciente

Presta atención a esos antojos y a cómo te los comes. Haz un ritual del momento, pon lo que te vayas a comer en un plato, siéntate a la mesa y observa lo que tienes delante. Saborea cada bocado lentamente, mastica con cuidado y absorbe cada sensación, cada sabor, cada aroma…

Snacks inteligentes

Como decía anteriormente, tu cuerpo necesita grasas y proteínas. Por lo que apuesta por snacks que te aporten estos nutrientes. Créeme son tus aliados en esta fase porque además te ayudarán a sentirte más saciada y llena durante más tiempo.

En cuanto noto que la fase premenstrual está en acecho, lo que hago es prepararme para ello. Siempre tengo opciones nutritivas y saludables en casa para cuando me den esas ganas incontrolables por comer.

Apuesta por un estilo de vida slaudable

El estrés puede llevarte a comer compulsivamente y darte atracones, especialmente antes de tu menstruación. Procura practicar ejercicio y técnicas de relajación que te ayuden a calmarte, centrarte y dormir mejor.

Cuando pedir ayuda profesional

Nadie necesita tratamiento por comer de forma compulsiva antes de la regla. Si comer de forma compulsiva y te das atracones de forma habitual (fuera de la fase premenstrual), si te causa estrés emocional, entonces deberías consultar a un profesional.

Los antojos y el hambre premenstrual es algo difícil de lidiar. Prepararte con antelación, tener alternativas más nutritivas y técnicas para gestionar el estrés puede ayudarte con esos impulsos. Se consciente de lo que estás comiendo.

¿Te resulta difícil o quieres tratar otros síntomas premenstruales que te impiden llevar una vida de calidad? Escríbeme a hola@mariallamas.com, cuéntame tu caso y mejoremos tu alimentación!

Cómo controlar un atracón

controlar un atracon

¿Pasas todo el día comiendo bien pero cuando llegas a casa no puedes controlarte y atacas esa comida que «no deberías» comer? ¿Comes de forma saludable durante la semana pero los fines de semana te pierden las patatas, la pizza, los dulces y las cervezas?

Si quieres saber cómo controlar un atracón y esas comilonas compulsivas, ¡sigue leyendo!

controlar un atracon

Te lo dice alguien que lo ha vivido en primera persona. No puedes simplemente suplicar por más fuerza de voluntad para dejar de comer compulsivamente o de comerte tus emociones. 

Estos son algunos de mis consejos más efectivos para poder controlar los atracones.

1. Permítete comer los alimentos que desees.

Teniendo una lista de alimentos  «prohibidos», lo único que conseguirás es hacerlos más tentadores.  

Tienes que darte pleno permiso para comer de todo (esto no significa que lo vayas a comer).

Practica recordarte a ti misma: “Se me permite comer de todo. ¿Qué es lo que me apetece y necesito realmente?”.

Cuando confías en tu cuerpo y este deja de sentirse privado, dejarás de comerte las emociones y no tendrás la necesidad de atracarte con comida.

Post relacionado: Nutrición amable

2. Elimina las etiquetas.

Evite etiquetar la comida como «buena» o «mala». Esto lo único que hace es añadir un juicio de valor a la comida.

Cuanto comas algo que has catalogado como «malo», te estas llamando a ti misma «mala». Esto te crea unos sentimientos de culpabilidad increíbles, que hacen que te enfades contigo misma, lo cual derivará a que comas todavía más comida, y no menos… 

Por eso esas expresiones de «eso es bueno», «eso es malo», «he sido buena» o «he sido mala» son muy perjudiciales.

La comida no es más que comida, que puede ser más o menos nutritiva, pero no te hacen mejor o peor persona… 

Post relacionado: Culpa después de un atracón.

3. «Normalizar» los alimentos prohibidos

Evitar los alimentos «malos» cuando estás con otras personas, solo hará que más tarde los comas en privado, a escondidas.

Para dejar de comer emocionalmente, y controlar tus atratones, tienes que permitirte comer esos alimentos desencadenantes en público.

Eso significa pedir extra de queso en tu ensalada, tomar una helado con un amigo o decir sí al postre cuando te lo ofrezcan. 

4. Come en la mesa, apaga la tele.

¿Has oído hablar del experimento de Pawlow con un perro, una campana y un trozo de carne? Son las señales asociativas y lo mismo le pasa a tu cuerpo cuando comes delante de la televisión… Tu mente recibe la señal de que cuando oiga la tele, te sientes delante de ella, es hora de comer, y se encargará de provocarte hambre y ganas de comer. 

5. No intentes controlar tu peso

Tener como objetivo perder peso, impedirá que lo logres.  

Cambia el enfoque y fíjate otros objetivos más positivos como establecer una relación saludable con la comida, sentirte más enérgica, con más vitalidad…

Cuando tienes una relación sana con la comida, dejarás de comer compulsivamente y podrás contorlar tus atracones. 

6. Cambia la culpa por la curiosidad.

Un atracón no es un fracaso, es simplemente la forma en que tu cuerpo trata de llamar tu atención y decirte algo.

Sentirse culpable, enfadada y prometer «compensar mañana» hará que vuelvas a restringirte, lo que provocará otro atracón.

Deja de luchar contra tu cuerpo y aprende a escuchar lo que está tratando de decir. Ésta es la única manera de detener los atracones.

Siempre hay una razón por la que te das un atracón, intenta averiguar por qué. 

7. Busca por un buen apoyo para dejar de comer compulsivamente.

Es difícil dejar de comer compulsivamente y emocionalmente sin un buen apoyo.

No es necesario «esforzarse más», es necesario probar algo diferente.

He creado un programa para dejar de comer compulsivamente y dejar de comerte tus emociones. Transforma tu relación con la comida (TRC) es un programa online que te ayudará a llegar a la raíz verdadera y controlar los atracones. Contiene video-tutoriales, recetas deliciosas y nutritivas y pdfs descargables.  

Echa un vistazo a este enlace para obtener más información.

Cómo eliminar antojos

Eliminar antojos
Eliminar antojos

¿Quieres deshacerte de los antojos que sientes por la comida? 

La respuesta simple es que los tienes que satisfacer. 

Pero, por supuesto, no todo es tan sencillo como parece. A continuación vamos a profundizar en la respuesta larga. 

Para empezar, es importante comprender que los antojos no es solo cuestión de embarazadas, si no que todos experimentamos antojos y que podemos clasificarlos según cuando aparecen y el por qué:

  • Primero, los antojos emocionales. Son el deseo de comerte un paquete de galletas de chocolate. Este antojo está causado por una necesidad emocional insatisfecha. Sí, las galletas pueden hacerte sentir mejor por un tiempo, pero a la larga sabes que no sirve de mucho, porque esa necesidad emocional seguirá estando ahí.
  • Otras, el deseo surge por hambre. Cuando no has comido lo suficiente o hace mucho que comiste, ese hambre puede aparecer como deseo incontrolable. En este caso, ese antojo se puede satisfacer con cualquier tipo de comida, una manzana, hummus, unas galletas, unas patatas o cualquier cosa que proporcione el sustento que necesitas.
  • A veces experimentas un antojo de algo específico porque, bueno, quieres comer ese alimento específico y ya está. Es un antojo de sabor. Tal vez sea porque viste un anuncio con una hamburguesa grande y jugosa en la televisión. O simplemente te apetece un sushi. O pasaste por tu panadería favorita y acababan de hornear esos croissants que tanto te gustan y boom, de repente te vienen a la mente. 

Esto último es lo que me pasó la semana pasada… ¿Qué podría haber hecho para eliminar ese antojo? Pues podría haber encendido una vela para aliviar el estrés o hacer cinco minutos de respiraciones profundas. Hubiera estado guay, pero no habría sido el croissant que estaba deseando…

También podría haberme preparado unas galletas más nutritivas o un snack con crema de avellana que me encanta. Pero por mucho que me guste todo esto, ninguna de esas cosas habría satisfecho mi deseo por el croissant.

No, la única manera de eliminar antojo de croissant, era comerme ese croissant. Y no, no un croissant light, si no ese croissant de mantequilla, artesanal, que sé que me encanta.

Y eso es lo que hice. Y adivina qué… ya no tengo antojo por más croissants, ni siquiera después de escribir este post en el que he escrito la palabra croissant unas cuantas veces y me ha hecho recordarlo. Y eso es porque mi ansia, mi antojo fue satisfecho. Yo estoy satisfecha.

Por lo que el único truco para eliminar un antojo, pero uno verdadero, no uno causado por emociones, es comerte eso que se te antoja, pero no de cualquier manera!!

Para poder satisfacer realmente el antojo tienes que estar presente al 100%, tienes que estar conectado con eso que te vas a comer. Así es cómo puedes eliminar antojo. Porque si te lo comes distraído o con sentimientos de culpa, no notarás esas miles de capas que forman el croissant, no notarás cómo la mantequilla se deshace en tu boca… Si no te permites saborear el alimento en sí, el antojo no estará realmente satisfecho y, lo más probable, es que no solo comas un croissant, si no que te comas más y ese croissant seguirá atormentado tus pensamientos. 

Si ha pasado años negándote a ti misma los antojos, sé que esto puede parecer realmente chocante. Y, sinceramente, en la práctica, aprender a respetar tus antojos puede ser más complicado de lo que he escrito en este post. Es posible que ni siquiera sepas lo que realmente estás deseando al principio, especialmente si sueles comerte las emociones o ignoras tus señales de hambre por no engordar. 

Así que comienza por el principio. Practica la pausa y pregúntate «¿qué es lo que realmente quiero?». Y luego honra ese deseo, incluso si no estás 100% segura de haberlo identificado correctamente. Con el tiempo, volverás a estar en contacto con tus necesidades y tendrás el hábito de satisfacerlas.

¿Tocaste fondo con las dietas?

Si no puedes soportar la idea de otra dieta, pero no sabes a dónde más acudir, me complace anunciarte que las puertas a TRC están abiertas. ¡En este enlace tienes toda la información sobre el programa!

¿Necesitas un apoyo más personalizado? También ofrezco asesorías nutricionales individuales, escríbeme a hola@mariallamas.com y cuéntame en qué puedo ayudarte.

Escucha tu cuerpo pero también a tu cerebro

Escucha tu cuerpo pero también a tu cerebro

Algunas veces cuando hablamos de comer de forma intuitiva, de darte permiso incondicional para comer todo tipo de alimentos, se piensa que estamos pregonando el comer de forma impulsiva.

Se traduce rápidamente en que comas lo que quieras, cuando quieras.

Es cierto que cuando practicas la nutrición intuitiva, tienes permiso incondicional para comer todo tipo de alimentos, pero es mucho más que responder de forma instintiva a tus antojos. Te ayuda a conectar de nuevo con las señas innatas de tu cuerpo para que tomes decisiones conscientes respecto a la comida.

La importancia de escuchar

Escuchar tu cuerpo es más que prestar atención a tus señales de hambre, saciado, a tus antojos y cómo la comida te hace sentir. Todo eso es importante, pero también necesitamos escuchar a nuestro cerebro y a nuestros valores y convicciones. Se que puede sonar contradictorio, especialmente si estás acostumbrado a que tu cerebro solo te envíe mensajes de dieta.

Cuando tus pensamientos vienen desde un punto nutritivo, y no de privaciones o control de peso, tu cerebro puede guiarte para que tomes decisiones que estén en alineación con tus necesidades, valores, y que también honre tu salud.

Ya publiqué algunos ejemplos la semana pasada en un post en Instagram, pero me gustaría darte algunos más para que veas cómo escucho a mi cerebro para decidir cómo me alimento:

  • Sustituyo la ternera por tofu en los salteados de verdura o en los tacos porque intento reducir la cantidad de proteína animal que como siempre que puedo porque me importa el medio ambiente. Prefiero la ternera, pero también me gusta mucho el tofu.
  • El otro día tuve una mañana liada y por la tarde pronto tenía sesiones con un par de clientas. Por lo que decidí comer pronto, a las 12:30, no tenía mucho hambre, pero comí porque sabía que si no ser me haría muy tarde y estaría hambrienta después. Incluso comí pasado un poco mi nivel de saciedad para así aguantar un poco más.
  • Ayer iba a cenar un bocadillo de salmón, pero al final me decanté por una ensalada de quinoa con salmón pues después de pensarlo un momento, me di cuenta que no había comido cereales enteros en todo el día.

Diferencia entre restricciones y decisiones

Podrías pensar que esas decisiones que tomé se pueden considerar restricciones, pero para mi no lo son porque:

  • no las tomo desde una mentalidad de blanco o negro
  • sigo comiendo alimentos que me gustan y disfruto
  • el objetivo de esas decisiones no es perder peso, es nutrir mi cuerpo y darle energía.

En vez de pensar «aaaah el pan blanco del bocadillo es malísimo para me, no puedo tomarlo, así que debo comer una quinoa insípida en su lugar», es más como «mmm, la quinoa en ensalada con el salmón suena bastante bien y mi cuerpo puede aprovecharse de las propiedades de este cereal entero.»

Y cuando comí de más, antes de las sesiones con mis clientas, fue porque era lo que necesitaba, fue una decisión consciente, no un intento de acallar emociones, decidí comer para no llegar hambrienta a la tarde.

Para llegar a ese punto, necesitas estar en un lugar donde la comida, toda la comida, todos los alimentos, tengan un mismo valor moral. Así que si tu estás dando los primeros pasos en esto de la nutrición intuitiva y estás en esa fase de «luna de miel», puede que sea mejor hornar tus antojos primero, para conseguir acallar poco a poco la mentalidad de dieta.

Recuerda, tu cerebro es parte de tu cuerpo. Puedes confiar en el siempre que piense de forma independiente a la cultura de la dieta.

Lee más sobre nutrición amable.

Cómo sanar tu relación con la comida en la cocina

Como sanar tu relacion con la comida en la cocina

Me gusta pensar en la cocina como un lugar donde se pone a prueba la teoría aprendida sobre nutrición intuitiva. En otras áreas de tu casa puedes olvidar, pasar por alto toda esa obsesión, esas restricciones, esas reglas con la comida, pero en la cocina todos esos pensamientos están al rojo vivo.

Por eso, algunas personas, cuando emprenden el viaje de sanar su relación con la comida, en las primeras etapas, suelen evitar la cocina. Eres tu quien decide . Y cuando estés lista, la cocina estará ahí para ofrecerte una maravillosa oportunidad, vencer esa lucha que tienes con la comida y acercarte a ser una comedora más intuitiva.

Si lo pensamos bien, la cultura de las dietas, no solo ha gobernado nuestra mente y nuestros pensamientos si no que también gobierna nuestras cocinas, ha hecho de ella un espacio en el que solo tiene cabida los alimentos buenos, los suplementos milagrosos o la obligación de un planning de comidas que no es nada atractivo ni seductor.

Esto ha hecho que muchas personas dejen de ver la comida como un conducto de nutrición, de placer y de memorias de felicidad, convirtiéndola en una forma de «detoxificarse» «optimizar» el cuerpo, lleno de reglas que dictaminan qué puedes o no puedes cocinar o comer.

Pero no es culpa tuya que creas estas cosas. Nos han contando historias muy convincentes sobre cómo nuestros cuerpos necesitan ser para poder encajar en la sociedad, para ser queridas… Pero lo que pasa es que hemos perdido la conexión con nuestra comida. Hemos limpiado tanto nuestros armarios que se han convertido en espacios de espera estériles en lugar de laboratorios para la creatividad y la conexión.

Cómo incorporar la cocina intuitiva en tu vida

Creo que la cocina es una de las mejores herramientas para curar tu relación con la comida, independientemente de tus habilidades culinarias. El proceso de cocinado y el proceso de comer, te ofrecen millones de oportunidades de explorar la comida con curiosidad y autocompasión. De hecho, curiosidad y autocompasión son mis dos utensilios favoritos en la cocina.

La curiosidad te ayudará a centrarte hacia dentro, en ti, planteándote preguntas y descubriendo respuestas sobre ti. También te ayudará a reformular los supuestos fallos, en oportunidades para aprender. La autocompasión te mantendrá presente, conectado contigo para luchar contra esos mensajes de la cultura de la dieta y ser paciente cuando te enfrentes a nuevos retos.

Quizás la cocina no sea tu lugar favorito de tu casa, ni donde más disfrutas ahora mismo. No pasa nada. Aprender un par de técnicas y recetas rápidos que puedas preparar puede ayudarte a mantenerte nutrido sin sentir tanta obsesión ni ansiedad. Quién sabe, quizás descubras que lo disfrutas!.

Consejos para practicar nutrición intuitiva en la cocina

Rompe con las reglas

Las dietas te dicen cuánto comer, qué comer y cuánto comer. Las costumbres y cultura también hace mucho. Aquí en España no es habitual desayunar huevos, pero en el resto de Europa si, o por ejemplo en Japón se suele desayunar verduras encurtidas, sopa de miso, arroz, pescado… Esto lo vemos como una locura. Pero te animo a que pruebes diferentes platos. Muchas veces nos perdemos grandes experiencias por limitarnos a lo habitual o solo a esos alimentos buenos o actos en las dietas que se nos imponen.

Quizás te sorprenda, pero a tu cuerpo no le importa si tomas huevos para desayunar y un porridge para cenar. Un carbohidrato es un carbohidrato, una grasa es una grasa y una proteína es una proteína. Rompe con esas reglas que tienes y que te dicen que no puedes comer X antes de X hora, o después de X hora. Una vez que hagas esto, sentirás la cocina un lugar mucho más amigable.

Para muchos de vosotros, las reglas han sido vuestra zona de confort en la cocina. Se compasivo contigo conforme intentas romper eso y prueba a cocinar lo que sea que te parezca bien para tu cuerpo.

Utiliza TODOS los ingredientes

La cultura de las dietas demoniza ciertos ingredientes, limitando tu paladar y tu lado creativo en la cocina. Uno de los pasos para conseguir una relación saludable con la comida es decidir utilizar TODOS los ingredientes (salvo en casos de alergias, temas morales o religiosos).

Imagínate que eres pintora e intentas reproducir un cuadro precioso que tiene áreas de luz y oscuridad, una gran variedad de pigmentos que le da ese efecto. Si a ti te limitan la gama de pigmentos a solo «los aceptados» solo los «buenos», estamos de acuerdo, que te será imposible reproducir la misma pintura. No solo eso, si no que estoy segura que ese artista con el tiempo se sentiría sin inspiración por tan poca variedad.

Cocinar es lo mismo. Cuando tienes a tu disposición un amplio abanico de alimentos, que incluyen diferentes sabores, texturas, colores, puedes crear increíbles platos que te aporten todos los nutrientes que necesitas, más placer, diversión y disfrute. Con esa variedad es como realmente puedes encontrar la inspiración a la hora de cocinar.

Neutraliza los ingredientes

No solo es de ayuda utilizar todos los ingredientes a la hora de cocinar, sino que puedes dar un paso más allá y neutralizar todos los ingredientes. Si utilizamos un ingredientes y seguimos pensando que es malo, no habrás del todo neutralizado, ni normalizado tu relación con ese alimento.

Una forma de comenzar a que hagas una evaluación más neutral de los ingredientes, es prestando atención a la forma en que preparas tus comidas y meriendas. Esto significa poner tus postres, acompañamientos, principales y aperitivos todos juntos en el mismo plato. De esta forma, así no sentirás como que te estás ganando ningún alimento.

Atención plena

Una de las partes más complicadas de la nutrición intuitiva es que no puedes solo mirar la forma en que otros comen e imitar lo que ellos hacen, esto sería lo mismo que hacer una dieta. En vez de eso, tienes que retomar la conexión con tu cuerpo. Si has estado haciendo dieta por mucho tiempo puede ser algo confuso y contra-intuitivo al principio, pero te prometo que comenzará a tener más sentido cuanto más lo practiques.

La alimentación consciente no tiene porqué limitarse solo al acto de comer, si no que puedes aplicarla también al momento del cocinado e incluso de la compra. Cuando estás presente por el olor, las texturas, el aspecto de tus ingredientes y de tu comida, todo adquiere un mayor valor y signicado, que el puramente nutricional. Conectar con tu señales de hambre, saciedad, satisfacción puede hacerte vivir experiencias con la comida mucho más amables y satisfactorias.

Demuestrate amor

Demostramos cariño y afecto por otras personas a través de nuestro tiempo, nuestra energía. Considerando por lo que están pasando, mostrándoles compasión, pensando en sus sentimiento… De la misma forma, tu puedes cuidar de ti considerando lo que tu cuerpo necesita y cómo puedes cubrir esas necesidades.

No todos tenemos el lujo de poder pasar horas en la cocina preparando comidas super elaboradas. No todos podemos gastarnos dinero en comidas ostentosas con montones de ingredientes. No importa tu situación actual, piensa cómo puedes nutrir tu cuerpo y los cuerpos de esos a los que amas, es una excelente e importante forma de mostrarte amor y respeto a ti misma.

Explora tus preferencias

Después de años y años siguiendo reglas externas, preguntarte qué quieres comer puede parecer raro, como que estás haciendo algo que no deberías, o incluso muchas veces no sabrás que responder.

La idea de comer lo que te parezca bien en el momento es conocido como satisfacción. Unos patrones de alimentación saludable tienen en consideración el hambre, la saciedad y la satisfacción.

Cuanto más en contacto estés contigo y con tu cuerpo, más capaz serás de identificar qué alimentos quieres y necesitas.

Una de las mejores formas de retomar la conexión para saber qué es lo que disfrutas comiendo es experimentando en la cocina. Puedes sorprenderte con que te gustan ingredientes exóticos, o que alimentos que comes todo el tiempo realmente no te gustan tanto. La cosa divertida es que nuestros gustos y preferencias cambian, así que el proceso de experimentar nunca termina 🙂

Ser curiosa y compasiva contigo misma, te llevarán muy lejos. Mantén estas dos habilidades cerca y ves mejorándolas a menudo.

¿Qué comidas prefieres cocinar? ¿Cómo ha cambiado tu experiencia en la cocina con el tiempo? Cuéntame en la sección de comentarios.

Encuentra la causa de tus atracones

Causa de tus atracones

Siempre, siempre hay una causa de tus atracones. Para poder controlar un atracón tienes que saber primero por qué se produce.

Los atracones son reales, las emociones que sientes que están haciendo que te des atracones son REALES. Esto es lo primero que debes entender … No eres un fracaso, no eres una persona que no vale, no es porque no tengas fuerza de voluntad, estas no son las razones por las que estás atrapada en ese círculo vicioso del RES-A-C-ON. Esto es lo primero que necesito que reconozcas, repítelo a ti misma, entiéndelo completamente y créetelo de todo corazón.

Bien ahora, vamos a la causa de tus atracones. Para terminar con el atracón, tenemos que encontrar la fuente, la raíz, el por qué te das atracones y para qué está sucediendo en primer lugar.

Entonces, ¿cómo vas a reconocer de dónde viene este atracón?

  • Quiero que te des cuenta de cuándo ocurren estos atracones. Quiero que compres un cuaderno, o en el block de notas de tu móvil y lo tengas fácilmente a mano. La próxima vez que sientas que te vas a dar un atracón, coge ese diario y anota lo que está sucediendo.
    • ¿Qué comiste durante el día?
    • ¿Fue suficiente comida?
    • ¿Te sentiste satisfecha y saciada después de ls comidas?
    • ¿Te has restringido algún alimento? ¿Qué alimentos piensas que son malos o insanos?
    • ¿Te das atracones de estos alimentos malos o insanos?
    • ¿Tienes hambre física o simplemente estás aburrida?
    • ¿Qué emociones estás sintiendo?
    • ¿Estas emociones afectan a tus atracones?
  • Encontrar apoyo – sin apoyo, puede ser difícil, puedes sentir que quieres darte por vencida. Encuentra un amigo, un familiar, un terapeuta, o a mi (estoy aquí para ti), alguien que te puede apoyar en el camino. Una vez que hayas anotado algunos detalles de tus atracones, puede ser útil contar con alguien que esté ahí para ayudarte a resolverlo y decidir ¿qué es lo siguiente?

Si estás buscando este apoyo, no seas tímida, ¡me encantaría ayudar! Haz clic aquí para ver información sobre mi programa y si sientes que podríamos encajar, ¡estaré encantada de ayudarte!

Qué esperar cuando trabajas con una dietista que no hace dieta

Dietista que no hacen dieta
Dietista que no hacen dieta

¡Feliz día del dietista-nutricionista!

Hoy es un día para celebrar el trabajo de los dietistas que promueven la salud y el bienestar. ¿Sabías que un dietista-nutricionista puede trabajar en muchos ámbitos diferentes? Desde educar y enseñar a los pacientes a alimentarse mejor, a preparar fomulaciones intravenosas que irán por sonda en los hospitales, pueden promulgar políticas de salud pública, realizar investigaciones, divulgar sobre nutrición y hábitos…

Como dietista que no hace dietas, puede haber cierta confusión sobre mi forma de trabajar y esto puede hacer que muchas personas tengan miedo de pedir ayuda. ¿Te diré lo que puedes y no puedes comer? ¿Serás juzgado por tu peso o por lo que comas? ¿Te daré lecciones sobre nutrición todo el tiempo?

Se necesita mucho valor para confiar en una persona y contarle algo tan personal como es la relación que tienes con la comida.  Especialmente si ya has trabajado con otros dietistas, nutricionistas u personal médico. Muchas personas nos ven como la policía de la comida, la señorita Rottenmeier de la alimentación. Por lo que puede resultar difícil imaginarse trabajar con alguien que dice que es lo contrario de lo que esos policías hacen.

Yo suelo sentirme menos nerviosa si tengo una idea de lo que me puedo esperar al iniciar una nueva experiencia por eso quería escribir este post para que supieras que puedes esperar de una dietista que no hace dietas.

Nos centraremos en tu relación y hábitos con la comida y no en la báscula.

Los dietistas que no hacen dieta saben que la escala de IMC es una caca.

Es cierto que los cambios en el peso pueden proporcionarnos información interesante y útil en ciertas circunstancias específicas (por ejemplo, de renutrir a una persona que esté en tratamiento contra una anorexia o bulimia). Pero realmente sabemos que no nos dice prácticamente nada sobre tu salud, tus hábitos alimentarios, y absolutamente nada sobre tu valor como persona.

La báscula no es más que una distracción y que no te ayudará en nada a implementar buenos hábitos. En lugar de centrarse en la báscula, un dietista no-dieta proporcionará un entorno seguro para que las personas con todo tipo de cuerpos trabajen hacia sus objetivos individuales no relacionados con el peso.

Escucha y empatía

Eres el experto de tu cuerpo y tu experiencia. Si bien tenemos muchos conocimientos y consejos, queremos comprender a cada cliente de forma individual y sus necesidades únicas antes de antenderlo. Los dietistas que no hacen dieta suelen estar capacitados en técnicas de coaching como entrevistas motivacionales, escucha de apoyo y terapia cognitivo-conductual.

Las sesiones deben sentirse como si estuvieras charlando con ese amigo de confianza que es un buen oyente y que siempre te apoya y anima.

Si tienes miedo de que te de un sermón sobre comer tus verduras, ¡te prometo que estás a salvo!

Todos los alimentos se aceptan

No hay alimentos buenos ni malos en mi opinión, todos los alimentos tienen un lugar en la mesa (al no ser que sufras de una alergia o patología concreta)

Te ayudaré a eliminar esas creencias limitantes y poco útiles sobre la comida y te enseñaré información basada en la evidencia.

Cuidado inclusivo

Los dietistas que no hacen dieta se esfuerzan por brindar un espacio que sea seguro para ti. Tu cuerpo no es un problema que deba resolverse y, al honrarlo, trabajaremos con tu cuerpo y no en su contra.

No me enfadaré si «cometes un error»

Los errores son oportunidades de aprendizaje. Uno de los propósitos de las asesorías personalizadas y las sesiones de seguimiento es conversar y solucionar cualquier área u objetivo con el que pueda estar teniendo dificultades. ¡Y es normal equivocarse! En lugar de sentirme decepcionada contigo, sentiré curiosidad por lo que pasó y por qué paso y te ayudaré a idear un plan mejor para la próxima vez. 

¡Nutrición!

Puede que sea dietista que no hace dieta, ¡pero sigo siendo dietistas! Dependiendo de tus necesidades individuales, la nutrición se puede ajustar más o menos, y la terapia nutricional seguirá siendo parte de tu cuidado.

Este enlace te llevará a un artículo que escribí sobre una nutrición amable.

Si te gustaría trabajar en tus hábitos y mejorar tu relación con la comida, tus problemas digestivos, tus alergias, aprender cómo alimentarte en el embarazo… utilizando este enfoque, no dudes en ponerte en contacto conmigo, estaré encantada de ayudarte y ser tu guía. Escríbeme a hola@mariallamas.com

¿Cuántas cookies son necesarias para sentirse satisfecho?

galletas-satisfacción
galletas-satisfacción

¿Cuántas galletas te proporcionan una experiencia placentera? Asumo que te gustan las galletas. Si no, cambia galletas por cualquier otro alimento que te encante y que suelas comer de más.

Bien, ¿cuál es la respuesta que te viene a la cabeza? ¿Cuántas galletas necesitas para satisfacerte?

La forma en que tu mente aborda la respuesta puede ser fascinante. No te juzgues, simplemente se curioso.

Para los que han luchado mucho tiempo contra la comida y la báscula, la respuesta surge rápidamente:

«Tantas galletas como quiera. Todas las galletas que yo quiera es lo que me dará una experiencia placentera»

Tu voz interna puede bromear (o no) contigo «Nunca son demasiadas galletas».

Esto puede ser verdad y decirte que puedes de verdad comer tantas galletas como quieras, y de hecho es esencial que te des ese permiso si has estado mucho tiempo prohibiéndotelas. Recuerda que esa mentalidad de todo o nada, viene por la cultura de las dietas que te hacen verlas como el enemigo. Así que si es así, tienes que darte permiso incondicional a comerlas.

Pero vayamos un paso más allá. ¿Cuántas galletas te dan verdadera satisfacción?

Muchos de los que responden eso de «nunca son demasiadas galletas», incluso lo dicen después de haberse comido todas las galletas, no se sienten satisfechos, más bien se sienten cansados, culpables o incluso frustrados con ellos mismos.

La satisfacción no es un impulso. Satisfacción tiene en cuenta cómo te sientes emocionalmente y físicamente. Esto incluye placer, satisfacción, plenitud…

Parece tonto, pero vale la pena preguntarse ¿qué es la satisfacción para ti cuando te comes una galleta?

Hace tiempo, hablando con una clienta a la que le encanta cocinar como a mi, y disfruta haciendo galletas con sus hijos, me decía que para ella, satisfacción incluía anticipar el placer, saborearlo y sentirse saciada, pero no incómoda ni hinchada. Satisfacción significaba disfrutar lo que ha comido y sentirse energizada y cómoda durante el resto del día, no inflada ni con palpitaciones por el chute de azúcar que se acaba de meter. Con esta claridad, ella decidió que una o dos galletas serían suficientes para satisfacerse, o incluso una y media. Y decidió experimentar con su decisión.

Es muy curioso cómo a menudo, tenemos que parar y prestar atención para encontrar y darnos cuenta cuanta comida nos hace sentir bien.

¿Sabrías decir cuantas galletas te proporcionan placer a ti?

En las sesiones grupales de coaching, de mi programa Transforma tu relación con la comida, suelo compartir una idea que me encanta. Y la llamo la ceremonia del placer.

Para mi, por ejemplo, satisfacción tiene que ver con tomar una decisión clara sobre qué y cuando comer (en vez de ir picando un trozo de galleta por aquí, otro trozo por allá o recogiendo las migajas sin mucho pensamiento).

Satisfacción conlleva estar presente y atenta para que así pueda saborear la comida que quiero disfrutar.

Para mi, es elegir el momento y el entorno que hará que mi comida sea más placentera. Incluso a veces, y no te exagero, me pongo las migajas o los trozos rotos de galleta en un plato y me siento para realmente tener «mi momento», mi momento de placer y satisfacción.

Así que te animo a que comiences a crear más ceremonias del placer y honres la comida que comes y la experiencia de comer.

¿Cuántas galletas verdaderamente te satisfacen?, y para ti, ¿qué incluye la satisfacción?

¿Cómo sería tu ceremonia del placer si quisieras con todas tus ganas honrar y disfrutar de tu alimento favorito?

Te reto a que juegues con estas preguntas esta semana y me cuentes qué estás aprendiendo sobre ti y el placer.

Comer para llenarse vs satisfacerse ¿Cuál es la diferencia?

Se insiste mucho en que seas consciente de la sensación que sientes cuando estás lleno, para así poder dejar de comer cuando sientes esa plenitud. Pero al centrarnos solo en la plenitud, perdemos una parte importante de la nutrición intuitiva: la satisfacción. Sigue leyendo para descubrir la diferencia entre la plenitud y la satisfacción y por qué la satisfacción se conoce como el «pilar» de la nutrición intuitiva.

Hacer dieta nos hace sentir que «tenemos» que comer, a la hora de comer, cuando está permitido, por lo que dejar la comida puede ser difícil. Cuando te sintonizas con tus sentimientos de plenitud y satisfacción y terminas una comida sintiéndose cómodamente lleno y satisfecho, habrás comido la cantidad adecuada de alimentos para tu cuerpo. ¿Pero sabes cómo se siente realmente la plenitud cómoda?

Encontrar la plenitud «cómoda»

La mayoría de las personas pueden decirme exactamente cómo se sienten cuando están lleno, pero les resulta mucho más difícil describir cómo se siente una plenitud cómoda. Cuando no estás conectado con las señales de plenitud de tu cuerpo, ya sea por seguir dietas o todas esas reglas de alimentos que te dicen cuánto comer, o por crecer en un hogar que te animaba a terminar todo lo que había en tu plato, puede ser difícil de imaginar cómo se siente la plenitud cómoda.

La sensación de plenitud varía de unos a otros, por lo que debes descubrir cómo te sientes en tu cuerpo. Una herramienta que puede ayudarte a sintonizar con los sentimientos más sutiles de tu cuerpo es la Escala de Hambre-Plenitud.

Algunos otros consejos para ayudarte a sentir tu plenitud:

  1. Minimizar las distracciones durante las comidas. Apaga la televisión, apaga el ordenador y guarda el móvil. Todo esto nos distrae de nuestra comida y hace que sea más difícil prestar atención a nuestras señales de plenitud.
  2. Comer atentamente. Tómate el tiempo necesario para saborear la comida que estás comiendo. Presta atención a qué aspecto tiene, a qué huele, la textura que tiene y cómo sabe. Come con una intención, no de forma automática. Si estás comiendo inconscientemente, es muy fácil pasarse de esa plenitud cómoda.
  3. Disminuye la velocidad. La plenitud está regulada por el hipotálamo en el cerebro. Cuando tu cuerpo tiene suficiente comida para satisfacer sus necesidades, se envían señales al hipotálamo. Pero se necesitan aproximadamente 20 minutos para que estas señales de plenitud se envíen desde el estómago al cerebro. Si estás comiendo demasiado rápido, es fácil comer más de lo que necesitas, así que trata de hacer que tu comida dure al menos 20 minutos.

Al comer cuando tienes hambre y parar cuando estás lleno, naturalmente comerás la cantidad que necesitas. Esta cantidad cambia día a día en función de múltiples factores, que incluyen cómo de activo seas, cómo dormiste anoche, cuánto estrés sufres e incluso qué comiste el día anterior.

Pero pensar en esto solo desde una perspectiva de saciedad deja fuera una pieza clave del rompecabezas: la satisfacción.

La diferencia entre plenitud y satisfacción

Sentir y reconocer tu plenitud es importante; sin embargo, la plenitud no es la única señal que apaga el impulso de comer. Si solo estás considerando lo lleno que te sientes, es probable que tengas dificultades para detenerte en una plenitud cómoda. Aquí es donde entra la satisfacción.

Si no está completamente satisfecho con la comida que estás comiendo, será mucho más difícil parar cuando estés lleno. La plenitud física por sí sola no apaga nuestro impulso para dejar de comer.

La satisfacción también está involucrada.

Eso significa que es posible sentirse lleno sin sentirse satisfecho. Digamos, por ejemplo, que ibas a comer un plato grande de vegetales crudos. Después, tu estómago puede sentirse físicamente lleno, pero probablemente no te sienta satisfecho. Cuando no estas satisfecho, continuarás comiendo más en busca de ese sentimiento de satisfacción, incluso si no tienes hambre.

«La plenitud es la sensación física de saciedad, mientras que la satisfacción es la sensación mental de saciedad».

La satisfacción es el centro de la nutrición intuitiva. Si no estás satisfecho con lo que estás comiendo, serás más propenso a comer en exceso. Es importante encontrar el placer que está asociado con la comida para sentirte satisfecho y contento. Descubrirás que cuanto más placer sientas y más disfrutes de la comida, más fácil será dejar de comer cuando estés lleno.

La satisfacción es un mejor indicador que la plenitud para decidir, cuándo tu cuerpo está listo para dejar de comer.

Por eso es importante pensar no solo en los alimentos que te hacen sentir lleno, sino también en los alimentos que te dan placer y satisfacción. Puede ser difícil decidir qué alimentos son más satisfactorios para ti, especialmente si has estado haciendo dieta durante un tiempo o tienes todas esas normas y reglas en tu mente. Las dietas te dicen qué comer, lo que puede hacer que pases por alto lo que tu cuerpo realmente quiere comer. Pero con un poco de práctica, puedes descubrir qué alimentos te dan más placer, y será más fácil dejar de comer cuando estés lleno.

Cómo prepararte una comida que te satisfaga

Siguea estos dos pasos para encontrar ese punto ideal entre plenitud y satisfacción.

Pregúntate a ti mismo «¿de qué comidas disfruto más su sabor?»

Para que una comida te satisfaga, tiene que estar buena y saber bien.

Haz una lista de los alimentos que te gusta comer, ya sea por el sabor, la textura, el olor, etc. Los alimentos que te satisfacen pueden cambiar de un día a otro o incluso de una comida a otra.
Antes de cada comida, tómate un momento para hacer una pausa y piensa qué comida te apetece en ese momento. Si has estado haciendo dieta por un tiempo puede ser difícil al principio. Juega con ello y tome nota de cómo de satisfecho (o insatisfecho) te sientes después de comer diferentes alimentos.
Por ejemplo, uno de mis clientas se dio cuenta de que las cosas calientes para desayunar la satisfacen mucho más que los fríos. Se sentiría igual de llena si comiera un bol de yogur, pero no se sentiría satisfecha. Una vez que se dio cuenta de esto y comenzó a tomar comidas calientes como porridge o huevos para desayunar, pudo mantener esa sensación de plenitud y satisfacción durante mucho más tiempo.

Incluya carbohidratos, proteínas y grasas.

Cuando consumes esos tres nutrientes en una comida, se liberan hormonas que te hacen sentir satisfecho, eliminando el hambre y elevando el azúcar en sangre. Podrías llenar tu estómago comiendo gran cantidad de alimentos bajos en calorías (volviendo a ese gran plato de verduras), pero sin proteínas, grasas o carbohidratos, tu cuerpo no se sentirá satisfecho. Tu no te sentirás satisfecho.

¿Cuales son esos alimentos que te llenan, pero que no te satisfacen? Compártelo en los comentarios y descubramos cuales son.

¿Está interesado en aprender más sobre Nutrición Intuitiva? Estos artículos seguro que te ayudan a descubrir más:

Cómo explicar nutrición intuitiva a un amigo

Todos mis amigos están hablando de su nueva dieta: ¡ayuda!

Hacer dieta es algo por lo que muchas personas se unen y se agrupan. Ya sea que se trate de un programa de pérdida de peso en la oficina, un nuevo plan de comidas en tu gimnasio o simplemente tu grupo de amigos hablando de las vacaciones de verano, de una manera u otra, la palabra dieta siempre surgirá.

En este caso, tiene varias opciones:

  1. Si no tiene ganas de dar explicaciones o compartir lo que estás haciendo, simplente di algo como «Parece que encontraste algo que funciona para ti» y luego cambia el tema.
  2. Si la conversación realmente te está molestando, ¡no tienes porqué escucharla! Levántate y ve al baño o entra a otra habitación para hacer que la mente se desvié del tema.
  3. Si te sientes cómodo y estás listo para hablar sobre lo que estás haciendo, puedes compartir más detalles sobre por qué ya no estás haciendo dieta, qué estás haciendo y cómo te ha ido, cómo lo estás sintiendo hasta ahora.

Recuerda en esos zapatos de principiante, como cuando lo escuchaste tu por primera vez y comprende que es posible que tu amigo aún no esté listo para escuchar todo eso, no estén listos para salir de la mentalidad de dieta en este momento, pero si que pueden estar en un futuro, así que es bueno que plantes esa semillita.

Con suerte, si es un buen amigo, te apoyarán igualmente y estarán felices por ti, de que hayas encontrado una visión que te hace sentir bien.

Es normal que la comida sea un punto de diálogo común o un tema habitual de conversación, al final todos necesitamos comer todos los días. Pero trata de pensar en otras cosas que tengas en común además de la comida y la dieta, y así podrás cambiar las conversaciones en una dirección diferente, que te guste más.

Mi familia o pareja hace comentarios sobre mi cuerpo o sobre mi comida.

La convivencia familiar y dinámica puede ser dura, pero siempre tienes derecho a ser respetada y sentirte segura. Comienza explicando a tu familia/pareja por qué ciertas frases o comentarios sobre tu comida o tu cuerpo son molestos para ti. Es posible que no se estén dando cuenta del impacto de sus palabras hasta que lo menciones. Después de haberlo abordado, si su comportamiento sigue, puedes establecer un límite claro y protegerte de más daño.

Prueba frases como:

  • «Mi cuerpo y mi comida no están en discusión»
  • «Esto no es algo de lo que quiera hablar ahora»
  • «Esos comentarios me hacen sentir incómoda, por favor no me hables así o no hables así sobre mí»
  • «¿Recuerdas cuando te dije cómo estoy trabajando para escuchar mi cuerpo cuando estoy alrededor comida y sentirme mejor en mi cuerpo? Esos comentarios me lo dificultan, hablemos de otra cosa «.

Al establecer claramente el límite y expresar cómo las frases o comentarios te perjudican, has creado un entorno más saludable para ti.

Lamentablemente, algunas situaciones y relaciones son más difíciles de navegar de esta manera, pero es importante recordar que siempre mereces respeto y que se respeten tus límites. A veces, esto significa trabajar con un terapeuta para tener una parte neutral capaz de facilitar estas conversaciones, creando más distancia en una relación o incluso haciendo una pausa o terminando una relación que te está perjudicando.

¿Cómo explico que no estoy a dieta?

Una vez que se abren los ojos a la cultura de la dieta y las muchas formas en que se inmiscuye en nuestro día a día, es posible que te des cuenta de los comentarios y / o situaciones en las que hay comentarios sobre dietas. Estos son algunos ejemplos para que puedas desviarlas, o si estás dispuesto a hablar de ello, plantar algunas semillas para que en un futuro broten.

  • Cuando pides una ensalada y el cajero dice «¡Oh! Estamos siendo buenos hoy, ¿no? «:
    • Puedes decir: «Comer una ensalada no me hace una mejor persona, es solo que hoy es lo que me apetece. ¡Gracias!»
  • Cuando quieres postre después de la cena y tu amigo dice «No puedo hoy, engordaré X kg si como eso»:
    • Puedes decir: «No es así como funcionan los cuerpos. Nuestros cuerpos pueden usar todo tipo de alimentos y esto es lo que me parece bien en este momento «. o «Yo solía pensar eso también, pero desde que escuché a mi cuerpo sobre lo que realmente quiere y necesita, he podido disfrutar mis postres, ¡y todas las comidas! – mucho más.»
  • Cuando tu compañero de trabajo te pregunta si quieres unirte a ella en un detox después del fin de semana:
    • Puedes decir: “¡No, gracias! Esos nunca me hacen sentir bien: siempre me siento cansada e irritable, y restringida. Prefiero comer suficientes alimentos que me satisfagan y nutran. Pero si quieres que comamos (algo real) juntos más tarde, me encantaría «.
  • Cuando una cuenta que sigues en las redes sociales publica un plan de comidas con calorías, fotos de transformación o una lista de alimentos «buenos» y «malos»:
    • Puedes: dejar de seguirlos! Y en cambio sigue cuentas que están a favor de todo tipo de alimentos, cuerpos y personas.

Otras frases para usar cuando te enfrentas a una conversación sobre dieta:

  • Si alguien dice «Voy a ser malo y repetiré un poco más, ¡esto está buenísimo!»:
    • Puedes decir: «¡No seas tonto, no hay nada «malo» en comer! Si aún quieres más, deberías comer más, ¡la comida es increíble! ”
  • Si alguien dice «Mi problema es que nunca puedo dejar de comer una vez que empiezo»:
    • Puedes decir: «He estado trabajando para sintonizar mis señales internas sobre el hambre y la saciedad; ha sido una experiencia increíble, sentir realmente que puedo darle a mi cuerpo lo que necesita y quiere».

Al explicar cualquier cosa que sea importante para ti, suele ser importante contar con el apoyo de sus seres queridos. Puede ser aterrador compartir algo tan especial para ti, especialmente algo que va en contra de algunas normas culturales. Recuerda cómo te sentiste la primera vez que aprendiste acerca de este tipo de enfoque y cómo fueron tus primeras conversaciones, y trata de ofrecer la misma apertura de conversación a quien sea que estés compartiendo.

También tienes derecho a zanjar esas conversaciones o grupos que no te hacen sentir bien o que no respetan tus límites. No todos serán convertidos instantáneamente a un enfoque que no sea de dieta, pero poder articularlo como un tema importante para usted y plantar la semilla para otros es un gran punto de partida.

¿Interesada en profundizar en la alimentación intuitiva y hacer las paces con la comida? Inscríbete en Transforma tu relación con la comida, el programa que te ayudará a sanar tu relación con la comida y redescubrir la alegría de comer: y lo mejor es que ¡no hay que contar calorías!