Disfruta de un otoño productivo

Después de los días slow del verano donde son protagonistas las siestas en la playa y el relax en la piscina, parece que de repente, con la llegada del otoño el hormigueo por organizarnos, volver a la rutina y conseguir nuevos objetivos comienza a resurgir.

El problema es que cuando supuestamente estás comenzando a planear, todo a nuestro alrededor se vuelve frenético, haciéndote difícil lograrlo todo sin volverte loca. ¿Querías salir a correr todas las mañanas? Tienes que preparar a los niños para ir al cole, reuniones adelantadas…

No pasa nada, respira profundamente. Aquí tienes una ayuda para sobrevivir este otoño. Desde cenas que son super fáciles que no requieren recetas a trucos para que tu rutina te sea más fácil.

Dormir

Cuando las cosas se comienzan a liar y el ritmo se vuelve frenético, dormir y descansar es lo primero que solemos sacrificar. Tienes que hacer que dormir sea una prioridad, porque si no no serás capaz de gestión ninguna de las otras cosas.

Después de un verano con horarios de sueño alterados, estos consejos pueden ayudarte a establecer una rutina de sueño.

Mejora tus hábitos de sueño

Mejora la calidad del sueño

Revoluciona tu rutina de ejercicio

Si te has olvidado de lo que es sudar frecuentemente, no te fijes objetivos inalcanzables como ir 6 días al gimnasio. Con todo el ajetreo de la reentrada al otoño, necesitas actividades más cortas, amables y efectivas que puedas hacer en cualquier sitio a cualquier hora. Y recuerda, que 5 minutos de estiramientos o sentadillas es mejor que una hora de ejercicio perfecto no hecho…

Cenas deliciosas y nutritivas sin receta

Piensa en platos ricos, atractivos y nutritivos que puedas poner en la mesa simplemente mezclando algunos ingredientes básicos, de diferentes formas y dependiendo de lo que tengas en el frigorífico.

Lo mejor de cocinar así es que en vez de seguir largas y específicas recetas, podrás improvisar y así desarrollar las habilidades que te harán mejor en la cocina. Ya sabes, ese que echa un vistazo a la nevera e inmediatamente le sale un plan de comida brillante.

Cenas exquisitas sin receta

Cómo comer más verdura y incluso cuando no te gusta

Estrésate menos

Nada de lo anterior importa o marcará una diferencia si estás corriendo de un lado para otro como loca. Puede parecer imposible fijar tiempo para ti, o gestionar el estrés con todo lo que viene encima, pero por esto mismo es más importante que nunca.

Piensa qué es lo que más te desestresa a ti y planea tiempo para ello, ya sea una sesión de yoga, dar un paseo por el parque, planea para el fin de semana una mini excursión al monte, a la playa, aficiónate a la escritura, pintura… lo que sea que te haga bajar el ritmo y relajarte.

Echa el freno y respira

¡Feliz otoño!

Motivación, ¿cómo incrementarla cuando estás decaída?

Es cierto que todos nos motivamos de forma diferente. Pero aún así quería compartir lo que en los últimos años he aprendido sobre a motivación y lo que me ayuda a cambiar esa mentalidad de no querer hacer nada a me siento orgullosa por lo que estoy haciendo. Estos tips son algo que he experimentado y que funcionan para mi y que a mis clientas les han resultado muy útiles.

Motivación

Una cosa que tenemos todos en común, que en un momento u otro de nuestra vida, nos hemos sentido de bajón y decaídos. Independientemente de la razón, este sentimiento puede llevarnos a que no nos apetezca hacer nada, que nada nos llame la atención. Así que te sientas en el sofá y te pasas la tarde entera deslizando las fotos en IG sin sentido, o te das un atracón de alguna serie, y cuando terminas te sientes todavía peor.

O quizás has tenido un bebé y no has hecho ejercicio en un año y el pensamiento de comenzar ponerte a sudar es demasiado desalentador. O tienes una brillante idea de negocio pero no eres capaz de dar el primer paso para sacarla adelante.

Lo gracioso es que ya sea que estás intentando motivarte a ti mismo para mejorar tu relación con la comida, para hacer ejercicio o en términos profesionales (o cualquier otro objetivo que tengas, las estrategias que funcionan para motivarte parecen las mismas…

Necesitas conectar con ese sentimiento donde te sientes emocionada y entusiasmada por hacer algo. Ya sabes, donde hacer y conseguir cosas es

Por eso felicidad está unido a productividad. Es difícil estar motivado cuando estás triste. A continuación te dejo algunos de mis consejos para que puedas comenzar y continuar. Espero que puedas hacer que suceda, para que el empuje positivo siga con inercia hacia adelante.

5 consejos para incrementar tu motivación

1. Haz una cosa sencilla que te haga sentir bien

En esos momentos cuando nos falta la motivación, hacer una cosa que sea fácil y que te haga sentir bien puede cambiar y mucho cómo te sientes. Te puede dar ese empuje que necesitas para sentirte más motivado y te ayuda a avanzar. Y así después piensas que quieres hacer ejercicio, eso te hace tener más energía y sientes un sentimiento de satisfacción y alegría de que lo has conseguido y lo has hecho.

Puede que sea simplemente colocar el cajón de la ropa interior, o una meditación, o un baño de 10 minutos… Lo que sea que te haga sentir bien, y te permita dar un giro a tu mentalidad.

Puede que no estés tachando cosas de tu lista de deberes, pero estás haciendo algo que es productivo para ti.

2. Haz una lista y cambia lo que está el principio

Algunas veces lo que nos inmoviliza y paraliza es que tenemos simplemente demasiadas cosas que hacer. Ese sentimiento puede bloquearte. Para combatirlo:

  • haz una lista de todo lo que quieres/tienes que hacer.
  • mira la lista y cambia 3 o 5 cosas que puedas subir a las primeras posiciones. Estas son las cosas que puedes BANG OUT rápidamente y crear ese momentum que necesitas para movilizarte así hacia objetivos mayores.

Si estás trabajando en expandir la presencia online de tu negocio, no pongas como primera cosa de la lista «actualizar toda la web», esto suele llevar meses y no quieres enfrentarte a eso. Pon «postear una foto al día en IG» como primera cosa a hacer, así podrás comenzar literalmente a hacerlo en el momento y luego quitarlo de la lista!

3. SCHEDULE y planifica

Hace poco hablaba con una clienta que estaba intentado averiguar los pasos que tenía que dar para crear su negocio mientras cuidaba de sus hijos en casa. Le sugerí reservar media hora cada día para buscar qué competencia tenía a su alrededor. Después de una semana haciéndolo, pensar cual sería la siguiente tarea que debería realizar en esa búsqueda y hacerlo en el tiempo reservado para ello.

Si tu realizas al menos una tarea de forma diaria, comenzarás a sentir que estás haciendo algo consistentemente y avanzando y será mucho más fácil evitar ese estancamiento que muchas veces sentimos.

4. Fija objetivos realistas

Piensa a lo grande. Piensa sobre qué es lo que quieres sin ninguna limitación, si no hubiese tiempo, dinero ni problemas de la vida que nos lo impidiese.

Una vez que lo tienes en mente, tienes que considerar todos esos obstáculos y fijar objetivos más pequeños que sean factibles.

Si estás intentando coger el hábito de moverte, de hacer ejercicio, quizás tu ideal es correr media maratón. Si te pones ese propósito cuando no estás lista para ello, cuando llevas un año sin salir a correr seguramente te sentirás DISCOURAGE. Pero si comienzas caminando 45 minutos tres veces a la semana hasta que estés lista para comenzar a correr de nuevo 3 kilómetros, y luego 8 y así vayas avanzando, terminarás corriendo esa media maratón.

Incluso sin son objetivos muy pequeños al principio, pueden hacer que consigas tus objetivos más ambiciosos.

5. Encuentra tu ANTHEM motivación

¿Cuántas veces has estado de bajón y te ha subido el ánimo escuchando una canción que te encanta? Estudios demuestran cómo la música puede ponernos en un estado emocional deseable mucho más rápido que cualquier otra cosa.

Sólo tu sabes que cantiones te llevan ahi, así que hazte una lista en Spotify con tus favoritas. Así la tendrás lista para cuando necesites cambiar tu estado de ánimo, incrementar tu motivación y sintonizarte con el estado que quieras sentir ya sea más relajado y tranquilo o más super feliz y emocionado.

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Escucha tu cuerpo pero también a tu cerebro

Escucha tu cuerpo pero también a tu cerebro

Algunas veces cuando hablamos de comer de forma intuitiva, de darte permiso incondicional para comer todo tipo de alimentos, se piensa que estamos pregonando el comer de forma impulsiva.

Se traduce rápidamente en que comas lo que quieras, cuando quieras.

Es cierto que cuando practicas la nutrición intuitiva, tienes permiso incondicional para comer todo tipo de alimentos, pero es mucho más que responder de forma instintiva a tus antojos. Te ayuda a conectar de nuevo con las señas innatas de tu cuerpo para que tomes decisiones conscientes respecto a la comida.

La importancia de escuchar

Escuchar tu cuerpo es más que prestar atención a tus señales de hambre, saciado, a tus antojos y cómo la comida te hace sentir. Todo eso es importante, pero también necesitamos escuchar a nuestro cerebro y a nuestros valores y convicciones. Se que puede sonar contradictorio, especialmente si estás acostumbrado a que tu cerebro solo te envíe mensajes de dieta.

Cuando tus pensamientos vienen desde un punto nutritivo, y no de privaciones o control de peso, tu cerebro puede guiarte para que tomes decisiones que estén en alineación con tus necesidades, valores, y que también honre tu salud.

Ya publiqué algunos ejemplos la semana pasada en un post en Instagram, pero me gustaría darte algunos más para que veas cómo escucho a mi cerebro para decidir cómo me alimento:

  • Sustituyo la ternera por tofu en los salteados de verdura o en los tacos porque intento reducir la cantidad de proteína animal que como siempre que puedo porque me importa el medio ambiente. Prefiero la ternera, pero también me gusta mucho el tofu.
  • El otro día tuve una mañana liada y por la tarde pronto tenía sesiones con un par de clientas. Por lo que decidí comer pronto, a las 12:30, no tenía mucho hambre, pero comí porque sabía que si no ser me haría muy tarde y estaría hambrienta después. Incluso comí pasado un poco mi nivel de saciedad para así aguantar un poco más.
  • Ayer iba a cenar un bocadillo de salmón, pero al final me decanté por una ensalada de quinoa con salmón pues después de pensarlo un momento, me di cuenta que no había comido cereales enteros en todo el día.

Diferencia entre restricciones y decisiones

Podrías pensar que esas decisiones que tomé se pueden considerar restricciones, pero para mi no lo son porque:

  • no las tomo desde una mentalidad de blanco o negro
  • sigo comiendo alimentos que me gustan y disfruto
  • el objetivo de esas decisiones no es perder peso, es nutrir mi cuerpo y darle energía.

En vez de pensar «aaaah el pan blanco del bocadillo es malísimo para me, no puedo tomarlo, así que debo comer una quinoa insípida en su lugar», es más como «mmm, la quinoa en ensalada con el salmón suena bastante bien y mi cuerpo puede aprovecharse de las propiedades de este cereal entero.»

Y cuando comí de más, antes de las sesiones con mis clientas, fue porque era lo que necesitaba, fue una decisión consciente, no un intento de acallar emociones, decidí comer para no llegar hambrienta a la tarde.

Para llegar a ese punto, necesitas estar en un lugar donde la comida, toda la comida, todos los alimentos, tengan un mismo valor moral. Así que si tu estás dando los primeros pasos en esto de la nutrición intuitiva y estás en esa fase de «luna de miel», puede que sea mejor hornar tus antojos primero, para conseguir acallar poco a poco la mentalidad de dieta.

Recuerda, tu cerebro es parte de tu cuerpo. Puedes confiar en el siempre que piense de forma independiente a la cultura de la dieta.

Lee más sobre nutrición amable.

Olvídate de la báscula de una vez por todas

¿Estás estancada en una relación tóxica con la báscula? Pesarte a menudo da lugar a una relación poco saludable con la comida y tu cuerpo, crea estrés y francamente, no nos da muchos datos relevantes. Aprende porqué deberías olvidarte de la báscula y algunos consejos para dejar de pesarte de forma obsesiva. Recuerda, ¡eres mucho más que un número!

La mayoría de las clientas con las que trabajo, tienen como rutina subirse a la báscula de forma regular. De hecho tienen una relación bastante intensa con ella.

¿Sientes que dependiendo del número que muestre la báscula, tu día será bueno o malo? ¿Ese número que te muestra, determinará qué comerás el resto del día? ¿el tipo de ejercicio que harás?

Independientemente de como interpretes ese número, bueno o malo, a largo plazo, pesarte afectará de forma negativa, la forma en que te cuidas, en que te tratas y no digamos sobre los sentimientos de baja autoestima que genera.

¿Por qué te subes a la báscula?

Lo primero que tenemos que saber es ¿por qué te pesas? ¿qué estás buscando cuando te subes a la báscula?

Normalmente, pesarte es una forma de chequear, controlar tu cuerpo, una forma de aliviar la ansiedad que sientes por la preocupación que tienes por tu peso corporal o la talla que usas, y es algo que utilizas para controlarlo.

Si te sientes culpable por comer o por no haber hecho ejercicio, puede que quieras comprobar con la báscula, cómo de «mala» has sido y cuanto necesitas compensar. O si sientes que has sido buena, puede que vayas a tu amiga la báscula esperando, buscando una validación.

A menudo, la báscula se siente como algo que te ayuda a tener en control tu alimentación y tu ejercicio, y que sin ella estarías fuera de control.

¿Por qué deberías dejar de pesarte?

He visto a muchos pacientes tirar la toalla, o abandonar sus nuevo hábitos saludables porque la báscula no les daba el número que ellos esperaban. A menudo, la báscula flucturá de forma inexplicable de una semana a otra, de un día a otro, independientemente de nuestro comportamiento, debilitando así la idea de que el peso es una simple formula de quema de calorías y calorías ingeridas. La mayoría de las personas que pierden peso, después de un tiempo lo ganan de nuevo o incluso más.

Pero lo peor de todo, es que he visto como pesarse es un acto deshumanizador, estresante y que reduce el valor de la gente a un número.

Aquí unas cuantas razones más por las que deberías dejar de pesarte:

La báscula no es muy precisa

El número que ves en la báscula no refleja la constitución de la persona, son kilos, pero no sabemos de qué, bueno sí, de una mezcla de huesos, piel, grasa, órganos, líquidos internos… Por lo que no nos dice mucho.

Además ese número se ve afectado por bastantes variables que están fuera de nuestro control. Hidratación es una de ellas. ¿Sabías que dos vasos de agua pesan medio kilo? Incluso si te pesas por la mañana después de ir al baño, tu hidratación variará de un día a otro y especialmente dependiendo del momento del mes en el que te encuentres, por ejemplo niveles altos de estrógenos que preceden a la menstruación causan retención de líquidos, una ingesta de sodio también, el sudor, la temperatura corporal y la actividad de días previos…

Las heces, otra cosa a tener en cuenta! Incluso si vas regularmente al baño, tu intestino sigue albergando cierta cantidad de deshechos, que fluctúa de un día para otro.

La gravedad y el momento del día también tienen un efecto en la báscula.

La báscula puede desencadenar trastornos alimenticios

Ya sea de forma consciente o no, el número en la báscula puede impactar mucho tu forma de comer. Es prácticamente imposible mirar al número de una forma neutral, o es bueno o es malo, y ese número en la báscula puede fijar la actitud que tendrás el resto del día.

Un número «malo» causará vergüenza, ansiedad y a menudo que te des un atracón o comas en exceso o te restrinjas (cosa que desencadenará un atracón o que comas de una forma descontrolada).

Incluso un «buen» número puede tener efectos negativos, refuerzan las restricciones poco saludables o hace que comas más porque sientes que te lo has ganado.

El peso no es indicador de salud

La báscula no es tu médico, y tu peso no puede diagnosticar de forma precisa tu estado de salud.

Aunque nos hayan enseñado que un peso alto es poco saludable, la correlación no implica la causa, y hay muchos factores que influyen en nuestra salud como pueden ser el estrés, el ejercicio físico, los hábitos alimenticios, socioeconómicos, el acceso a la sanidad…

La salud se determina por una mezcla de compotamientos, genética y de tu entorno, no un número en la báscula.

Hay mucha gente delgada que no está sana y muchos con cuerpos grandes que son perfectamente saludables.

Si te pesas por salud, entonces mejor céntrate en comportamientos, no en el número de la báscula. Incluso si tienes un cuerpo grande y estás preocupado por tu salud, es mejor que te centres en comportamientos que promuevan la salud y no la pérdida de peso.

Es una barrera para comer de forma intuitiva

La báscula es una señal externa y una barrera para conectar con tus señales internas de hambre y saciedad, para saber cómo te hace sentir la comida y tus gustos. Centrarte en la báscula hará que dudes de tus señales internas, las cuales son las señales más precisas que tu cuerpo realmente necesita.

¿Cómo dejar de pesarte de forma obsesiva?

Abandonar la báscula puede dar miedo, como salir de una relación tóxica que sabes que no te hace bien, pero en la que el futuro parece incierto.

En mi experiencia, el mayor miedo es que se piensa «si abandono la báscula, me descontrolaré con la comida». Recuerda, aunque la báscula pueda darte una sensación de seguridad, es más probable que contribuya a que te sientas descontrolada con la comida que a ayudarte a sentirte bien con tu alimentación.

Aquí te dejo algunas ideas para que abandones la báscula:

Rompe la báscula

Simplemente deshazte de ella. Y por qué no hacer toda una ceremonia en la que la descuartices con una buena maza. Puedes incluso escribirle una carta de ruptura.

Esconde la báscula

Si romperla o deshacerte de ella te causa ansiedad, intenta ponerla en algún lugar donde no puedas verla, o en un lugar donde acceder a ella te resulte complicado. Así seguramente reducirás el desencadenante de verla cada mañana en el baño y querer subirte.

Úsala como diario

Pon un diario en la parte superior de la báscula, así cuando sientas la necesidad de pesarte, te recordará de reflexionar. Escribe sobre lo que buscas al pesarte o haz una lista de las cosas positivas-negativas de pesarte. Esto puede ayudarte a no pesarte de forma impulsiva y a comprender mejor los factores desencadenantes de los pensamientos negativos.

Pide apoyo

Separarte de la báscula es algo difícil. Si puedes, te animo a que acudas a un terapeuta o dietista que siga la filosofía Salud en todas las tallas. Yo trabajo con clientes de forma virtual y estaría muy feliz de ayudarte con el tema.

Recuerda, la báscula no mide tu valía, ni tu salud, ni tus relaciones, ni tus logros. Simplemente mide tu relación con la gravedad en un preciso momento. Eres mucho más que un número.

Guía definitiva para crear tus propios aliños

Un aliño es una forma de añadir sabor y textura a tus ensaladas, y que además hace que todos los componentes se liguen. Los ingredientes húmedos se suelen me mezclan (emulsionan), tenemos algún tipo de aceite y una parte ácida con sabores adicionales. Se pueden encontrar en diferentes texturas y espesores, desde aliños cremosos hechos a base de yogur o algún otro ingrediente cremoso, a otros más liquidos como las vinagretas clásicas. 

Elegir el mejor aliño puede potenciar o destruir una ensalada.

Hacer tu propio aliño puede parecer una tarea para la que no tienes tiempo, pero cuando empiezas a leer la larga lista de ingredientes de los aliños y salsas procesadas que venden en el supermercado, y cuando termines de leer este artículo, estoy segura que encontrarás el tiempo para hacer tus propios aliños.

Solo necesitas unos minutos para preparar un buen aliño, unos cuantos ingredientes y un simple ratio, 3:1 o 2:1, 3 ó 2 partes de aceite por 1 de ácido, más sabor a tu gusto. La forma más fácil de prepararlo, es poner todos los ingredientes en un bote de cristal, tapar bien y agitar con fuerza el bote un par de minutos para que se emulsione y se liguen todos los ingredientes.

Componentes de un aliño

Aceites y grasas: aceite de oliva virgen extra, aceite de aguacate, aguacate, aceite de sésamo, de trufa, tahín, crema de almendras u otro fruto seco, yemas de huevo, crema de coco…

Ácidos: vinagre de manzana, de vino, vinagre balsámico, de arroz, zumo de limón, de naranja, de lima…

Sabor: mostaza, miso, miel, dátiles, sal, pimienta, especias (cúrcuma, curry, jengibre…), hierbas (albahaca, perejil, menta…), ajo, ajos tiernos, cebolla, anchoas, alcaparras…

No tengas miedo a la grasa de los aliños. Las ensaladas están cargadas de vitaminas y muchas de ellas son vitaminas solubles en grasa. Es decir, que si tu en tu ensalada rica en vitaminas solubles en grasa la combinas con una fuente de grasa saludable en tu aliño, incrementas la absorción de esa vitamin

¿Cómo conservarlo y por cuánto tiempo?

La mejor forma de conservar el aliño es en la nevera. Cuando lo guardas, asegúrate de transferirlo a un tarro de cristal del tamaño adecuado, taparlo y refrigerarlo. Si se trata de un aliño cremoso, puedes ponerle un papel de horno tocando la parte superior del aliño, para que así no se reseque, ni se cree una capa sólida.

Si está guardado de forma adecuada puede durar fácilmente hasta una semana. Algún aliño puede durar más, hasta dos semanas, lo que hace que preparar nuestro propio aliño sea mucho más conveniente y sencillo hacerlo.

Aliños que no puedes dejar de probar

Vinagreta básica

6 cdas aceite de oliva virgen extra
2 cdas vinagre de vino blanco
Una pizca de sal y pimienta negra
1 cta mostaza Dijon (opcional)

Variaciones:

  • Sustituye el vinagre de vino por balsámico o de vino tinto
  • Añade 1 cda parmesano rallado

Vinagreta miel y mostaza

6 cdas aceite de oliva virgen extra
zumo de 1 limón
2 cdas mostaza antigua (la que tiene granos)
2 cdas miel
una pizca de sal y pimienta negra

Variaciones:

  • Sustituye:
    • el vinagre de vino por vinagre balsámico, ó
    • la miel por el sirope de arce
Pruébalo en:
 

Aliño de yogurt

80 ml yogur natural
1 cda aceite de oliva virgen extra
2 cdas vinagre de vino blanco o tinto
una pizca de sal y pimienta negra

Variaciones:

  • Añade:
    • perejil o menta fresca picados, ó
    • 1 cta miso, ó
    • 1/2 cta pimentón
  • Sustituye:
    • el vinagre por zumo de limón

Aliño de tahin

2 cdas tahin
zumo de 1 limón
6 cdas agua
una pizca de sal y pimienta negra

Variaciones:

  • Añade:
    • 1/2 cta pimentón, ó cúrcuma, ó
    • 1 cda mostaza dijon
  • Sustituye el imón por naranja

Aliño de soja

2 cdas aceite de sésamo (u oliva)
2 cdas aceite de oliva
2 cdas salsa de soja
zumo de 1 lima
1/4 guindilla picada
1 cta miel

Aliño de aguacate

1 aguacate
3 cdas zumo de limón
1/2 diente de ajo (opcional)
120 ml agua
Una pizca de sal

Variaciones:

  • Añade un puñado de perejil, albahaca, cilantro o eneldo

Aliño de alcaparras y anchoas

6 cdas aceite de oliva virgen extra
2 cdas vinagre de vino tinto
2 filetes de anchoas en aceite, machacadas
2 cdas alcaparras
1 diente de ajo, picado (opcional)

Salsa satay

  • 60 ml vinagre de arroz
    2 cdas salsa de soja
    2 cdas jengibre fresco, rallado
    1 cda crema cacahuete
    1 cda miel
    1/2 cda aceite de sésamo

Pruébala en: