Qué esperar cuando trabajas con una dietista que no hace dieta

Dietista que no hacen dieta
Dietista que no hacen dieta

¡Feliz día del dietista-nutricionista!

Hoy es un día para celebrar el trabajo de los dietistas que promueven la salud y el bienestar. ¿Sabías que un dietista-nutricionista puede trabajar en muchos ámbitos diferentes? Desde educar y enseñar a los pacientes a alimentarse mejor, a preparar fomulaciones intravenosas que irán por sonda en los hospitales, pueden promulgar políticas de salud pública, realizar investigaciones, divulgar sobre nutrición y hábitos…

Como dietista que no hace dietas, puede haber cierta confusión sobre mi forma de trabajar y esto puede hacer que muchas personas tengan miedo de pedir ayuda. ¿Te diré lo que puedes y no puedes comer? ¿Serás juzgado por tu peso o por lo que comas? ¿Te daré lecciones sobre nutrición todo el tiempo?

Se necesita mucho valor para confiar en una persona y contarle algo tan personal como es la relación que tienes con la comida.  Especialmente si ya has trabajado con otros dietistas, nutricionistas u personal médico. Muchas personas nos ven como la policía de la comida, la señorita Rottenmeier de la alimentación. Por lo que puede resultar difícil imaginarse trabajar con alguien que dice que es lo contrario de lo que esos policías hacen.

Yo suelo sentirme menos nerviosa si tengo una idea de lo que me puedo esperar al iniciar una nueva experiencia por eso quería escribir este post para que supieras que puedes esperar de una dietista que no hace dietas.

Nos centraremos en tu relación y hábitos con la comida y no en la báscula.

Los dietistas que no hacen dieta saben que la escala de IMC es una caca.

Es cierto que los cambios en el peso pueden proporcionarnos información interesante y útil en ciertas circunstancias específicas (por ejemplo, de renutrir a una persona que esté en tratamiento contra una anorexia o bulimia). Pero realmente sabemos que no nos dice prácticamente nada sobre tu salud, tus hábitos alimentarios, y absolutamente nada sobre tu valor como persona.

La báscula no es más que una distracción y que no te ayudará en nada a implementar buenos hábitos. En lugar de centrarse en la báscula, un dietista no-dieta proporcionará un entorno seguro para que las personas con todo tipo de cuerpos trabajen hacia sus objetivos individuales no relacionados con el peso.

Escucha y empatía

Eres el experto de tu cuerpo y tu experiencia. Si bien tenemos muchos conocimientos y consejos, queremos comprender a cada cliente de forma individual y sus necesidades únicas antes de antenderlo. Los dietistas que no hacen dieta suelen estar capacitados en técnicas de coaching como entrevistas motivacionales, escucha de apoyo y terapia cognitivo-conductual.

Las sesiones deben sentirse como si estuvieras charlando con ese amigo de confianza que es un buen oyente y que siempre te apoya y anima.

Si tienes miedo de que te de un sermón sobre comer tus verduras, ¡te prometo que estás a salvo!

Todos los alimentos se aceptan

No hay alimentos buenos ni malos en mi opinión, todos los alimentos tienen un lugar en la mesa (al no ser que sufras de una alergia o patología concreta)

Te ayudaré a eliminar esas creencias limitantes y poco útiles sobre la comida y te enseñaré información basada en la evidencia.

Cuidado inclusivo

Los dietistas que no hacen dieta se esfuerzan por brindar un espacio que sea seguro para ti. Tu cuerpo no es un problema que deba resolverse y, al honrarlo, trabajaremos con tu cuerpo y no en su contra.

No me enfadaré si «cometes un error»

Los errores son oportunidades de aprendizaje. Uno de los propósitos de las asesorías personalizadas y las sesiones de seguimiento es conversar y solucionar cualquier área u objetivo con el que pueda estar teniendo dificultades. ¡Y es normal equivocarse! En lugar de sentirme decepcionada contigo, sentiré curiosidad por lo que pasó y por qué paso y te ayudaré a idear un plan mejor para la próxima vez. 

¡Nutrición!

Puede que sea dietista que no hace dieta, ¡pero sigo siendo dietistas! Dependiendo de tus necesidades individuales, la nutrición se puede ajustar más o menos, y la terapia nutricional seguirá siendo parte de tu cuidado.

Este enlace te llevará a un artículo que escribí sobre una nutrición amable.

Si te gustaría trabajar en tus hábitos y mejorar tu relación con la comida, tus problemas digestivos, tus alergias, aprender cómo alimentarte en el embarazo… utilizando este enfoque, no dudes en ponerte en contacto conmigo, estaré encantada de ayudarte y ser tu guía. Escríbeme a hola@mariallamas.com

¿Cuántas cookies son necesarias para sentirse satisfecho?

galletas-satisfacción
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¿Cuántas galletas te proporcionan una experiencia placentera? Asumo que te gustan las galletas. Si no, cambia galletas por cualquier otro alimento que te encante y que suelas comer de más.

Bien, ¿cuál es la respuesta que te viene a la cabeza? ¿Cuántas galletas necesitas para satisfacerte?

La forma en que tu mente aborda la respuesta puede ser fascinante. No te juzgues, simplemente se curioso.

Para los que han luchado mucho tiempo contra la comida y la báscula, la respuesta surge rápidamente:

«Tantas galletas como quiera. Todas las galletas que yo quiera es lo que me dará una experiencia placentera»

Tu voz interna puede bromear (o no) contigo «Nunca son demasiadas galletas».

Esto puede ser verdad y decirte que puedes de verdad comer tantas galletas como quieras, y de hecho es esencial que te des ese permiso si has estado mucho tiempo prohibiéndotelas. Recuerda que esa mentalidad de todo o nada, viene por la cultura de las dietas que te hacen verlas como el enemigo. Así que si es así, tienes que darte permiso incondicional a comerlas.

Pero vayamos un paso más allá. ¿Cuántas galletas te dan verdadera satisfacción?

Muchos de los que responden eso de «nunca son demasiadas galletas», incluso lo dicen después de haberse comido todas las galletas, no se sienten satisfechos, más bien se sienten cansados, culpables o incluso frustrados con ellos mismos.

La satisfacción no es un impulso. Satisfacción tiene en cuenta cómo te sientes emocionalmente y físicamente. Esto incluye placer, satisfacción, plenitud…

Parece tonto, pero vale la pena preguntarse ¿qué es la satisfacción para ti cuando te comes una galleta?

Hace tiempo, hablando con una clienta a la que le encanta cocinar como a mi, y disfruta haciendo galletas con sus hijos, me decía que para ella, satisfacción incluía anticipar el placer, saborearlo y sentirse saciada, pero no incómoda ni hinchada. Satisfacción significaba disfrutar lo que ha comido y sentirse energizada y cómoda durante el resto del día, no inflada ni con palpitaciones por el chute de azúcar que se acaba de meter. Con esta claridad, ella decidió que una o dos galletas serían suficientes para satisfacerse, o incluso una y media. Y decidió experimentar con su decisión.

Es muy curioso cómo a menudo, tenemos que parar y prestar atención para encontrar y darnos cuenta cuanta comida nos hace sentir bien.

¿Sabrías decir cuantas galletas te proporcionan placer a ti?

En las sesiones grupales de coaching, de mi programa Transforma tu relación con la comida, suelo compartir una idea que me encanta. Y la llamo la ceremonia del placer.

Para mi, por ejemplo, satisfacción tiene que ver con tomar una decisión clara sobre qué y cuando comer (en vez de ir picando un trozo de galleta por aquí, otro trozo por allá o recogiendo las migajas sin mucho pensamiento).

Satisfacción conlleva estar presente y atenta para que así pueda saborear la comida que quiero disfrutar.

Para mi, es elegir el momento y el entorno que hará que mi comida sea más placentera. Incluso a veces, y no te exagero, me pongo las migajas o los trozos rotos de galleta en un plato y me siento para realmente tener «mi momento», mi momento de placer y satisfacción.

Así que te animo a que comiences a crear más ceremonias del placer y honres la comida que comes y la experiencia de comer.

¿Cuántas galletas verdaderamente te satisfacen?, y para ti, ¿qué incluye la satisfacción?

¿Cómo sería tu ceremonia del placer si quisieras con todas tus ganas honrar y disfrutar de tu alimento favorito?

Te reto a que juegues con estas preguntas esta semana y me cuentes qué estás aprendiendo sobre ti y el placer.