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Cuidar de ti cuando no estás de humor

Autocuidado

Soy una obra en desarrollo. Aunque sé, enseño y predico lo esencial y fundamental que es el autocuidado, estoy lejos de ser perfecta en aplicarlo. Sé que es lo que me permitirá vivir mi mejor vida y mostrarme en las situaciones más difíciles como la versión de mí misma que quiero ser.

La mayoría de las veces, me va bastante bien con el cuidado personal. Duermo bien, como bien. Elijo cosas que me revitalizan. me premio a mi misma por mis logros y alimento mi espíritu y mi alma. Se podría decir que lleno mi tarro de autocuidado bastante bien y vale la pena.

Excepto cuando no lo hago.

¿Y sabes qué?

Los momentos que son más difíciles, en los que tengo más dificultades para aplicarme ese autocuidado, son a menudo los momentos en que más lo necesito.

¿Por qué es que cuando estoy en mi punto más bajo, puede ser tan difícil hacer lo que me hace sentir bien?

¿Por qué es que cuando mi espíritu, mi cuerpo, mi mente más necesita algo para ser nutrido y revitalizado, tiendo más a hacer cosas que me distraen, me adormecen, pero que no me dan confort, consuelo y renovación? Cosas como comer sin sentido o evadirme mirando Internet y televisión, cuando lo que realmente podría calmarme sería una conversación con un buen amigo, o buena música, o incluso un baño caliente y una copa de vino.

Y lo peor es que etoy pagando un precio por esto. Cuando elijo hacer cosas por mi que son inconscientes, sin sentido y que no me nutren, puede que detenga temporalmente el dolor o el estrés, o la preocupación, pero cuando salgo de esa evasión, no me siento mejor. Es como si detuviera el tiempo, pero en realidad no hago nada para aumentar mi energía o mejorar mis sentimientos o alimentar mis necesidades y salir de ese mal lugar en el que me encuentro.

El autocuidado no tiene que ser difícil, pero a veces ELEGIR el autocuidado es lo desafiante.

Como mujer a la que le gusta salir a correr, sé que la parte más difícil de correr es sacar mi trasero por la puerta. Una vez que estoy en movimiento, estoy bien. Es dar ese primer paso que me saque de la cama y me haga atravesar la puerta, en un día frío o en un día que no me apetezca tanto, esa es la parte más dificil, no la carrera en sí.

Este mes estoy practicando tomar esas difíciles decisiones con el autocuidado para que pueda mejorar al menos un poquito y apostar por mí cuando más lo necesito. Es algo que sé que puedo hacer.

Me estoy centrando en prestar más atención a cómo me siento y a lo que creo que necesito. Estoy tratando de sintonizar las elecciones que hago y cómo funcionan (o no) para mí.

Estoy tratando de notar cuándo tomo las decisiones que realmente no me sirven y considero lo que podría haber funcionado mejor. Estoy usando la curiosidad sobre las elecciones (excelentes y no tan buenas) que hago en lugar de juzgarlas y sentirme frustrada conmigo misma.

Sobre todo, me desafío a mí misma para dar ese primer paso difícil. Para romper un patrón, tengo que elegir diferente, y cuando no tengo ganas de cuidarme mucho, probablemente es cuando más lo necesito. Así que mi desafío este mes es hacer lo mejor que pueda para estar al tanto, y cuando no quiera hacerlo, hacerlo de todos modos.

Pon música en lugar de quedarte con tus pensamientos rumiativos. Corta las fresas frescas en lugar de comer galletas de forma inconsciente. Vestirme de forma que me haga sentir genial en lugar de llevar siempre los leggings puestos. Tomarme tiempo para meditar, y sí, salir a correr. Muéstrate para mí. No busco lo perfecto, solo mejorar un poquito.

¿Quieres unirte a mi?

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Disclaimer: la información de esta web no pretende reemplazar la opinión de un profesional de la salud cualificado y no pretende ser un consejo médico. María te anima a tomar tus propias decisiones de salud según tu investigación y en asociación con un profesional de la salud cualificado. Todos los contenidos de este sitio web se basan en las opiniones de María, a menos que se indique lo contrario.