Es Navidad. Deja de sentirte mal contigo mismo

Navidad

Durante las vacaciones de Navidad, el deseo de hacer dieta puede volverse muy fuerte.

Sabes que durante estas fechas, estás destinado a relajarte con la comida, y cuando lo haces, te sientes tan mal por tu peso y la culpa puede llegar a arruinarte tus vacaciones.

Te imaginas que tu familia, la que no has visto en mucho tiempo, va a juzgar tu cuerpo, tu físico o tu apariencia.

Te avergüenzas cuando ves una foto tuya y luego no puedes disfrutar el momento porque estás demasiado ocupado pensando en tu peso y la pinta que tienes.

Sé esto porque la culpa de la comida y el odio al cuerpo han arruinado muchas de mis vacaciones.

Y quiero desesperadamente que 2020 sea el año en que dejes de hacer dieta y dejes de odiar tu cuerpo para siempre.

Aquí hay algunas cosas que realmente quiero y necesitas saber esta Navidad:

  • No pasa nada si comes en exceso, de hecho es totalmente normal. Las vacaciones son exactamente el momento para relajarse con la comida. Si no puedes darse permiso para relajarse con la comida ahora, ¿cuándo podrás?
  • Si un miembro de la familia o un «amigo» juzga tu cuerpo, es su problema. No tiene nada que ver con tu peso y tiene mucho más que ver con sus propias inseguridades.
  • La culpa no te ayudará a que comas menos o a perder peso. Fastidia tu felicidad, te aísla de las personas que amas y arruina lo que debería ser un momento feliz.

Cuando esa voz en tu cabeza te dice que adelgaces, que hagas dieta, quiero que practique a decirle que pare y que se calle.

Imagina que tu mente es como una radio

Cuando escuches esa voz, intenta ver si puedes cambiar de frecuencia, de emisora. Cada vez que la voz vuelva a aparecer, practica cambiar al canal de la autoaceptación.

Por ejemplo: comienza simplemente diciéndote a ti mismo: «Me acepto a mí mismo, y acepto a los demás».

Si quieres fijarte un objetivo esta Navidad, o este año, que sea que no pasarás otro año más controlado por la «imagen ideal del cuerpo» o la cultura de la dieta.

¿Cuántos años o Navidades más te vas a perder porque estás viviendo con la mentalidad de dieta?

Al final de tu vida, ¿recordarás tus michelines? ¿O te arrepentirás de cuánto tiempo pasaste preocupándote por ellos?

2020 es tu año para comenzar a pensar de manera diferente.

Realmente es hora de vivir tu mejor vida.

¿Quieres un poco más de ayuda para poder comenzar a amarte ahora mismo? Aquí tienes algunas publicaciones de la web que te pueden gustar:

15 maneras en que aprendí a amar mi cuerpo.

¿Infeliz con tu peso? Lee esto.

Cómo ser mas amable contigo mismo.

Como mejorar tu fuerza de voluntad.

Si te ha gustado esta publicación y te ha resultado útil, ¡creo que te encantará mi programa Transforma tu relación con la comida!

La comida está para que la disfrutemos

El disfrute y el comer en exceso tienen una relación muy interesante.

Y complicada…

La mayoría de las personas piensan que comer en exceso tiene algo que ver con el placer o el disfrute.

«Sabe bien»

«No quiero parar»

«No podría decir que no – No quería privarme.»

Una parte de nuestro cerebro nos dice que comer en exceso es sobre disfrutar de un montón de comida, de satisfacer un antojo, de darnos algo que realmente queremos.

La verdad es, que comemos un montón de comida que no nos proporcionan placer.

Piensa en alguno de esos últimos atracones, alguna vez que hayas comido más de lo que deseabas haber hecho, y pregúntate:

  1. Lo que comí, en una escala del 1 al 10, ¿cuánto me gustó?
  2. ¿Que porcentaje de eso que comí, realmente, disfruté al 100%, de toda la experiencia y todo el sabor?

Si eres como la mayoría, puede que hayas comido algo que de verdad te gustase. O puede que hayas comido algo, que en realidad no era tan delicioso como habías pensado. O quizás lo era.

Es aún más probable que no saboreases ni disfrutases de cada bocado, de esa cosa que pensabas era tan maravillosa.

De hecho, a menudo pregunto a mis clientes «Si dejaras de comer cuando ya no saboreases, ¿comerías menos cantidad? ¿cuánto menos?».

Las respuestas son a menudo sorprendentes.

¿Comerías menos si dejaras de comer cuando ya no lo saboreases?

Comemos mucha comida que realmente no saboreamos o disfrutamos.

Utilizamos la comida para reemplazar el disfrute, la alegría que nos falta en nuestras vidas.

Porque estamos ocupados o cansados, o porque creemos que tenemos que «merecerlo» o «ganarlo» o solo hacer grandes cosas por nosotros mismos después de que todo lo demás se hayan hecho (¿alguna vez terminas con tu lista de cosas por hacer?).

La comida es fácil, la comida es accesible y la comida «no ocupa» espacio. Podemos realizar múltiples tareas mientras comemos.

El problema es que comemos por disfrute, pero sin disfrutar de nuestra comida.

La comida es algo que podemos experimentar con todos nuestros sentidos. Saborear por completo lo que comemos significa experimentar no solo el sabor, sino también la textura, el olor, la apariencia.

La comida existe para que la disfrutemos.

Y la comida no está destinada a ser nuestra única alegría o nuestro salvavidas cuando el día no fue bien. La paz con la comida requiere un mejor equilibrio. Nos merecemos un mejor equilibrio.

Disfrute y comer, disfrute y comer en exceso. ¿Cuál es la relación entre ambas en tu vida? ¿Están en equilibrio?

¿Qué paso podrías dar esta semana para añadir más alegría – más disfrute real y sabroso – a su vida, sin que sea comida?