Durante mucho tiempo, el agua fue algo que no me preocupaba. Crecí en Madrid, abría el grifo, bebía y ya está, siempre he sido muy defensora del agua de Madrid. Cuando comencé a estudiar nutrición, tampoco le daba muchas vueltas, hablaba de alimentación, digestiones, microbiota… y el agua siempre estaba ahí, como un fondo neutro que no parecía dar problemas.
La realidad es que empecé a prestarle atención cuando hace cinco años me vine a vivir a Menorca.
El agua del grifo: segura, sí, pero no siempre agradable
En Madrid nunca tuve una mala relación con el agua del grifo. Me parecía normal, bebible, sin más. Por eso siempre defendí que el agua del grifo es potable y segura. El problema es pensar que eso significa que todas las aguas del grifo se sienten igual en el cuerpo.
Agua embotellada: cuando no hay otra opción
Cuando viajaba a algún sitio, ya fuese a la costa o cuando estuve viviendo en Camboya, el agua tomaba un especial protagonismo y es que el sabor, el olor y la salubridad del agua cambia de pendiendo de donde estés. En Camboya por ejemplo, el agua del grifo simplemente no era una opción. El agua embotellada era imprescindible para todo: beber, cocinar, lavarte los dientes.
Durante ese tiempo me acostumbré a vivir rodeada de botellas y garrafas. A nivel de salud no sabía todavía como podría repercutir en mi cuerpo, pero sí una sensación constante de dependencia que no me gustaba nada.
Cuando empiezas a notar el agua en el cuerpo
Al volver a España y vivir en Cataluña y en Menorca empecé a notar algo más sutil, pero muy repetido: digestiones más pesadas, sensación de hinchazón, incluso estreñimiento ocasional. Nada alarmante, pero constante. Hasta que en octubre de 2024, recibimos en casa una notificación de la empresa de aguas de Menorca. En ella, informaban que el agua de la red no era apta para el consumo humano. Los niveles de nitratos superaban los límites permitidos, lo normal es que esté en unos 4mg/l y aquí estaba ¡¡a más de 50mg/l 😱!!!! ¿Te lo puedes creer? Y sin entrar en que nos lo comunicaron meses después de que comenzasen los problemas, desde entonces, oficialmente no se puede usar agua del gripo ni para beber ni para cocinar.
Lo más inquietante es que, un año después… nadie nos ha comunicado que la situación haya mejorado. Y hace unos findes hemos vuelto a saber por el periódico que las depuradoras tratan agua con exceso de salinidad 😳.
Previamente consumíamos agua embotellada, pero para lavar frutas y verduras, cocinar, enjuagarnos los dientes y demás usábamos del gripo.
Jarras filtrantes: un cambio pequeño que se nota mucho
Desde entonces, me puse seria con el asunto, cogí el toro por los cuernos, y ahora en casa consumimos únicamente agua embotellada, y además la pasamos por un jarra de filtro de Alkanatur, código descuento MARIALLAMAS, que ayuda a alcalinizarla y eliminar metales pesados, cloro, flúor y otros contaminantes que pueden alterar el equilibrio de nuestro organismo, pero lo mejor es que además remineraliza el agua con magnesio, por lo que ahora sé que el agua que utilizo ¡¡si que me hidrata de verdad!!
En poco tiempo noté varias cosas:
- El agua me resultaba más agradable
- Bebía más sin darme cuenta
- Las digestiones eran más ligeras
Como nutricionista, empecé a recomendarlas mucho, sobre todo a personas que me decían “sé que tengo que beber más agua, pero no me apetece”. Muchas veces el problema no es la fuerza de voluntad, es el sabor.

Algo de lo que casi nadie habla: el agua de la ducha
También instalamos, super fácil de hacer, un filtro en la ducha Alkanatur, código descuento MARIALLAMAS, porque aunque el aviso decía que no había riesgo, el agua de Menorca es muy dura y la piel siente más sequedad, picor, tirantez…. al final la piel es un órgano que absorbe, y lo que entra por ahí también cuenta.
Y no solo me pasaba a mí. En consulta veía personas que comían bien, se hidrataban “lo suficiente”, pero seguían sin encontrarse del todo bien. En muchos casos, el denominador común era el agua.
Desde entonces siempre lo digo: no solo importa el agua que bebes, también la que toca tu cuerpo cada día.
Ósmosis inversa: útil, pero no imprescindible para todo el mundo
En Menorca también entendí por qué tanta gente habla de la ósmosis inversa. El cambio de sabor es muy evidente, el agua es muy ligera y para algunas personas puede marcar una diferencia clara.
La he probado y la conozco bien, pero siempre explico lo mismo: no es una solución universal. Bien planteada y con remineralización puede ser muy útil, pero no es necesaria para todo el mundo ni en todos los contextos.
Entonces… ¿qué recomiendo hoy, de verdad?
Después de tantos cambios de ciudad y de país, mi forma de ver el agua es mucho más flexible y realista:
- El agua del grifo puede estar bien, pero no siempre es la opción más agradable
- Las jarras filtrantes son una mejora sencilla que se nota mucho
- Los filtros de ducha son un gran olvidado y marcan una diferencia enorme
- La ósmosis tiene sentido en casos concretos
Hoy, tanto en mi vida personal como en consulta, intento recomendar opciones que no compliquen la vida y que realmente mejoren el día a día. Y por eso los filtros forman parte de mi rutina: porque hacen que algo tan básico como beber agua vuelva a ser sencillo y agradable.
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